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lunes, 28 de noviembre de 2016

Diego explaya en "no sabía" la sarta de mentiras del oficialismo. se refiere al tema del agua y las medias verdades que repiten tanto Evo como su lugarteniente Alvaro. dicen tales estupideces que ya nadie les cree. qué sabía entonces, porque si no sabía nada qué hace de Presidente? buen razonamiento que no admite réplica.

En cuanto a las medias verdades está el asunto del cambio climático. Imagina uno, cuando se le echa la culpa a este señor, que en Chile o Perú no hay cambio climático. Y es que tienen agua como para baldearse carnavalescamente cada domingo.  "Lo que pasa -dirá alguno de los variados conspirólogos de enorme talento- es que Chile y Perú se han aliado al imperio en torno al Acuerdo del Pacífico y por eso la manipulación del clima, que acomete con ponzoña una tropa de gringos, no les afecta”. 

Quizás piensan que bromeo. No, no lo hago. He leído esta gama de genialidades de algunos muros feisbuqueros de ciudadanos auto-proclamados de izquierda o defensores del proceso de cambio. Pero ahí no acaba. Acto seguido, estos justificadores de lo injustificable  han alegado con no menor brillantez que "hay menos lluvias” y un largo etcétera. Juro que les creería. 

Pero ahí, al ladito nomás, veo que, entre montón de ejemplos, el Ingenio San Buenaventura produce sólo el 10% de su capacidad instalada, el Fondo Indígena ha "estido” millones de dólares sin que se sepa ya del asunto y/o el teleférico ha demostrado no ser tan eficiente como sugiere la publicidad gubernamental (en 2015 ha tenido un déficit de aproximadamente 20 millones de dólares). ¿Será que ha todos ellos les afectó el cambio climático? No, claro que no, pero si pudiesen nuestras sabias autoridades argumentar en ese sentido, también en estos casos, lo harían. No tengan dudas. 

En cuanto a las estupideces, es de llorar oír que el presidente Morales "no sabía”. ¿Creen los capos que con ese argumento la arreglan? Yo creo, sin contemplación, que si el hombre "no sabía” esto, no merece ser Presidente. ¿Qué sabía entonces?, ¿qué cosita puedes saber que sea más importante que esto? 

No imagino a un maratonista, ataviado con mocasines, a puertas de largar los 42 kilómetros, diciendo que "no sabía que tenía que trotar con zapatillas deportivas” o a un chef de un restaurante de sajtas que no "sabía que había que preparar la sajta con pollo”. Es una cosa así.
 
Loca. Que no sabía de la Gaby y el hijo, que no sabía de la represión del TIPNIS, que no sabía del mal manejo del Fondo Indígena, que no sabía… ufa, ¿qué cosita sabía entonces? 

Al parecer lo único que sabe es que tiene que repostularse. Este propósito lo ha dejado sin saber nada de nada. Y lo peor es que lo dice. No, no, no, en realidad, lo peor es que nos puede parecer normal que el hombre no sepa nada de lo crucial. O, peor todavía, nos pueden acusar de racistas por decir que el caballero no sabe ni sabía.  Pero seamos claros: el responsable es él y su protegida ministra. Los chambones de EPSAS son sólo responsables menores. 

En cuanto a los errores de interpretación, nos dicen que el problema es que dos chambones dirigían EPSAS. Pues no lo creo. Creo que las cosas van a mejorar si se tecnifica el asunto (cosa que afortunadamente se ha hecho poniendo a Rico y Claure a la cabeza), pero no mucho. Y es que el problema es el modelo político-económico impulsado. 

Un modelo que vela por generar lealtades políticas, no por atender asuntos estratégicos. Eso ha llevado a que  seamos el país con menor inversión en salud del continente y una inversión per cápita en ciencia y tecnología que no llega ni al 1% del PIB, hayamos tenido un crecimiento de la industria, a lo largo de esta década, de no más del 2% frente al crecimiento de la administración pública (plagada de leales) o de la banca en un 10%; tengamos ocho veces mayor inversión en la agricultura pero no ocho veces más de héctareas cultivadas, productos orgánicos desarrollados o alimentos exportados (todo lo contrario, importamos cada vez más nuestros alimentos); o tengamos el demérito de estar situados, en el área educativa, en el peor puesto de investigadores por cada mil habitantes (Argentina encabeza con 2,9 investigadores por cada mil frente a Bolivia con 0,1 por cada mil). 

