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martes, 18 de noviembre de 2014

Hugo del Granado uno de los expertos en materia hidrocarburífera, opina sobre la caída del precio del petróleo. las causas que motivaron el estado actual y la tendencia de baja que se mantendrá hasta tanto estas condiciones, que no son políticas, sino técnicas, se modifiquen.

La caída de los precios del petróleo de las últimas semanas tiene señales distintas respecto a oportunidades anteriores (octubre de 2011, junio de 2012 y abril de 2013), en las que  el precio a futuro del Brent  también descendió por debajo de los 100 $us/Bl (dólares por barril).
Ahora la baja se debe  a factores básicos de mercado antes que a factores políticos o geopolíticos:
• El incremento de la producción. La producción de petróleo no convencional en Canadá  y  Estados Unidos (EEUU) es un factor excepcional.  El incremento del petróleo producido en Libia y Siria países que después de sus guerras civiles, hacen todo lo posible para retomar los niveles previos de producción. La producción de la OPEP en septiembre, de 30.66 MMBl/D (Millones de barriles por día), fue la más alta de los últimos 13 meses, pese a que las cuotas acordadas en enero de 2014 fijaban un tope de sólo 30 MMBls/D.
• La disminución de la demanda.  La IEA ha rebajado su pronóstico de consumo de 92.6 MMBls/D  a 92.4 MMBls/D para este año guiada por la desaceleración económica de China, de Europa y la mayor eficiencia energética en Estados Unidos y en Europa.
El factor clave que explica el descenso de precios es la mayor producción de EEUU que ha derivado en una reducción de los volúmenes importados en alrededor  de 3 MMBls/D desde el año 2011, disminuyendo incluso la sensibilidad del mercado a los conflictos reales y potenciales en Medio Oriente y en África. La tensión creada por ISIS, pese a su magnitud, no es un factor que haya influido en el mercado para sostener el precio alto.
Se debe tener en cuenta también que los costos de producción del petróleo no convencional han estado en continuo descenso desde el año 2010 lo que lo hace menos sensible a declinaciones en el mercado internacional. Para yacimientos como Eagle Ford (Texas) o Bakken (Dakota), la mayor eficiencia ha reducido el costo marginal de producción desde 90 $us/Bl a 80 y 70 $us/Bl y en otros lugares está estimado aún por debajo de 60 $us/Bl.
Las proyecciones indican que el año 2015, la producción de petróleo en EEUU se elevará otro millón de barriles por día, casi igual al incremento observado cada uno de los pasados tres años por lo que no está a la vista la posibilidad de que el mercado quede desabastecido o que alguna  crisis lo desequilibre.
Otro factor que hace diferente esta caída de precios respecto a anteriores, es la actitud de los países árabes. Anteriormente Arabia Saudita hacía de pulmón regulador  por su capacidad adicional de producción; cuando los precios bajaban, los saudíes cortaban su producción y equilibraban el mercado. Ahora no lo han hecho, posiblemente porque su presupuesto de gasto, así como el de varios otros países árabes, ha sido sustancialmente incrementado después de la primavera árabe que los obligó a una mayor inversión y gasto social. Arabia ahora recorto sus precios y no sus cuotas, ejemplo que fue seguido por Irán y por Irak, para mantener sus mercados. Además Irán está esperando impacientemente el levantamiento de las sanciones impuestas para incrementar su producción.
Por eso descartaron el pedido de Venezuela de una reunión extraordinaria del cartel y mantuvieron inalterada la fecha del 27 de noviembre próximo.
Sin embargo, la profundidad de la tendencia descendente (la semana pasada el Brent cayó por debajo de 80 $us/Bl después de cuatro años), sumada a la decisión de Arabia de no sostener solitariamente una reducción de la producción, han multiplicado las acciones diplomáticas entre los miembros de la OPEP, casi al borde del pánico por su intensidad, para buscar consensos antes de su reunión.  Las estimaciones más recientes indican que las cuotas tendrían que recortarse entre 1 y 1.5 MMBls/D para detener la caída de precios pero los observadores se muestran  escépticos respecto a los acuerdos que puedan alcanzar.
Si bien es extremadamente difícil prever el rumbo de los precios en el mediano plazo, todo indica que las actuales condiciones del mercado pueden prolongarse porque se deben a causas estructurales y no coyunturales y lo más aconsejable sería tomar las previsiones del caso.
El autor es ingeniero químico y petroquímico.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Harold Olmos considera que la caída vertiginosa de precios del petróleo entre el 30 y 40% en 10 meses, está promoviendo "una verdadera tormenta" a todo nivel, no menos en las economías deplendientes como la nuestra.

