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jueves, 28 de julio de 2011

Alicia Tejada Soruco suscribe el artículo en defensa de la Madre Tierra y expone a los responsables de su destrucción y las contradicciones de la impostura vigente. Claro y directo.

Quienes de una u otra forma se han vinculado con espacios que arrastran siglos de colonización a sus espaldas, saben que la ausencia de conocimiento para decidir sobre políticas de Estado es una de sus más funestas herencias.
La madre tierra de los bolivianos que aspiran a ‘vivir bien’ (concepto que se debate desde 1914) sin destruirla, y no por la voluntad de ningún gobierno de turno, sino gracias a grandes movilizaciones ciudadanas urbanas y rurales, debe ser una de las más afectadas por la crisis que no deja que muera un pasado individualista, ‘extractivista’ y capitalista de 500 años, en el que los enemigos no son los personajes políticos de turno, sino los modelos de ‘desarrollo y progreso’ que son los responsables de la destrucción de vastas regiones del país (la minería, por ejemplo).
En 2006, el presidente de los bolivianos declaró públicamente el rechazo a los transgénicos, postura que se expresó además en la Constitución Política del Estado. La misma postura se constituye en impostura cuando se lee el art. 409, modificado a espaldas de los pueblos para abrir el paso a los transgénicos.
Cinco años después, la impostura también anunció la Ley de la Revolución Productiva, que abre la producción, importación y comercialización de organismos genéticamente modificados (transgénicos) violando la Ley de Derechos de la Madre Tierra, que establece: a) el derecho a la preservación de la diferenciación y la variedad de los seres que componen la Madre Tierra, sin ser alterados genéticamente ni modificados en su estructura de manera artificial, de tal forma que amenace su existencia, funcionamiento y potencial futuro, y el derecho al mantenimiento de la integridad de los sistemas de vida, y b) los procesos naturales que los sustentan, así como las capacidades y condiciones para su regeneración.
No hay ninguna novedad en el tema de los transgénicos; se trata de una estrategia de poder muy antigua: quien tiene la semilla tiene el alimento y, por tanto, el poder. Las semillas transgénicas vienen con todo el paquete tecnológico, fertilizantes, agroquímicos y maquinaria; poderosas empresas transnacionales se enriquecen con el negocio. Estas semillas están patentadas, no se reproducen y generan dependencia en quien las vende.
Al adquirirlas, como política de gobierno, dejamos de lado miles de semillas (valores genéticos) que sustentan la autonomía alimentaria de los pueblos y la base de la diversidad genética de nuestros ecosistemas. Hace algunas semanas una transnacional patentó la quinua chilena para modificarla genéticamente y venderla en esta condición, con derechos exclusivos. Perú ha prohibido los transgénicos por diez años.
El modelo agroindustrial no está interesado en la soberanía alimentaria del país, sino en sus exportaciones. Importamos papa y casi el 40% de lo que comemos. Se suma el anuncio de la ampliación de la frontera agrícola como otra revolucionaria medida.
* Ambientalista

miércoles, 27 de julio de 2011

DESINFORMACION. MIENTRAS EL GOBIERNO ASEGURA QUE INGLATERRA INVERTIRA 500 MILLONES EN EXPLOTACION Mr. BROWNE DICE QUE PREOCUPA LA FALTA DE SEGURIDAD JURIDICA. O SEA OTRA MENTIRA DE YPFB.


Pese a todo, el Presidente de YPFB aseguró un acuerdo con la petrolera británica para invertir en exploración de nuevos campos.
La inseguridad jurídica crea desventajas a Bolivia. El secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido para América Latina, Jeremy Browne, expresó la preocupación de este país por que las inversiones de las empresas británicas no tropiecen con problemas, ya que deben tener la seguridad de que en Bolivia no hay riesgos excesivos.
Browne recordó que la compañía británica de electricidad Rurelec queda como un caso pendiente de resolver, ya que el Estado boliviano no efectuó el pago por su nacionalización.
La transnacional británica estima que Bolivia debe pagar unos 70 millones de dólares por concepto de indemnización por sus acciones en la generadora de electricidad Guaracahi, nacionalizada el 1 de mayo de 2010. 
“Pienso que la única dificultad que podría presentarse para los inversionistas es que estén experimentando alguna angustia respecto de sus inversiones. Los inversionistas deben tener la seguridad de que al hacer inversiones en Bolivia no corren riesgos excesivos y si tuvieran preocupaciones por su inversión, entonces ellos podrían tomar la decisión de hacer esa operación en algún otro país”.
Relaciones sólidas con bolivia. El Ministro británico sostuvo que el Gobierno de Gran Bretaña desea mantener una relación más sólida y firme con los países de Latinoamérica, entre ellos Bolivia, relación que incluirá diversas áreas, desde política hasta deportes. 
“Las empresas y el comercio son una parte importante de esa relación que pretendemos tener, pero es necesario también que los tratados comerciales produzcan beneficios mutuos para ambos países”.
Browne recomendó al Gobierno de Bolivia que defina las cuestiones pendientes en estos campos de inversión y deudas pendientes, y que “si pudieran hacer borrón y cuenta nueva, entonces esto creará las perspectivas más favorables para las inversiones en este país, como queremos todos”.
 YPFB da su plan de inversión. Por su parte, el presidente de YPFB, Carlos Villegas, sostuvo que se elaboró un plan quinquenal de inversiones, en el que se ha previsto el monto aproximado de 11.000 millones de dólares para que inviertan los dos actores principales que participan en el sector de hidrocarburos: el Estado —representado por YPFB— y el sector privado. Destacó que se pretende invertir este año 1.840 millones de dólares en el área hidrocarburífera.
15 millones de metros cúbicos por día es lo que producirá el campo Caipipendi desde 2013.
720 millones de dólares se invirtieron en 2010 en el sector petrolero, especialmente en explotación.

