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viernes, 22 de febrero de 2013

pobres soldaditos dejados de la mano por sus jefes, capitanes, coroneles, generales que son los verdaderos responsables de su extravío sin brújula y sin zapatos en pleno territorio chileno (BP de El Día)

Al régimen chileno se le fue la mano con el asunto de los tres soldados bolivianos que fueron arrestados cuando se desubicaron y fueron a parar a territorio vecino. Llevarlos a juicio ha sido una exageración, pero tal vez lo han hecho para escarmentar, puesto que no es la primera vez que se dan esos extravíos algo sospechosos. Eso sí, los más contentos con el show chileno han sido los miembros del Gobierno boliviano, pues han tenido suficiente tela para exacerbar los ánimos, organizar marchas, azuzar los sentimientos antichilenos  y por sobre todas las cosas, ofrecer un buen periodo de circo a la población para que no se acostumbre tanto a las producciones de Hollywood con protagonistas de la talla de Sean Penn. Y después que liberen a los tres conscriptos, seguramente vendrá el show de la condecoración y muchos se olvidarán de los juicios pendientes. Habría que meterle juicio a los oficiales que mandaron solos a esos pobres jovenzuelos dizque a luchar contra los auteros; habría que enjuiciar a los generales que se gastan el presupuesto en otras cosas y permiten que la tropa ande en zapatillas o en abarcas (como sucedió con uno de los soldados); juicio a los que se retrasaron en enviarle un buen abogado; proceso a los que fomentan el contrabando y a los que ni siquiera les dan una brújula a los uniformados para evitar que terminen perdidos en manos de los carabineros.

martes, 12 de febrero de 2013


840 millones de dólares para un proyecto fallido

la planta de úrea mal diseñada, en sitio inadecuado, con mercado inseguro y costo alto de producción. es de YPFB. nadie contradice a don Evo mal orientado.

Que el gobierno decida invertir 840 millones de dólares en una planta de urea mal diseñada, mal emplazada y peor calculada para los fines del marketing es algo que debería provocar una inmediata enmienda.
Todos los expertos, comenzando por Carlos Miranda, han dicho que la planta de Bulo Bulo no tiene sentido y, en realidad, es un absurdo, pero el gobierno mantiene su decisión de ir adelante.
Lo último que se ha sabido del gobierno sobre este desacierto es que se propone, en 2018, decir a Brasil que si quiere seguir comprando gas natural boliviano deberá ir “casadito” con urea.
Esta idea genial surgió cuando quedó claro que Brasil estaba instalando tres gigantescas fábricas de urea en su territorio, fábricas que usarán el gas boliviano como materia prima. Se había perdido el principal mercado de exportación que inspiró el proyecto boliviano.
Cuando alguien advirtió que el costo de producción de la urea boliviana iba a ser muy alto, el gobierno se apresuró en anunciar que el precio que deberá pagar la planta por el gas natural será menor a la mitad del que se cobra por el gas exportado. Traducción: Bolivia se propone subvencionar también la urea de exportación.
Esta clase de decisiones no meditadas muestran que nadie se atreve a decir al presidente Morales que la millonaria planta no puede ser emplazada en el Chapare, por más cariño que el mandatario tenga a esa zona.
Un elefante blanco de 840 millones de dólares es muy caro para un país que sigue teniendo los mayores índices de pobreza de Sudamérica.
Si la idea era exportar la urea a Brasil y Argentina, la planta debía haber sido emplazada en el chaco tarijeño, conectado muy bien a esos dos países, además de estar en la boca de pozo del gas.
Dicen que quienes ganan la lotería generalmente invierten mal el dinero y que, la mayoría de ellos, en pocos meses terminan quebrados.
Algo parecido le está pasando al gobierno del MAS. Por designios del mercado internacional de las materias primas, los ingresos se han multiplicado por seis, equivalente a ganar la lotería sin ni siquiera haber comprado el billete.
Y ahora se propone invertir el dinero de los bonos soberanos en carreteras, pagando 4,78% de interés, mientras que la CAF le cobra menos de 2%.
Errores de nuevos ricos.