Es un modelo perverso. La lógica electoral invade todas las áreas derivando en la toma no menos perversa de decisiones: es mejor, en este modelo, hacer un estadio el Batán y ganar muchos votos que resolver el problema de contaminación de la laguna Alalay, el río Rocha o el agua de Misicuni; es mejor un teleférico que encandila, que atender a los 16.000 pacientes con cáncer. Los encandilados votan por ti, los enfermos te odian por no atenderlos y no votan por ti.
 
Y así, sucesivamente. Ergo: cuando atender al asunto del agua conlleva hacer inauguraciones de obras, la cosa funciona (de ahí los escasos aunque meritorios avances del Mi Riego o Mi Agua), pero si no es así, se olvida.    

Por último, en cuanto a la pérdida de ética, comento sólo una cosa: pretender culpar a tres o cuatro opinadores como los responsables de las movilizaciones sociales que demandan agua  es de una pequeñez moral memorable. Elude ver lo obvio: hay gente, y no poca, cabreada, muy cabreada por la arrogancia, el despilfarro y la ineptitud demostrados en esta década cuyo resultado es evidente: no hay agua.

en tono severo aunque cortés, Victor Hugo Cárdenas describe lo sucedido las últimas semanas en relación a la crisis del gua, que Evo sortea con dificultad acudiendo a la mentira, las medias verdades y las falsas promesas para calma a un pueblo sediento del líquido elemento.

Un estremecimiento nacional recorre las ciudades del país. Sus pobladores, sorprendidos y desilusionados, rumian en silencio el castigo del Gobierno con los cortes de agua, supuesto derecho humano básico en el discurso internacional. Aprobaron una Constitución concentradora en manos del Gobierno central de las competencias sobre el uso del agua. Excluyeron a los municipios y, por su nerviosismo, pretenden atribuir a los alcaldes el descuido de esta desgracia.

Antes hubo sequías locales y regionales. Los encargados de los asuntos públicos, no con pocos problemas, encontraban soluciones de corto y de mediano plazo. Ningún Gobierno se vio en la necesidad de mentir a la población con ‘racionamientos de dos o tres días’ cuando la verdad son cortes indefinidos y cada vez en más barrios y ciudades del país.
La primera reacción del Gobierno fue minimizar el problema.

Los gobernantes continuaron con su rutina cotidiana, mientras crecía la mancha de los hogares sin agua. Viajes, entrega electoralista de obras, aniversarios departamentales para ocultar el auge de los precios internacionales de nuestras materias primas y disimularlo con un supuesto ‘modelo de desarrollo’. Paradoja histórica: caen los precios internacionales y el modelo se hace añicos. Cae el volumen de agua y el rey aparece desnudo, sin ropa, sin ideas y sin propuestas. La mirada perdida y desesperada de encontrar culpables para que la indignación popular no recaiga en el rey.

Dos autoridades sectoriales despedidas.
En la segunda semana, sobre todo, en la zona sur de la ciudad de La Paz, los afectados salieron a las calles en protesta por la restricción de un “derecho humano básico”. Lo mismo en el interior, sobre todo en Sucre. ¿Dónde quedó la serie de invocaciones a las revelaciones de la Guerra del Agua? ¿Y la promesa de una mejor administración que la de las empresas francesas? En su lugar, instalaron mediocridad, ausencia de capacidad técnica, imprevisión total, ni asomo de resiliencia alguna. ¿Sabrá su significado nuestro embajador en las Naciones Unidas?
Sorpresa generalizada: el Gobierno, locuaz en los escenarios internacionales con la proclama de la gratuidad del agua, era incapaz de diseñar un plan de emergencia. Se redujeron a esperar una bendita lluvia. Incluso el vicepresidente, lavándose las manos, culpó al malhumor de los dioses la sequía de agua.

Ese reconocimiento mostraba la ineptitud de un Gobierno, su carencia de cuadros técnicos para la gestión pública y sus limitaciones para coordinar con los gobiernos subnacionales la búsqueda de soluciones inmediatas.

La segunda reacción fue un tardío DS de emergencia frente a la evidente indignación popular. Pretender coordinar con gobiernos municipales hostilizados por el Gobierno central desnuda la falsa sinceridad de sus titulares. Buscarles sin propuesta alguna muestra su falta de imaginación. Por tanto, su propósito se reduce a mitigar el golpe demoledor en las encuestas de opinión pública.