"Una empresa que está dispuesta a traer cientos de millones de dólares a Bolivia tiene que tener confianza en la inversión que está haciendo, de otra manera no se puede”.
Jeremy Browne / MINISTRO  BRITÁNICO

martes, 26 de julio de 2011

seguridad jurídica, precios realistas, libertad de exportación y buen uso de la biotecnología podrían evitar "la tremenda chorrera" con que Evo amenaza a Bolivia.

Evo afirma que hay un ‘daño tremendo’ por la subvención”, decía la nota dando cuenta que el Presidente del Estado Plurinacional había concluido que la subvención a los carburantes provoca una “chorrera tremenda” a las cuentas fiscales (“La Razón”, 16/JUL/2011). En relación al D.S. 748 que intentó elevar el precio de la gasolina y el diesel, pero que fue abrogado rápidamente, cabe recordar que el Presidente advirtió que si no se acababa con la subvención no se garantizaría la inversión en prospección petrolera para producir más en el país.

¿Qué intentaba el fracasado Decreto? Dar una “racionalidad” al precio de los combustibles a un nivel que, estando cerca al precio internacional: a) desestimulara su salida de contrabando; b) bajara drásticamente la subvención; y, c) garantizara una ganancia a las transnacionales para que inviertan, aumenten la oferta nacional y baje la importación.

Triste pero cierto: los precios irrealmente bajos fomentan el contrabando al exterior; desabastecen el mercado interno (pasa hoy mismo con el GLP); el Estado gasta “chorreras” de dinero en la subvención; la producción nacional cae y se despilfarra cientos de millones de dólares en la importación de un combustible caro para venderlo barato en el país.

Por tanto, el Primer Mandatario boliviano tiene razón: sin garantías para invertir, producir y ganar, se logrará cualquier cosa menos nuestra “soberanía energética”.

Igual ocurre con los alimentos. Y, siendo que el mercado no miente, si existe la convicción de que subir el precio de los combustibles es necesario para garantizar el autoabastecimiento, ¿por qué no se razona de igual forma a favor de quienes trabajan por nuestra “soberanía alimentaria”?

Porque no siendo así, cuando el Estado con la mejor intención fija “precios justos” y “bandas de precios” lejos de los del mercado, podría pasar eso de que “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones” y repetir en breve con los alimentos, el drama de los combustibles. De hecho, ya está pasando. Antes no importábamos gasolina ni GLP y tampoco maíz ni azúcar, y hoy lo hacemos. La explicación está en sus precios artificialmente bajos. Y así como no se pudo obligar a invertir en hidrocarburos por la baja rentabilidad derivada de los precios subvencionados, tampoco se podrá obligar mañana a nadie, a producir alimentos que no den una ganancia acorde a su esfuerzo y el mercado.

¿No resulta curioso entonces que, mientras se quiere subir el precio de los combustibles -aún a costa de más inflación- se fije precios bajos a los alimentos buscando bajar la inflación? Esto podría derivar en otra “chorrera” por la subida de la importación de alimentos que aún siendo transgénicos deberán ser subsidiados (como el maíz que ahora se trae del exterior).

Si la preocupación por conquistar a las transnacionales que trabajan con recursos extractivos y no renovables es evidente, ¿por qué no tener la misma consideración con quienes lo arriesgan todo para alimentar sosteniblemente al país?

