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martes, 9 de agosto de 2011

licitación internacional propone José Guillermo Tórrez para la explotación del litio de Uyuni estableciendo primero estado de derecho con seguridad jurídica


Una fuente inagotable de sal constituyen los grandes salares de la altiplanicie boliviana. En primer lugar, el Salar de Uyuni, que ocupa la parte más baja de la depresión altiplánica. Otro importante salar es el de Coipasa.
Estos salares son ricos en sulfatos de sodio, boratos (boranatrocalcita, también denominada ulexita), carbonatos de sodio, potasio y, lo que es más importante, el litio. Ahora bien, si ésta es la reserva más grande del planeta, imaginemos cuánto daño nos hacemos sin explotar estos recursos.
Lo coherente es procesar una licitación pública internacional, con invitaciones directas a países amigos o empresas internacionales, que sea manejada con transparencia y con un nivel de profesionalismo de primer orden.
Esta demanda de un elemento como el litio y los otros elementos que contienen los salares al futuro hará que esta inmensa reserva será la codicia más importante de los más grandes intereses tecnológicos y de corporaciones, en un país donde además se tiene energía con el gas boliviano.
Por todo lo descrito, no podemos seguir en este ambiente de incertidumbre, de desconfianza e inseguridad jurídica. Lo que corresponde es organizar un equipo de profesionales, los más calificados del país, para arreglar la casa por dentro y tener reglas claras de juego, para hacer un gran polo de desarrollo en esta maravilla natural del mundo que es el Salar de Uyuni y el complejo mineralógico que se tiene en una reserva sideral.
Todo lo expuesto apunta a que por la crisis económica financiera, la caída del precio del petróleo, la debacle de la industria automotriz, etcétera, los centros más importantes industrializados están obligados a innovar nuevas tecnologías, debiendo sustituir con el uso y aprovechamiento de energías limpias, baterías y coches eléctricos, en lugar de combustibles derivados del petróleo, aspecto que determina un potencial extraordinario de demanda para esta materia prima estrella. La estrategia para la explotación e industrialización del Salar de Uyuni y circundantes debe constituir una política de Estado, y no con el afecto o consideración política circunstancial, sino con las mejores propuestas. Necesitamos socios serios con inversiones e innovaciones tecnológicas modernas y mercados probados.
De lo que se trata es que el Gobierno de la nación está en la obligación de convocar a lo mejor del profesionalismo boliviano, sobre este tan importante tema, sin distinción de posiciones políticas o aprecios personales, tendiente a preparar a la brevedad posible los términos de referencia y condiciones para una licitación pública internacional, de acuerdo con la ley, definiendo porcentajes adecuados para el Estado boliviano, con garantías de inversión, transferencia tecnológica e industrialización de estos productos en el país, sin exclusión alguna de ningún país industrializado.
La extensión y reservas que se tiene de este coloso yacimiento, da para mirar con objetividad que puede desarrollarse con varios proyectos. Una perspectiva al futuro podrá ser que la industrialización de este importante polo de desarrollo debería generar el 10 por ciento de las utilidades, destinadas al potenciamiento de las Fuerzas Armadas, tal como ocurre en Brasil y Chile. La filosofía criolla de Martín Fierro nos enseña que “la oportunidad es como el fierro, hay que machacarla caliente”. 

El autor es ingeniero geólogo y administrador de empresas
jgtorrez@gmail.com

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