No se pueden negar los efectos del cambio climático, pero es incapacidad local la imprevisión, desorganización y mediocridad de los responsables ante un problema anunciado, junto a la desorientación de las altas cúpulas gubernamentales. Esta tragedia puede persuadir a muchos: ¿es justo premiar a un gobierno con otra rererelección cuando no puede garantizar agua para sus electores y los habitantes del país? Ya asoman cortes de energía eléctrica y otros servicios públicos. ¿No es suficiente la agonía?

jueves, 24 de noviembre de 2016

Alvaro Puente no menciona al MAS ni a Evo, aunque en su crítica "sequía neoliberal" se refiere al olvido de la economía, al abuso de la naturaleza, al menosprecio por las normas que debieron ser observadas, "con hermosos discursos sobre seguridad alimentaria, con mentiras y acciones contra todas as seguridades. "el vivir bien" una mentira. a buen entendedor pocas palabras

No hay agua. Más de la mitad de nuestras ciudades tienen sed. Ha llovido poco y han prevenido menos. No hay agua ni para remedio. Represas y lagunas están secas. Sabíamos que era posible la sequía. Era previsible, pero es tarde para hacer la tarea de ayer. Unos bloquean. No saben más que exigir que alguien solucione los problemas, aunque no existan soluciones. Es lo único que saben. No importa quién ni cómo. Alguien tiene que venir de cualquier parte a darles lo que se antojan o lo que necesitan. Otros encargan a Dios que arregle el problema. Rezan y piden que recemos. Dios tiene que arreglarlo todo. Él nos buscará trabajo y traerá agua. Él tiene que hacernos el examen que no preparamos. Él tiene que curar los dolores que nosotros provocamos. En su mundo mágico Dios solo está para arreglar nuestras chambonadas.

Ni uno ni otro. No sirve el emperro de niño caprichoso y malcriado que bloquea por todo. Tampoco se puede pedir a Dios lo que debimos haber hecho nosotros. Dios no traerá agua para disimular la pereza o la estupidez de nadie. Nadie planificó. Nadie trabajó para que el futuro fuera mejor. Nadie pensó políticas para que no falten agua ni pan. Estábamos de fiesta ocupados en construir palacios y ahora tiene Dios que mandarnos desde el cielo lo que nosotros malversamos.

Peor aún. No es que no se haya planeado un futuro mejor. Se ha trabajado y se ha planificado todo lo contrario. Quieren y exigen que talemos hasta el último árbol. Entregan a las petroleras lo que habíamos reservado para nuestra protección. Destruyen a conciencia la naturaleza, pero quieren que pidamos a Dios el agua que ellos espantan. Se ha planificado contra la vida. Se ha actuado contra la naturaleza y contra la pachamama y Dios, aparte de cargar con el desastre, debe traer el agua que hemos convertido en imposible.

Saben perfectamente lo que hay que hacer. Son hermosos sus discursos sobre la seguridad alimentaria. Pero son mentiras, porque no les importa. Las acciones son contra la ecología y contra todas las seguridades. El eslogan es el vivir bien. Mentira. Cuando hay plata de por medio, lo último que les importe son la vida y su bondad. Revolución ya no es la creación de una nueva realidad. Es la destrucción del futuro.

Todo son apariencias. Todo son parches. Todo son paliativos. Palabras bonitas que no esconden la destrucción. Todo son espejitos más crueles que los de los peores conquistadores

martes, 22 de noviembre de 2016

no basta pedir disculpas. echarle la culpa al otro ha sido siempre su método, aunque Evo dice, "somos responsables" ya no encontró a nadie o el pueblo "está emputado" de tanta mentira. el agua es el elemento vital al que el hombre debe acceder sin problemas y el Estado tiene la obligación de proporcionarla en la medida de la necesidad humana. El Deber de SC

En días pasados los problemas del agua en el departamento de La Paz y en otras regiones del país se han agudizado. Evo Morales ha pedido disculpas, pero ello no basta. Lo que se precisa aquí y ahora es una clara explicación del desastre, algo de lo que ya no se puede culpar ni al ‘imperio’ ni a los ‘neoliberales’. Tras 10 años de gestión la responsabilidad radica en quienes gobiernan, aunque hay otros factores (cambio climático, El Niño, extracciones mineras, talas agrícolas, etc.) que deberán tomarse en cuenta.