Los precios del petróleo continúan en un remolino que esta semana los ha llevado a los niveles más bajos en años, en una tendencia que parece duradera. El fenómeno resulta de una combinación de factores que impide determinar a dónde llegarán.

Estos días se ha hablado de una plataforma de $us 70 dólares el barril, un 30%-40% menos que a principios de año. El abrupto descenso tiene en alerta roja a las economías de Venezuela, que necesita de $us 120 el barril para equilibrarse, y de Irán, que requiere de $us 140. El fenómeno también lo sufre Rusia. Con el rublo en picada, sus líderes recuerdan con aprehensión que el derrumbe de precios en la década de 1980 desembocó en el colapso de la Unión Soviética, tras la caída del Muro de Berlín. 

La crisis es un dominó que viene del propio ascenso en espiral de los precios, hace más de una década, que estimuló inversiones y promovió nuevas fuentes de energía. Entre sus resultados está la explotación comercial de las rocas bituminosas de América del Norte, que ha traído al mercado los bitúmenes y ha cortado por la mitad las importaciones de Estados Unidos, ahora rival de Arabia Saudita por la corona de primer exportador mundial. Hay abundancia de petróleo. Por añadidura, los sauditas han rebajado el precio del crudo para clientes estadounidenses.

Las señales aparecen por doquier. Ninguna anuncia el fin del capitalismo, sino una etapa en la que inclusive corrientes políticas que parecían seguras están en la mesa de juego. Los altos precios resultaron en tecnologías que optimizaron el rendimiento del combustible. La que ha empezado parece una tormenta perfecta que alinea diversos factores y, de alguna manera, siembra semillas para un orden diferente. El ciclo que parece acabar fue propulsado por el asombroso crecimiento económico de China, la insurgencia de la India y el beneficio que la onda trajo para las economías emergentes. La desaceleración china, la sobreproducción y baja de precios del petróleo y las apreturas de algunos regímenes izquierdistas, son relámpagos en esa turbulencia. 

Los brasileños, que acaban de reconducir a Dilma Rousseff, comienzan a percibir cambios, no necesariamente bienvenidos. Las tasas de interés están otra vez en subida y la pobreza extrema aumentó por primera vez en 10 años. El dato es oficial pero fue mantenido en reserva para no perturbar las elecciones del 26 de octubre

viernes, 7 de noviembre de 2014

varias acciones sugiere El Dia, ante la llegada inminente de las "vacas flacas" primero austeridad, menos regalos de caballos, de autos, de aviones, de reuniones pues no satisfecho con el G77, Evo "invita a los sin mar" a venir a Bolivia, la otra medida crear un fondo, y la respuesta es tarde, muy tarde, aunque nunca es tarde para ahorrar, pero entonces perdería Evo su popularidad y ello le pone mal y triste.

