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miércoles, 25 de noviembre de 2015

hace cinco dias, el precio internacional del gas natural cayó muy bajo, hoymismo Australia lo ofrece a sólo 7 dólares el barril, por ello la recomendación de El Deber, es que Bolivia trate pronto el tema con los dos más grandes compradores Argentina y Brasil. prestar oídos al decano cruceño es muy aconsejable.

Con mucha anticipación, los Gobiernos de Bolivia y Brasil han decidido iniciar las conversaciones para la renovación del contrato de provisión de gas, que concluye en 2019, cuando se habrán cumplido los 20 años para los que fue suscrito en 1999. No es excesiva la premura, porque el nuevo contrato, seguramente por otros 20 años, deberá tomar en cuenta los cambios que se han dado en este negocio en todo el mundo y las partes querrán lograr las mejores condiciones para sus países.

Uno de los temas esenciales de la negociación es, por supuesto, que el país comprador quiere tener la certeza de que el vendedor cuenta con el gas suficiente para cumplir el compromiso. No importa si se incluye la cláusula ‘deliver or pay’ (entregas el gas o pagas por él), que es el otro lado de la moneda del ‘take or pay’ (compras el gas o lo pagas de todos modos), porque lo que quiere el comprador, más que cobrar multas, es recibir el gas para asegurar la atención de la demanda, lo mismo que el vendedor quiere que se le pague por el gas convenido. El tema del precio será el que más tiempo consuma de las negociaciones. El antecedente es que en el contrato que está feneciendo se dio el espectacular crecimiento del precio del petróleo en el mundo, lo que tuvo que reflejarse en el del gas boliviano que iba a Brasil porque así lo ordenaba el contrato. Quizá el país comprador quiera introducir un cambio, a fin de no verse nuevamente en esa situación en la eventualidad de un incremento fuerte del precio del crudo.
Lo que ocurra con el precio del petróleo entre 2019 y 2039 es un misterio ahora, a pesar de las proyecciones que hacen los expertos. Y las negociaciones entre Bolivia y Brasil deben hacerse a partir de presunciones. Lo que sí se observa es que el precio internacional del gas natural licuado (GNL) está cayendo, reflejando la sobreoferta. Australia se comprometió a vender a China el GNL en 7 dólares el millón de BTU, e incluso Chile recibió ofertas para tener GNL en ese precio. Brasil está instalando nuevas plantas de regasificación con la idea de garantizar el suministro con GNL, lo que pone un precio de referencia que podría ser determinante en las negociaciones para el nuevo contrato.

Los negociadores bolivianos tendrán que manejar todos los factores con mucho tino, similar al que aplicaron los que participaron en las negociaciones del actual contrato y lograron que el país se beneficie. Mientras tanto, habrá que seguir con los esfuerzos de exploración para encontrar nuevos yacimientos que permitan atender la demanda interna de manera prioritaria y, luego, los excedentes, venderlos a países extranjeros

viernes, 20 de noviembre de 2015

"nacionalización" que no fue tal en matria de gas, sino un "reacomodo" de las empresas para seguir lucrando más que antes, reforma satanizada en la continuación de acciones nada transparentes, las petroleras recibieron "nueve mil millones de dólares" y 240 millones más que se restarán del impuesto a municipios, universidades y a las gobernaciones.