sábado, 9 de febrero de 2013

Venezuela, Bolivia, Argentina creen que "inventaron la píldora" y que tienen reglas propias para interpretar el comportamiento de sus economías. el FMI les recuerda que cifras distorsionadas no ayudan en el erróneo cálculo de la inflación. agrios debates se suceden


El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de hacer una severa llamada de atención al Gobierno argentino por la manera cómo maneja las cifras y estadísticas de su gestión. La exhortación exacta habla de “rigor y veracidad” en las estadísticas. La primera reacción del Gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner fue pedir al INDEC, que se ocupa de medir la inflación, una revisión de sus métodos para ofrecer cifras más ajustadas a la realidad.
Hay mucha molestia del FMI con Argentina, que mantiene deudas pendientes y una situación de moratoria que es replicada por la presidenta solamente con desplantes. Pero la llamada de atención de ahora ha sido muy precisa y su Gobierno está decidido a buscar rigor en sus estadísticas. La causa de la exhortación del FMI es que el organismo internacional considera que elaborar cifras estadísticas distorsionadas lleva a tomar decisiones equivocadas en todas partes. Los debates en Argentina acerca de la inflación son muy intensos. Las cifras del INDEC son cuestionadas por organizaciones empresariales y sindicales, que hablan de una tasa de inflación que triplica a la oficial.
En Bolivia se vive una situación parecida. Desde hace cuatro años el INE aplica un método diferente al anterior para calcular la inflación. El precio de los alimentos ha dejado de tener la incidencia que antes tenía, por lo que se sospecha que la inflación medida de esta manera no corresponde a la realidad. Eso está dando lugar a agrios debates sobre el incremento salarial que corresponderá para esta gestión. Lo mejor será aplicar metodologías correctas para que el propio Gobierno pueda tomar decisiones igualmente correctas, basadas en cifras que tomen en cuenta el rigor y la veracidad que ahora reclama el FMI.
Este tema se presenta cuando en el país se vive un intenso debate acerca de los resultados del censo 2012. Si esas cifras no hubieran sido levantadas con rigor y veracidad, las decisiones que se tomen a partir de ellas serían equivocadas, tanto en relación con los recursos que deben ser distribuidos según la población como en la asignación de las representaciones departamentales en la cámara baja. Líderes cruceños están planteando la necesidad de hacer un censo departamental en vista de las irregularidades que se han registrado en el nacional. A la larga, estas fallas en las cifras y las estadísticas terminan haciendo daño y causando mayores gastos. Por eso se exige rigor y veracidad en las cifras

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra W. y Percy Áñez R.

miércoles, 6 de febrero de 2013

se usa criminalmente el cuantioso ingreso por materias primas en asuntos que no son tan importantes como la educación. otro año de demora en aplicar reformas, escuelas sin refacción, . "la bonanza pasará como una leyenda" y estaremos en lo mismo, sin recursos.


No debe haber algo más sujeto a experimentos y manoseo en Bolivia que la educación. Ahora resulta que somos el primer país del mundo con una educación “trilingüe” y la pregunta del millón es ¿existen profesores capacitados para enseñar guaraní, quechua o mojeño en los lugares indicados? Claro que no, todo es parte de un show con fines propagandísticos. Si de verdad existen los maestros calificados para tal efecto, que comiencen por los altos funcionarios del Gobierno multicultural, que hasta ahora no han pronunciado ni media palabra en idioma originario.

Según lo indica la nueva normativa, cada profesor deberá dominar por lo menos tres lenguas: el castellano, un idioma extranjero y uno originario. Las autoridades reconocen que acaba de empezar la capacitación de 45 mil maestros para cumplir con este requisito. Toda una improvisación para semejante cartel.

Cada Gobierno que llega inventa algo, hace cambios, fabrica su propia ley: la modificación de los ciclos, el cambio de nombre de los cursos, nueva currícula, se inventan métodos y por supuesto, barren con todo lo que se hizo en el pasado, porque supuestamente llega algo mejor. Este año hay nuevo ordenamiento, no habrá aplazados en primaria y el reforzamiento se hará por bimestres, ya no anualmente. Se acabaron los trimestres y se vuelve al sistema bimensual de evaluación.