H a sido tal la bonanza económica que ha estado viviendo el país en la última década, que el Gobierno se dio el lujo de estropear a su gusto el mercado interno, confiado en que jamás se detendría el chorro proveniente de los productos de exportación, minerales y gas, que hoy están comenzando a generar preocupación. Obviamente lo hizo por razones políticas, para debilitar a las élites económicas tradicionales y para generar una dependencia casi exclusiva de los sectores productivos controlados por el Estado.
Ni siquiera cuando en el 2009 se produjo un bajón en el precio del petróleo, que redujo en 1.500 millones de dólares el valor de nuestras exportaciones y provocó algunas complicaciones con la inflación, hizo reaccionar a los gobernantes, que aquella vez hablaron de blindaje, argumento que siguen manteniendo hoy, cuando la situación parece mucho más grave y cuando se habla en lo inmediato de una caída de 700 millones de dólares en los ingresos fiscales.
En los últimos diez años el mercado interno sufrió fuertes estocadas y se perdieron importantes espacios de comercialización. Es largo enumerar, pero se puede citar a la industria forestal, la actividad textil, el azúcar, el maíz, la cadena de la soya como los más afectados. Salvo la soya y el azúcar, que han sobrevivido gracias a los buenos precios, el resto se mantiene en medio de la inanición.
Si el Gobierno pretende que los factores externos no nos afecten como se calcula, tendrá no solo que reactivar estos sectores internos, darles condiciones, seguridad jurídica, levantar las restricciones, sino que deberá apelar a otras medidas como un ataque decidido hacia el contrabando, el abandono de las políticas de hostigamiento a las empresas formales y por supuesto, dejar de ser tan contemplativo con los informales, con los chuteros, ropavejeros y otros que no pagan impuestos, que no generan recursos públicos y que le hacen competencia desleal a quienes contribuyen con sus tributos y con la generación de empleos.
Proteger el mercado interno también es recurrir a la austeridad. Dejar los lujos innecesarios, los caballos para los militares, los aviones y los palacios y destinar recursos a la producción, pero no a las empresas estatales que se llevan la mitad del presupuesto por puro derroche nomás, sino a quienes siguen esperando por la revolución productiva que se prometió hace mucho. No estamos hablando de subsidios, que hay de sobra, sino de fomento, estímulo crediticio, apoyo en la investigación, tecnología y la reapertura de mercados que se perdieron por concentrarse en el Alba, en las relaciones con Irán y Cuba, que no han generado ni un solo negocio prometedor para el país.
Algunos creen que la mejor estrategia para enfrentar el periodo de “vacas flacas” que se avecina sería crear un fondo de emergencia, apelar a los ahorros, esperando que vuelvan a subir los precios para retornar a la “normalidad” del derroche, del estímulo del crecimiento a través del consumo y la política de la repartija como disimulo de nuestra pobreza e incompetencia para enfrentar los problemas como lo hacen los países serios, es decir, con producción y trabajo. Eso sería insistir en la estrategia de la incertidumbre, en la apuesta al mercado externo, confiar en los precios y mantenerse en la fragilidad y la dependencia en la que nos encontramos desde que los españoles llegaron a este territorio.
Si el Gobierno pretende que los factores externos no nos afecten como se calcula, tendrá no solo que reactivar estos sectores internos, darles condiciones, seguridad jurídica, levantar las restricciones, sino que deberá apelar a otras medidas como un ataque decidido hacia el contrabando, el abandono de las políticas de hostigamiento a las empresas formales y por supuesto, dejar de ser tan contemplativo con los informales.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

negocios con Bolivia. mal ambiente. último de la cola con Venezuela, o sea no apto por las circunstancias que detalla el Banco Mundial. primer indicador de que las cosas deben mejorar. cinco asuntos que marca el documento. mucho ojo!

El Gobierno nacional anunció que convocará a personalidades internacionales capaces de darle consejos sobre cómo evitar que la crisis de los precios de las materias primas lleve a eliminar o reducir los subsidios. Difícil tarea, sobre todo para un Gobierno que solo ha vivido años de vacas gordas y no tiene experiencia en lidiar con circunstancias de crisis de precios y, por lo tanto, de ingresos.

El Banco Mundial acaba de entregar su último informe llamado Doing business (Haciendo negocios) en el que menciona las falencias que se presentan en Bolivia para los operadores económicos, nacionales y extranjeros. Si esas condiciones son malas, será difícil esperar que la economía tenga buena salud y sea capaz de encarar situaciones de crisis como la que está llegando y que obliga al Gobierno a hacer los anuncios sobre consultas con expertos. Por lo tanto, ese informe del BM podría servir como primer indicador de las cosas que se deben mejorar para que en el país las actividades económicas generen empleo e ingresos para la gente, además del progreso de la nación. Según el informe, en Bolivia empeoró el clima para los negocios respecto del año pasado, pues el país pasó de estar en el puesto 151 al puesto 157, quedando en el penúltimo lugar de la región, solo mejor que Venezuela.