Luego de la llamada ‘guerra del agua’ en Cochabamba, el tema se hizo demagógico en extremo. Una de sus consecuencias fue la estatización en La Paz de la empresa Aguas del Illimani, subsidiaria del consorcio francés Suez-Lyonnese des Eaux. Podría habérsele exigido a ese grupo multinacional un cuadro tarifario que privilegie sectores de menores ingresos, tal vez podría haberse manejado también un proceso similar al realizado con las petroleras. Pero no, el régimen masista optó por lo estentóreo; una nacionalización llena de promesas que no se han cumplido. El Ministerio del Agua ha probado ser ineficaz y la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas) parece ser la principal responsable de la crisis.

Desde 2002 (Pacto sobre Derechos Económicos y Culturales) 145 estados definieron el agua como un derecho que debería obligar a los gobiernos. Una vez calificada como “bien común de la humanidad”, se emitió una Resolución de las Naciones Unidas que tipificó el acceso al agua como “derecho humano”. Ese documento fue auspiciado internacionalmente por la administración actual, pero –por lo visto– solo de boca para afuera, ya que internamente no se hicieron las tareas.

El agua se necesita en una gama diversa: subsistencia, saneamiento, higiene, producción agropecuaria e industrias variadas. El asunto crucial es el manejo estatal. Si el Estado es ineficiente, los resultados serán desastrosos. Al ser el agua un derecho, el Estado tiene la obligación de proporcionarla y de procurar nuevas captaciones mediante acciones de largo plazo. Tal cosa requiere políticas concretas, sea la administración estatal o privada. La administración puede ser privada, pero será siempre regulada, pues el agua cubre necesidades sociales y su precio incluso puede subsidiarse, si así lo demanda una situación peculiar. Urge prevenir –además– peligros hídricos por inundaciones y sequías. Lamentablemente, hasta hoy el pregonado derecho de acceder al agua aún está lejos de gran parte del pueblo boliviano.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Guillermo es ingeniero de minas. escribe sobre minería desde hace muchos anos. sus conocimientos merecen respeto y su persistencia como empresario minero, le ha hecho ganar un espacio en los medios.


Un agujero en la tierra

Una mina no es más que un agujero en la tierra. Yo hablo como ingeniero y uno encuentra cosas sorprendentes en profundidad. Las minas no sólo son vulnerables a incendios, inundaciones, accidentes, desastres y muchos otros problemas.
En nuestro medio, donde una gran parte de la población, desde hace generaciones, vive directa o indirectamente de la minería, se sabe poco de la estructura económica y técnica de este sector tan importante y de los peligros involucrados en las operaciones mineras.
Se habla siempre de la “industria” minera y si la palabra “Industria” solo significa la traducción literal de la palabra idéntica latina, o sea, aplicación, laboriosidad y diligencia, entonces la palabra industria es apropiada porque los mineros tienen que ser aplicados, laboriosos y diligentes. Pero hoy en día se suele usar la palabra “industria” para significar un proceso de fabricación o transformación y en este sentido no deberíamos hablar de “industria” minera.
Una mina no es más que un agujero en la tierra del cual se extrae el mineral, valioso tesoro nacional. Sin embargo, el mayor peligro es el precio insuficiente para el valioso producto que se obtiene. Mientras que en la industria corriente hay un premio al más aplicado, más laborioso, en la minería extractiva las cosas son al revés. Y aquí viene lo difícil de comprender. Cuando más se produce, más se trabaja, más se explota, menores son los precios a nivel del mercado internacional de minerales y metales y que a veces es preferible producir menos. Cuando hay guerras, revoluciones y dificultades obreras en los países productores, entonces suben los precios, cuando hay orden y estabilidad bajan. En la economía minera muchas cosas están al revés de lo que estamos acostumbrados. Lo anterior encierra ciertas enseñanzas. Si una libra de estaño vale siete dólares en su venta, pero cuesta nueve producirla, es preferible suspender la producción por lo siguiente: No es posible perder dos dólares en producción alguna; la riqueza de la tierra no puede ser reemplazada y desde luego es mejor conservarla en la tierra a la espera de mejores tiempos; la producción subvencionada, vale decir a pérdida, fomenta precisamente el círculo vicioso, o sea, hace nuevamente bajar el precio.
Se sabe que es más fácil escribir estas verdades que ejecutarlas. Hay problemas políticos y sociales. Sin embargo, la lógica económica debe primar. Una producción minera no debe mantenerse a todo costo. Más bien debe estudiarse en forma permanente, cuáles son las minas rentables y cuáles son las minas no rentables, y debe actuarse rigurosamente de acuerdo a sanos principios económicos. Las minas marginales que eventualmente deben cerrarse, no deberían ser abandonadas del todo, sino mantenerlas en un estado de alerta para entrar nuevamente en producción cuando las condiciones económicas lo permitan. Lo anterior comprueba que una estadística que demuestra un constante aumento en la producción, situación deseable en otras industrias, puede ser absolutamente negativa en la minería. Lo que se precisa en la minería es mucha flexibilidad.
Los costos de producción de los minerales y metales han aumentado considerablemente y siguen aumentando, pero los precios a nivel internacional han bajado, especialmente estos últimos 20 meses y este fenómeno ya fue analizado en diferentes artículos de esta columna.
A los consumidores en el exterior no les interesa, por supuesto a cuánto ascienden los costos de producción de los minerales nacionales, tampoco les interesa si el empresario o el obrero boliviano, puede  o no subsistir con sus entradas. A nadie en el exterior le preocupa en realidad si aquí podemos sobrevivir en estas condiciones. Sin embargo, es imperioso por estas razones tener una adecuada planificación como lo hacen nuestros países vecinos.
El autor es ingeniero y administrador de empresas.