El lanzamiento de la nueva currícula escolar que viene de la mano de la Ley Avelino Siñani fue postergado por un año porque la improvisación no se pudo disimular en la gestión pasada, pero el avance no ha sido significativo. Los promotores de la iniciativa dicen que todo será gradual, lo que en jerga criolla quiere decir “En el camino se acomoda la carga”. El problema es que la educación sigue siendo un bulto del que nadie quiere ocuparse en el país, donde pese a todos malabarismos realizados, algunos muy rescatables, el rendimiento de los estudiantes sigue siendo uno de los más retrasados del continente, según lo revelan estadísticas de organismos especializados.

La realidad que se observa, por ejemplo, es el mal estado de las escuelas públicas, olvidadas durante los meses de la vacación; otras que tendrán que postergar el inicio del año lectivo porque no han terminado de repararse los daños causados por una mala edificación. Esos no son accidentes, son simplemente indicadores de un fenómeno patológico en Bolivia.

Países como el nuestro no pueden quejarse hoy de que no disponen de los recursos para hacer cambios estructurales en sectores estratégicos como la educación. Pero lamentablemente, se está desaprovechando criminalmente el periodo de bonanza económica originado en un factor externo como los precios de las materias primas exportables. Si Bolivia no aprovecha el cuarto de hora actual y no invierte en las nuevas generaciones, en inyectar a la economía recursos humanos, capacidad productiva y conocimiento, este periodo, que puede esfumarse de un momento a otro, porque es muy frágil, quedará resumido a una anécdota que algunos recordarán por los avioncitos, los helicópteros y los teleféricos, pero nunca por los cerebros que se ayudaron a formar, los únicos que le podrían dar al país la esperanza de prosperidad que necesita.
Países como el nuestro no pueden quejarse hoy de que no disponen de los recursos para hacer cambios estructurales en sectores estratégicos como la educación. Pero lamentablemente, se está desaprovechando criminalmente el periodo de bonanza económica originado en un factor externo como los precios de las materias primas exportables.

lunes, 4 de febrero de 2013

con precisión Harold Olmos, utiliza del himno al Beni "promesa de ventura, paz y unión" para referirse a las elecciones que dieron citoria a Carmelo Lens. señala 8 causas de la derrota: Hotel América, Porvenir, Chaparina, Caranavi, Huanuni, Yacuiba, asilados y exiliados. no se equivoca


El punto relevante no es que el partido de Gobierno hubiese subido tres o cuatro puntos porcentuales respecto a los resultados de las anteriores elecciones de Beni. La cuestión a subrayar es que Carmelo Lens ganó a pesar de la maquinaria del Gobierno, de la capacidad de sus órganos de información y de la campaña abierta del presidente Evo Morales a favor de la candidata Jessica Jordan. Que hubiera ganado en la primera ronda es aún más significativo, pues el peor de los cálculos gubernamentales apuntaba a una segunda vuelta. El Gobierno lanzó a la mesa de apuestas todas sus figuras, incluso su escuadra propagandística, en una actitud que difícilmente encontraría paralelos en otros países. Bajo este cuadro, los desafíos que tiene Lens son mayúsculos.
La victoria en Riberalta, Guayaramerín, San Borja, Trinidad (dos tercios de la población beniana) y en localidades menores relieva las características demográficas de un departamento con población mayoritariamente urbana, sin el gigantismo demográfico de la capital respecto a las urbes provinciales, como entre La Paz, Cochabamba o Santa Cruz y sus provincias. La victoria en San Borja puede haber tenido un sabor doblemente dulce para los vencedores: fue por la urgencia de llevar generadores de electricidad al lugar, que estaba sin luz, que el gobernador Ernesto Suárez acabó apartado del cargo.
Los resultados de la elección beniana merecen un estudio minucioso. Beni, siquiera momentáneamente, se ha erigido en un bastión disconforme con la visión de país del presidente Morales. En términos políticos, es un “núcleo duro” que las autoridades deberán ver como una trinchera tropical gigante. Se debe suponer que el Gobierno revisará sus métodos y observará autocríticamente los episodios que han dominado el escenario político boliviano de los últimos años. Pocos creen que la causa de la derrota ha sido solo la red de corrupción, de cuya prolongada existencia se enteró el país hace apenas dos meses. La candidata perdedora supo apuntarla, para desazón de algunas autoridades, como factor que frenó su carrera al gobierno beniano. Pero tiene bases sostener que la elección apareja un voto contra la forma de gobernar que sirvió de caldo de cultivo para que la red pudiese medrar. Es plausible creer también que al voto de Beni le abrieron camino episodios como el hotel Las Américas, Porvenir, Chaparina, Caranavi, Huanuni, Yacuiba, asilados y exiliados.