El éxito del sector oleaginoso boliviano -que con el 20% de lo que produce le fue suficiente para sustituir importaciones de aceites y grasas y autoabastecernos por décadas- no se logró fijando precios bajos ni cuotas de exportación. Seguridad jurídica, precios realistas en el mercado interno, libertad de exportación y el buen uso de la biotecnología, son demandas que -de ser atendidas- podrían replicar tal virtud en otros sectores, ¡y a chorreras!

Gary A. Rodríguez A. 
es economista y Gerente General del IBCE

martes, 19 de julio de 2011

un nuevo gasolinazo llevaría a un cambio de Gobierno en Bolivia aseguran observadores

Los diputados de Alianza Social (AS), Willman Cardozo, y de PPB-Convergencia Nacional, Mauricio Muñoz, recomendaron este martes al Ejecutivo abstener de emitir un nuevo "gasolinazo", porque esta medida significaría el acabose de la actual administración.
Cardozo señaló que los partidos neoliberales se encargaron de sostener la subvención de los carburantes durante años, por lo que lamentó la política improvisada del gobierno, pues mientras se habla de una bonanza económica, de superávit de las reservas internacionales que superan los 10 mil millones de dólares, el gobierno vuelve a poner en el tapete de la discusión un posible gasolinazo.
"Este tema es muy delicado, no creo que el gobierno se anime por las consecuencias sociales y políticas que podría traer un gasolinazo que sería el acabose. Lo que le decimos al gobierno es que sea más imaginativo. El gobierno se jacta de que tenemos una bonanza económica y que tenemos un país mejor que los neoliberales y resulta que los gobiernos neoliberales mantenían la subvención a los combustibles", sostuvo.
Por su parte, el jefe de Bancada adjunto de PPB-Convergencia Nacional, Mauricio Muñoz, lamentó que sean los colaboradores más cercanos del presidente Evo Morales los responsables de generar conflictos sociales de magnitudes contra la administración gubernamental, al insistir con la anulación gradual de la subvención de la gasolina.
"El presidente debió cambiar a varios ministros responsables de generar crisis sociales y económicas, tal es el caso del gasolinazo y el paro de los choferes de Bolivia. Considero que el mayor enemigo del gobierno es el entorno presidencial, no es Estados Unidos, la Iglesia o la oposición son los colaboradores más estrechos del Jefe de Estado", dijo.


viernes, 8 de julio de 2011

Miranda Pacheco sin duda el más conocedor del tema energía describe con precisión la pérdida de 130 millones de dólares por la demora de dos semanas en la entrega del GIJA y la realidad del negocio con Argentina

Con dos meses de atraso, el 30 de junio pasado, se inauguró el Gasoducto de Integración Juana Azurduy (GIJA).  El presidente Morales y la presidente Kirchner, desde la Casa Rosada,  pusieron en marcha el gasoducto en la frontera boliviano-argentina.

El GIJA es el último gasoducto de exportación que Bolivia construirá en mucho tiempo.  No es una gigantesca obra de ingeniería, pero es muy importante en otro sentido.  Ese ducto permitirá enviar hasta 27,7 MMm3/d contratados por ENARSA que finaliza el 2026.

No obstante, lo novedoso de la ceremonia de inauguración, (instrucciones e imágenes por comunicación satelital) la noticia pasó inadvertida por casi coincidir con el empate, con sabor a victoria, del equipo nacional, frente al seleccionado argentino de fútbol.

De todas maneras, los días subsiguientes, en el estilo acostumbrado, comenzó la danza triunfal de los miles de millones de dólares por los ingresos que se percibirán con la inauguración del GIJA.  Evidente. Si cumplimos con el contrato podemos esperar casi 2/3 de ingresos adicionales a los que recibimos del Brasil.  Importante, pero como el fútbol también es muy importante, nadie cuestionó que el atraso de 60 días en la puesta en marcha del gasoducto ha representado mas de $us 130 millones de dólares que se dejó de percibir.

Estimado lector, Argentina es nuestro único mercado de consideración a corto y mediano plazo.  Tenemos larga historia de compra-venta de gas entre los dos países.  Argentina no es el mejor pagador.  Pero es el único que nos queda.  Por tanto, deberíamos estar atentos a los acontecimientos gasíferos importantes en ese país.

En tal sentido, el discurso de la Presidente de Argentina en la inauguración del GIJA, ha sido muy informativo y revelador.

Al GIJA, la Sra. Kirchner lo denominó una obra de integración importante que “forma parte del planeamiento estratégico argentino”.

Refiriéndose a precios del contrato que motivó el gasoducto que se inauguraba, tuvo una impresionante y críptica frase indicando que era un precio “testigo” para evitar que seamos “esquilmados” de nuestros recursos naturales.

El tema del “planeamiento estratégico” fue central en el discurso. Consistente con ello, anunció que en esos días también se firmaría en Qatar el suministro de gas liquificado (LNG) qatarí para Argentina a partir del 2014.