sábado, 12 de noviembre de 2016

llama la atención El Deber sobre las "ciudades sin agua La Paz, Cochabamba, Sucre, Potosí y Tarija" producto de las sequías y el cambio climático. 3 entes tienen que trabajar en las soluciones, el Gobierno, las Gobernaciones y las Alcaldías. los medios reclaman el cuidado del agua, evitando el gasto insulso. cerrar el grifo

Las ciudades de La Paz, Sucre, Potosí, Tarija y Cochabamba enfrentan preocupantes déficits de agua potable, producto de las sequías y el cambio climático que afectan la provisión en, al menos, 10 represas. El fenómeno exige medidas urgentes para no poner en riesgo la salud y el bienestar de millones de bolivianos. La Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento de La Paz aseguró que, en tanto no llueva en esa ciudad, persistirá el racionamiento de agua dispuesto para 94 barrios. La represa de Hampaturi no tiene la reserva suficiente, lo que ha desatado la preocupación gubernamental.

La situación es igualmente crítica en otras capitales del interior del país, donde la población está sufriendo por la falta de agua para las actividades cotidianas más elementales. Potosí también vive problemas por la falta de lluvias, ocasionándose la pérdida de muchas hectáreas de cultivos y la muerte de ganado. En el caso de Cochabamba, continúa la distribución en camiones cisternas por costos de 3 a 7 bolivianos. Se espera que el Gobierno nacional, las gobernaciones y los municipios adopten medidas urgentes para enfrentar esta aguda escasez.

Cabe recordar que la imposición de tarifas para la provisión de agua potable en Cochabamba desató la denominada ‘guerra del agua’ entre enero y abril del año 2000, con graves consecuencias políticas, sociales y económicas para todo el país. Durante ese conflicto se cuestionó el manejo discrecional de una transnacional para la administración de tan sensible servicio.

Bolivia ha planteado ante las Naciones Unidas que se considere el acceso al agua potable como un derecho humano fundamental, por lo que las autoridades bolivianas deben estar en sintonía con este principio con más inversión pública y privada para garantizarlo.

Se requiere, en este sentido, la participación de la población para evitar el gasto insulso de agua. Es fundamental no lavar los vehículos y aceras con mangueras. Saber que el periodo más óptimo para el riego de los jardines es por la tarde, cuando se pierde el sol para no perder el agua por evaporación. Además, es clave mantener cerrado el grifo en el momento del cepillado de dientes y usar un vaso para este procedimiento. No solo las autoridades, sino la sociedad en su conjunto deben participar en lograr que Bolivia sea un ejemplo internacional en la protección de este recurso natural limitado e imprescindible para la vida

sábado, 5 de noviembre de 2016

no se pone en duda la capacidad de Carlos Miranda como experto en hidrocarburos. sus informaciones son de primera mano y sus predicciones camino de la realidad. lamenta la desastroza forma de manejar la economía de Venezuela, que consigue por obra de Maduro, hacer desaparecer el fruto de más de dos mil millones de barriles de petróleo por dia.