Tal vez llegue el día en que la industria petrolera de Bolivia salga de la nebulosa; de ese mar de misterios en el que se encuentra. Gonzalo Sánchez de Lozada le llamó “capitalización” a lo que fue una privatización y ahora denominamos “nacionalización” a lo que nada más fue un reacomodo de la situación anterior, que con el paso del tiempo tiende a convertirse en algo peor. Ya lo dijimos una vez en este mismo espacio, a este ritmo quedará chica la satanizada reforma que hizo quien ahora es prófugo de la justicia, acusado entre otras cosas de “traición a la patria”.
El Gobierno se niega a transparentar las reglas del juego de la industria petrolera pese a que las está cambiando de manera radical, con el objetivo de terminar con la sequía de inversiones que pone en peligro el futuro del negocio gasífero boliviano.
Hablamos de los incentivos que les otorga a las empresas petroleras que están al margen de la Ley de Hidrocaburos y mucho más todavía de los postulados de la nacionalización que tanto se repiten todos los días en los actos públicos. Según los cálculos de algunos especialistas, Bolivia está devolviendo con creces lo que en algún momento supuestamente recuperó para los bolivianos. Y lo paradójico de todo es que muchos compatriotas no solo continúan esperando los beneficios de la “guerra del gas” (otra farsa), sino que siguen cocinando a leña su comida.
Según lo denuncia el expresidente Jorge Quiroga, el gobierno le habría entregado alrededor de nueve mil millones de dólares a las petroleras por concepto de utilidades y costos recuperables en los últimos ocho años, a lo que pretenden sumarle un incentivo a la exploración de alrededor de 240 millones de dólares anuales, dinero que será pagado fondos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos que reciben los municipios, las universidades públicas y las gobernaciones.
El criterio de Quiroga puede ser sometido a la duda, pero lamentablemente no hay forma de contrastar las cosas en medio del sigilo con el que se manejan las cosas. En este contexto surgen las declaraciones del presidente de Repsol, Antonio Brufau, quien elogia las políticas bolivianas. Si son tan buenas, habría que preguntarse por qué muy pocos se atrevieron a invertir en el país cuando el precio del petróleo bordeaba los cien dólares. Tratar de entender las palabras del ejecutivo español en este momento provoca más interrogantes todavía.
De la misma manera que los conductores del régimen levantan el puño izquierdo y gritan mueras contra el imperialismo, mientras van a Nueva York y París a buscar capitalistas, deberían tomar la decisión de ser más sinceros y pragmáticos con la industria petrolera. La crisis del precio del crudo es coyuntural y dentro de unos años volveremos a estar con el barril a ochenta dólares. Esta situación no nos puede encontrar en las mismas arenas movedizas. Es urgente cambiar la ley de hidrocarburos, otorgar el máximo de seguridad jurídica a los inversionistas, darles las condiciones de operación adecuadas y la nacionalización puede seguir siendo nada más que un emblema, como es ahora, pero con mayores beneficios para el país. Los incentivos atraen oportunistas, una política seria y sostenida atraerá verdaderos capitalistas.
La crisis del precio del crudo es coyuntural y dentro de unos años volveremos a estar con el barril a ochenta dólares. Esta situación no nos puede encontrar en las mismas arenas movedizas. Es urgente cambiar la ley de hidrocarburos, otorgar el máximo de seguridad jurídica a los inversionistas, darles las condiciones de operación adecuadas y la nacionalización puede seguir siendo nada más que un emblema, como es ahora, pero con mayores beneficios para el país. Los incentivos atraen oportunistas, una política seria y sostenida atraerá verdaderos capitalistas.

jueves, 19 de noviembre de 2015

de estruendosa explosión en Vinto. de equipo comprado en 40 millones. de silencio oficial y de reserva absoluta para evitar nuevo escándalo.maquinaria en Huanuni, comprada a precio de oro no opera simplemente por falta de agua...esas cosas ocurren en Bolivia como en Cataluña sostiene Humberto

Con mucha reserva está manejando el Gobierno la información sobre el accidente producido en la fundición de Vinto a fines de octubre. Es tanta la reserva que no ha informado nada. Lo que se sabe es que hubo un ruido muy fuerte, como una bomba, y luego una gruesa columna de humo negro que salía de la planta Ausmet, que está casi nueva, apenas estrenada, y que costó $us 40 millones. Los técnicos del sector saben que el estruendo fue causado por el estallido de una válvula y el equipo está ahora sin operar, en espera de que lleguen los repuestos desde la atribulada Europa.

Es tanta la mala fortuna de esta planta que estaba en problemas aun antes de que estalle la válvula. Estaba en problemas cuando la estaban diseñando los expertos del Gobierno. Tuvo, como se dice, errores de concepción. Fue mal concebida. Es que fue armada por los afortunados fabricantes, a pedido de las autoridades nacionales, para tratar minerales de estaño de alta ley, lo que la mina Huanuni no podría proveer ni siquiera si volviera don Simón I. Patiño. Y fue diseñada, también a pedido de los técnicos de Comibol, para operar solo con minerales que tengan un contenido de azufre menor al 3%, un problema que tampoco tiene solución.

Después de haber comprado la tan cara planta, los técnicos de Comibol decidieron que para atender su capacidad total, la mina Huanuni haga un esfuerzo gigante y pase de producir 1.200 a 3.000 t, lo que también es pensar en lo excusado. Aparte del susto de los ciudadanos de Vinto y de Oruro, este accidente muestra que los técnicos del país no ponen mucha atención al diseño de las cosas que el Estado debe comprar usando tantos recursos. Si los funcionarios nuestros fueran tan corruptos como los separatistas de Barcelona, estarían cobrando en este caso el 3% de comisión, más o menos $us 1.200.000. Y también está el nuevo ingenio de Huanuni, que costó $us 55 millones, pero que no puede entrar en operaciones porque, sencillamente, cristalinamente, no se ha previsto dotarle del volumen de agua que requiere. Lo que han hecho en España es enviar a la cárcel a los corruptos catalanes que hicieron compras pensando solo en la comisión que iban a recibir. Una buena idea que llega de la Madre Patria