El acuerdo hasta donde se ha podido conocer, establece que Qatar Gas suministrara a ENARSA 5 millones de toneladas anuales de LNG por 20 años, a partir del 2014.  El gas será entregado a la terminal de almacenamiento y regasificación, “Southern Cone LNG Hub”, que tiene planeada ENARSA a la cual Qatar Gas contribuirá al financiamiento en su construcción.

En Argentina la futura compra está siendo muy discutida no por haber asegurado provisión de LNG hasta el 2034, sino por haberlo hecho sin llamar a una licitación cuando solo faltan seis meses para el fin del régimen de gobierno.

Cómo nos afecta todo lo anterior.

No se conoce la respuesta oficial al pedido de mayores entregas de gas.  Lo más probable ha debido ser un prudente silencio.  La producción apenas alcanza para los volúmenes actuales de entrega.

Lo realmente importante es que por lo visto moros y cristianaos en Argentina han llegado a la conclusión que ese país ha dejado de ser autosuficiente en la producción de gas por un tiempo indefinido.

Como el consumo argentino continúa creciendo, ese país estará obligado a incrementar sus importaciones de gas.  Por tanto, el proveedor por gasoducto sería Bolivia y el proveedor por barcos metaneros, Qatar. No será Bolivia o Qatar, sino Bolivia y Qatar para satisfacer el consumo argentino.

martes, 5 de julio de 2011

ofreciendo cifras irrebatibles muestra El Deber la situación de YPFB que no podrá cumplir a cabalidad los acuerdos con Argentina debido a insuficiente producción de GNL consecuencia de falta de inversiones en el rubro

Con cuatro años de demora concluyó la construcción del gasoducto Juana Azurduy, que permitirá llevar a Argentina mayores volúmenes de gas natural boliviano.
La obra fue inaugurada en una ceremonia algo extraña, porque se hizo en Buenos Aires en una especie de teleconferencia entre los presidentes de ambos países.
Las críticas de la comunidad judía en Argentina por el caso del ministro iraní Admad Vahidi que visitó Bolivia inhibieron a la gobernante argentina de hacer una ceremonia pública para esta inauguración.
Para que el volumen de gas boliviano pase de los actuales 7,7 millones m4/d a 27,7 millones, como está contratado, hará falta que Argentina concluya el gasoducto GNEA, que permitirá llevar el gas boliviano al centro y sur del país vecino.
Por el momento, según la adenda firmada por YPFB y Enarsa a principios de este año, Bolivia irá aumentando el volumen poco a poco, de tal modo que en abril del próximo año pase a 11,3 millones m3/d.
Del lado boliviano, la empresa Repsol asegura que en abril la producción actual de 63,16 millones m3/d crecerá en 4 millones, permitiendo el incremento ofrecido a Argentina.
La misma empresa ha ofrecido elevar la producción del campo Margarita de 3 a 9 millones m3/d en el lapso de dos años, con lo cual los envíos a Argentina podrían subir hasta los 13,6 millones m3/d, como está acordado en la adenda.
Ese documento incluye una cláusula por la cual la falla de suministro de los volúmenes acordados deberá ser resuelta con el pago de Bolivia del precio del gas que haya faltado, más una multa de 15% de ese valor.
Es que la adenda fue elaborada como consecuencia de que el cronograma de incremento de volúmenes incluido en el contrato firmado en 2006, por el cual ya en este momento debería estar enviando el volumen máximo, de 27,7 millones m3/d, no se podía cumplir.
La falta de los ductos necesarios, en ambos países, y además la falta del gas necesario en Bolivia, obligó a firmar la adenda, que menciona incrementos mucho más lentos.
En la espera, Argentina avanzó en la instalación de estaciones de regasificación de gas en Escobar y Bahía Blanca, que tienen una capacidad conjunta para recibir de ultramar 27 millones m3/d de gas natural licuado.
Tanto el contrato con Bolivia como las estaciones para el GNL han sido necesarios debido a que Argentina, que en 2003 producía 140 millones m3/d de gas natural en sus propios campos, ha sido afectada por una política económica que desalentó las inversiones. Si entonces el país vecino se autoabastecía y podía incluso exportar gas, ahora tiene que importarlo.
Argentina paga alrededor de 7 dólares por millón de BTU de gas boliviano y 10 dólares por el GNL. La idea del gobierno argentino es mantener algunas exportaciones de gas, sobre todo a Uruguay y Paraguay, por el momento usando el gas que recibe de Bolivia o de ultramar.
Para Bolivia lo importante será cumplir el compromiso de entrega de los volúmenes convenidos, pero también, o más importante aún, cumplir con el mercado interno boliviano.