Precios futuros del petróleo y el gas


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Carlos Miranda Pacheco

Existe gran expectativa por los acuerdos a los que podría llegar la OPEP en su reunión de fin de mes con Rusia y otros exportadores. Si llegan a un acuerdo establecerán un techo de producción para eliminar la sobreoferta de petróleo y, posteriormente, un plan acordado para aumentos de producción y precios controlados. Lograr un acuerdo de esta naturaleza no será fácil porque hay serios intereses contrapuestos entre los países exportadores OPEP y no OPEP.
Al igual que en la fallida reunión de Doha, los impulsores para este nuevo acuerdo son los mismos, pero de abril a la fecha sus posiciones han sido modificadas.

Arabia Saudita, comandando a la OPEP, ha anunciado que el próximo año una de sus empresas productoras más grandes registrará acciones en las bolsas de valores. Por tanto, cuanto más alto sea el precio del petróleo le será de su conveniencia.

Venezuela se considera la más afectada por la caída de precios; por tanto, busca vehementemente cualquier incremento de precios del petróleo. La triste realidad es que la economía de este país está destrozada por la influencia en su manejo de los Merlines Caribeños del siglo XX. Éstos han superado a sus antecesores de la Edad Media. No tratan de convertir piedras en oro, más bien, hacen desaparecer los ingresos por la producción de más de dos  millones de barriles de petróleo por día. El señor Maduro, aparentemente, era muy eficiente llevando el maletín de documentos del extinto presidente Chávez, pero ahora, como su sucesor, está manejando la economía de su país en forma desastrosa.
Irán no está de acuerdo con una reducción en su actual producción. Aduce que dejó de vender los años que estuvo bajo las sanciones por su política nuclear, cuando se tenían los mejores precios del petróleo. Ahora tiene planes de llegar a una producción de cuatro millones de bpd.

Durante estos años de precios bajos del petróleo, Rusia ha tomado la política tradicional del minero chico boliviano: si los precios internacionales caen se produce más para asegurar un flujo de caja adecuado.

Con esa política, Rusia, actualmente, es el mayor productor y exportador del mundo, con 11 millones bpd y nueve millones bpd, respectivamente. Con el fin de lograr un acuerdo de elevación en los precios del petróleo, Rusia indica que aceptaría moderados recortes en su producción y que aspira tener 60 dólares/barril para llegar a un acuerdo de control de precios.

Como se puede ver, el posible acuerdo requeriría serias cesiones por parte de sus integrantes.

Dentro de esos grandes dilemas y contradicciones estamos nosotros como minúsculos importadores de diésel y gasolina,  pero razonablemente importantes como exportadores de gas.

Los beneficios de importar diésel más barato resultaron ser ínfimos, comparados con los perjuicios por los ingresos que hemos dejado de percibir por la caída de los precios del gas. Unos 200 millones de dólares de ahorro en la compra de diésel, frente a la pérdida de casi  3.000 millones  de dólares en la exportación de gas.

Como se puede ver, estimado lector, los productores y exportadores de petróleo más grandes de la industria (OPEP y Rusia) están tratando afanosamente de lograr un acuerdo a fin de reducir la producción y dejar que el incremento vegetativo de la industria absorba la actual sobreproducción. La OPEP y los grandes exportadores esperan, si se ponen de acuerdo, que con una producción reducida por seis meses se estabilizaría el mercado.

Por todo lo anterior, es casi increíble que los encargados de la conducción petrolera nacional se abstraigan de los precios reales del petróleo. Muy sueltos de cuerpo,  que es su costumbre, oficialmente han indicado que el Presupuesto Nacional de  2016 ha sido elaborado asumiendo un precio del petróleo WTI 58 dólares/barril. Hace más de un año que el precio del petróleo WTI, referencia para la fijación de nuestros precios de exportación de gas,  no ha alcanzado siquiera los   51 dólares/barril. Ninguna empresa petrolera del mundo ha elaborado su presupuesto para   2016 con 58 dólares/barril.

Pero, más aún, sin tomar en cuenta las futuras cotizaciones, utilizando  58 dólares/barril del WTI, el Gobierno ha presentado los ingresos nacionales por exportación de gas hasta  2023. Esto es un engaño demagógico, dando cifras para el futuro que no tienen ninguna base cierta al presente.