Bolivia bajó cinco puntos en la categoría apertura de un negocio, dos en el manejo de permisos de construcción, ocho en registro de propiedades, cinco en obtención de crédito, once puntos en protección de inversionistas minoritarios, siete puntos en comercio transfronterizo y perdió tres puntos en resolución de insolvencia. Con este informe se tiene una idea clara de lo que se debe hacer para mejorar las condiciones en que deben desenvolverse los operadores económicos en el país, ya sea que haya o no una situación de crisis. Quizá haya que añadir a esta lista la necesidad de que la propiedad privada sea respetada, con lo que los predios agrícolas en producción dejarían de estar en peligro de ser asaltados, igual que las minas, las fábricas de textiles, etc. Además, las nacionalizaciones quedarían descartadas.

Dar seguridades jurídicas a las inversiones significa también garantizar que en el país existe una justicia confiable. También supone reconocer la autoridad de tribunales internacionales para la solución de controversias. Las crisis son muy buenas oportunidades para corr
egir lo que está mal. En idioma chino, crisis y oportunidad son sinónimos

domingo, 2 de noviembre de 2014

Roger Cortés es un catedrático bien informado, que cuando habla de energía en este caso de "la intención de Evo de invertir dos mil millones de dólares" en una planta atómica, sabe lo que dice, aunque lamenta que no se tome en cuenta, el pan, (esto es la alimentación) la atención sanitaria, la calidad en la educación, techo y empleo antes de hablar deconvertir a Bolivia en el "centroenergético del ContinenteE

Si se pretende imponer voluntades y no abrir el debate, estaremos muy lejos de empezar a construir cualquier tipo de potencia y estaremos, más bien, erigiendo una piñata, a ciegas y cuyos beneficios irán a parar a manos de contratistas y sus corruptos agentes en la administración pública
De lo que se dijo en la noche del 12 de octubre, en medio de la celebración conducida desde el balcón de Palacio, lo que llamó más mi atención fue la renovada promesa de que el Gobierno invertirá 2 mil millones de dólares en energía nuclear.

La decisión de embarcarse en dicha ruta ya había sido enunciada aún antes del inicio formal de la campaña electoral, de manera que lo verdaderamente nuevo es el costo estimado, ya que en la campaña se anunció que la generación electronuclear constituiría un eje fundamental para convertirnos en un “centro energético continental”. Alcanzar dicha condición permitiría convertirnos en una potencia, lo que fue celebrado con un cálido aplauso de quienes concurrieron a la plaza principal a manifestar su alegría.
Nada ha sido dicho sobre la potencia, el costo estimado de la planta de generación y mucho menos sobre sus posibles beneficios o ventajas sobre otras alternativas. En cambio, ha quedado definido que el campo de lucha discursivo elegido por las autoridades para impulsar y legitimar su propuesta es que los que están a favor de ella serían militantes de la idea “Bolivia potencia”, mientras que quienes se oponen, cuestionan o formulan preguntas, estarían en el bando opuesto, oprimidos por un aplastante complejo de inferioridad debido, supuestamente, a que su principal objeción sería que “somos demasiado chicos” para embarcarnos en la generación electronuclear.
Esa división entre la muchachada pro potencia y la comparsa anti potencia es falsa y tramposa y, por ello, debe ser descartada ya mismo. Lo que tenemos que aclarar y debatir son otros temas, porque la energía nuclear no es parte de los requisitos mínimos para dejar de estar en la última fila de los países de nuestro subcontinente.
Pan, atención sanitaria, educación de calidad, techo y empleo decente para todos, si son parte de esa lista y, todos sabemos, cuán lejos estamos de siquiera aproximarnos a su satisfacción.
Pero es que ¿no podemos hacer todo a la vez? Es muy dudoso, debido a que la idea de “centro energético continental” es una meta tremendamente remota, porque en este momento ocupamos la penúltima posición en generación en Sudamérica y el puesto 110 en el mundo. Así, Uruguay, con un tercio de nuestra población produce el doble de energía (según “World Facts”).
Nuestros vecinos Brasil y Argentina (puestos 10 y 28 del ranking mundial) (íd.) requieren más energía de la que producen y podrían comprárnosla. La electricidad que se ha acordado vender a la Argentina se generará mediante la quema de gas, pero, ocurre que nuestra capacidad de producir ese combustible está por ahora seriamente limitada debido a la constante merma de nuestras reservas, lo que aconseja priorizar la inversión para ampliarlas, antes de ensayar otras fórmulas.
En materia de costos y utilidades debemos tomar en cuenta experiencias recientes similares como la de India que “construyó su última planta de 540 MW, con 1.860 millones de dólares, lo que equivale a un costo de 3.400 dólares por kW instalado, sin contemplar otros costos relativos como los gastos operativos, consumibles, la gestión de residuos y el desmantelamiento de las unidades al fin de su ciclo, que deberían considerarse en cualquier planificación energética racional” (http://gabinete.org.ar/). La suma de todos ellos elevaría los costos muy por encima del costo medio de nuestra producción presente, sin considerar todavía los que corresponden a transmisión.
Son estos los temas que el Gobierno debe explicar y los que tenemos que compartir, reflexionar y debatir, además de estar convencidos de que se justifica la inversión del 15 por ciento de nuestras reservas monetarias internacionales en energía electronuclear y no en fuentes alternativas (eólica, solar, geotérmica) que, a diferencia de la generación atómica, son limpias y seguras.
Si se pretende imponer voluntades y no abrir el debate, como se ha hecho antes (con el proyecto carretera a través del Tipnis, por ejemplo) estaremos muy lejos de empezar a construir cualquier tipo de potencia y estaremos, más bien, erigiendo una piñata, a ciegas y cuyos beneficios irán a parar a manos de contratistas y sus corruptos agentes en la administración públic