El himno beniano dice que el departamento es una “promesa de ventura, paz y unión”. Alcanzar esos propósitos luce hoy como una aventuracon preci

viernes, 1 de febrero de 2013

Lupe Cajías nos lleva de la mano para indagar quienes son "los conservadores en la reciente contienda electoral del Beni" y descubrimos que están ahora entre los perdedores


¿Es el Movimiento al Socialismo la opción de los pobres en Bolivia, en el Departamento del Beni? O, más bien, ¿es el reflejo de los emergentes cobrizos –en acelerado proceso de enriquecimiento– aliados con el más antiguo poder local, los cacicazgos?
Los datos de la realidad evidencian con creciente nitidez que el MAS no es un partido político con un programa. El MAS es un método –donde la confrontación y la violencia son la vanguardia– y un estado de ánimo, que refleja un hastío por décadas, siglos de humillación.
El MAS es el mejor espejo de un grupo social interclasista, subalternizado secularmente por su color de piel y su procedencia étnica. La distancia con el poder tradicional no es la visión socialista, mucho menos comunitaria y tampoco es la diferencia económica.
Al contrario, la ambición de los masistas es convivir con las fuerzas económicas más tradicionales desde hace 500 años: los usureros (hoy banqueros y librecambistas); los comerciantes, legales o contrabandistas; los agroindustriales honestos o depredadores; los dueños de minas, con NIT o sin NIT; los campesinos prósperos, soyeros o cocaleros. No por casualidad sus principales voceros son dueños de empresas transportistas, negocios de autoventa, señoras con hijos en colegios carísimos o becados en Europa, loteadores de tierras urbanas y rurales.
Rostro repetido entre los personajes de la coalición presentada como MAS para las elecciones en el departamento del Beni con el objetivo de reemplazar al gobernador, después de una “estrategia envolvente” o golpe de estado del método masista.
¿O los migrantes en Yucumo son los pobres del departamento? ¿O los caciques Maluf y Guiteras ahora representan a los desterrados de la tierra? ¿O la carismática Jordan es la indígena que lucha por el bosque? ¿O los mototaxistas son los bolqueviques de la muchedumbre abigarrada, etc.etc., que describe un teórico afrancesado?
Mucho ignoramos sobre el Beni, sobre los patriotas cruceños que salieron hacia el norte desde fines del Siglo XIX. ¡Qué fácil es llamarlos simplemente explotadores y juntar el aceite con el vinagre, sin detenerse a conocer biografías de las duras jornadas de esos pioneros!
¡Con qué simpleza hablan los ministros collas de “ganaderos” y de “terratenientes” porque no tienen la más pálida idea del trabajo de los dueños de fincas y de haciendas en el hato ganadero, para ganarle al agua! Esas mujeres, muchas descendientes de árabes y europeos de primera generación, que se quemaron las manos fabricando lejía o se tiznaron para siempre el cutis con el carbón de la cocina.
¡Qué fácil decir que ganaron los conservadores en el Beni, sin examinar quiénes estaban en la vereda del frente. Sin nombrar el efecto Tipnis y sin admirar los logros de tantas alcaldías en manos de esos “conservadores”.
La autora es periodista