sábado, 1 de noviembre de 2014

sobre lasvariaciones en el precio del petróleo por su caída en los mercados internacionales. Bolivia (oficialmente) ensaya medidas para paliar el impacto.

Las autoridades de Bolivia tomaron previsiones para que las fluctuaciones del precio del petróleo no afecten directamente a la economía del país.

Se considera una cotización promedio menor al precio internacional. Así, el presupuesto 2014 se calculó con 74.6 dólares por barril de petróleo, en tanto que la cotización mínima de los últimos días fue de 80 dólares el barril.  (foto de archivo en ceremonia oficial)




A esto se suman fórmulas que se basan en el comportamiento del mercado del petróleo con proyección de tres meses hacia adelante y también se revisa tres meses atrás. 

Adicionalmente, se tiene un fondo de amortiguación que atenúa el impacto de las fluctuaciones de precios del petróleo. 

Las cotizaciones del petróleo son muy importantes para Bolivia porque más de la mitad de los ingresos del país dependen de la venta de gas a Brasil y Argentina.

¿Qué factores determinan el precio del petróleo? La principal variable la establece Estados Unidos, porque se ha vuelto en el mayor productor de petróleo de aguas profundas o de fractura hidráulica (fracking), que es otra forma de producción de hidrocarburos y eso está afectando al mercado internacional.

El primer país productor de hidrocarburos es Arabia Saudí. Luego está Rusia y en tercer lugar Estados Unidos, pero con la ventaja de ser el productor “bisagra” que define los precios.

A esto se suma el exceso en la oferta, una demanda más débil y la fortaleza del dólar, que es la moneda de cotización del petróleo.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que antes definía el precio, ahora busca bajar la cotización hasta que la producción de EEUU no tenga competitividad.

Es un juego de mercados que, para algunos expertos, establecerá un nuevo equilibrio geopolítico mundial. 

El precio del petróleo cayó en 25 por ciento desde junio pasado y en Europa también hay una tendencia a la baja.

Los analistas de Goldman Sachs calculan que el precio del petróleo bajará un 15 por ciento en 2015. 

¿Quién pierde y quién gana en este juego de mercados? Algunos ven aspectos positivos como un incremento de la demanda. Pero, una caída de 10 dólares en el precio del petróleo equivale a una transferencia del 0.5 por ciento del PIB mundial de los países productores a los países consumidores. 

Bolivia tiene que estar atenta a los cambios y optimizar sus costos de producción para amortiguar el impacto.