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viernes, 31 de julio de 2015

Carlos Miranda sentencia "el que a hierro mata a hierro muere" porque el decreto sobre áreas para explorar dentro de los parques, ha llamado la atención mundial de organismos ambientalistas. se refiere a YPFB y que se debe atraer capitales para la exploración primero y luego para explotar si ha lugar.

Parece que esta antigua expresión española se cumplirá en nuestra industria petrolera, algún momento en el futuro, por los efectos del Decreto 2366 y otras disposiciones.

 El mencionado decreto, autorizando labores exploratorias en áreas protegidas, es muy importante porque muestra que al fin el Gobierno, después de 10 años, ha cambiado su manera de pensar y ahora admite que la exploración petrolera y la preservación del medio ambiente no son actividades excluyentes. Realidad que, según los entendidos y políticamente orientados protectores de la naturaleza, era imposible de lograr cuando se redactaba la nueva Constitución Política del Estado (CPE).


 Este decreto llamó la atención a ciertos círculos mundiales. No de la industria petrolera porque el rol mundial de nuestra industria es muy modesto. Pero sí de los organismos mundiales involucrados en la preservación del medioambiente, que fueron sorprendidos  porque significa un giro de 180 grados en la política del Gobierno boliviano, que no sólo era un ejemplo, sino que en congresos y reuniones internacionales promovía y alentaba la protección del medioambiente. Así el Primer Mandatario boliviano estaba adquiriendo el perfil de un Gadafi latinoamericano. Probablemente por estas razones, él personalmente está explicando los motivos  y alcances de este cambio.


Por otro lado, YPFB ha indicado que tan sólo solicitará acceso a siete de las 22 áreas protegidas para su exploración petrolera y, más aún, que no se afectará más del 0,04% del área de los parques, y que en su labor exploratoria utilizará técnicas muy modernas y poco invasivas del área que se está reconociendo, tales como levantamientos geofísicos aéreos.
 La posición de YPFB no ilustra totalmente que el área hidrocarburífera potencial de Bolivia supera por más de 10 veces el área de los parques protegidos. En otras palabras, el potencial petrolero de Bolivia no está limitado sólo a las áreas protegidas.


 Adicionalmente, se indica que esta liberalización en exploración petrolera sería parte de incentivos para atraer inversión extranjera en la industria, que es el problema fundamental de la misma. Entonces, caben unos comentarios:


 Para todos los organismos defensores del medioambiente la industria petrolera causa daños ecológicos irreparables. Razón por la cual se oponen totalmente a que se permita el ingreso exploratorio a las áreas protegidas y posterior explotación de campos que pudieran descubrirse. A la luz de los textos de la CPE, que fueron inspirados por estos organismos, cualquier liberalización para autorizar el ingreso a estas áreas con fines exploratorios vulnera el texto y el espíritu de la CPE sobre este tema, haciendo las autorizaciones y disposiciones de Gobierno que las justifican, plausibles a demandas de inconstitucionalidad.


 La intervención personal del Presidente está desbaratando los intentos de lograr que se inicien juicios de inconstitucionalidad al Decreto 2366, porque explica que en forma premeditada las grandes potencias alientan el establecimiento de áreas protegidas para que así los países como Bolivia sean una especie de "guardabosques” de los países desarrollados, evitando que ejerzan el derecho legítimo que les asiste de aprovechar los  recursos que necesitan para su crecimiento. 


 Así, el Primer  Mandatario está venciendo la resistencia local, pero es poco probable que esté convenciendo a las organizaciones internacionales, por ser pertinaces e implacables en sus objetivos.
 Ante los ojos del inversor extranjero, esta situación agrava la preocupación sobre la estabilidad jurídica de futuros contratos. Todas las compañías saben que si sus contratos son acusados de inconstitucionales podrían  ser declarados ilegales.


 Por tanto, en vez de ser un aliciente, podría representar un escollo mayor, porque todavía están frescas en la memoria las acusaciones del actual Gobierno al anterior. Para que esa situación no se repita, en vez de decretos supremos se necesita una modificación a la actual Constitución Política del Estado.

lunes, 27 de julio de 2015

lacerante texto. Humberto se refiere a las Transnacionales Petroleras que operan en Bolivia. supuestamene se les arrancó el gas y el petróleo "se nacionalizó" aunque la realidad es que hacen lo que quieren. están en mejores condiciones que con Gonzalo Sánchez de Lozada, lo que hizo Evo fue "una tragicomedia, puesta en escena" para retener el poder...

Comenzar una carrera política amenazando a las empresas petroleras, prometiendo nacionalizarlas, para terminar dándoles la razón en todo, además de las ventajas que ellas quieran, es algo que no se había dado con tanta vergüenza, como ahora. El experto Álvaro Ríos me anunció que en el libro que escribe sobre el tema petrolero usará en sus primeras páginas mi alusión a que “las oficinas de las petroleras están alfombradas con pieles de tigres, de todos los tigres que alguna vez las desafiaron”.

Debo admitir que me sorprende a veces, como ahora, los extremos a los que llegan algunos líderes cuando han decidido convertirse en alfombras después de haber pretendido ser tigres, o por lo menos jucumaris. El presidente Evo Morales está exagerando un poco al protagonizar esta metamorfosis y decir, en una escalada que todavía no ha terminado, que: a) las consultas previas de los pueblos originarios para que entren las petroleras en sus territorios “son una pérdida de tiempo”; b) los indígenas “han dejado de ser la reserva moral de los bolivianos”; c) exploraremos con toda fuerza las “áreas protegidas”; d) aprobaremos leyes para crear más incentivos para que las petroleras se decidan a explorar en territorio boliviano, y otras linduras. 

Él no quisiera dejar el rol de Papá Noel, como entiende su rol de presidente, que reparte regalos, compra cosas caras, comenzando por barcazas chinas que nunca llegan o satélites que no sirven, y cree que eso es gobernar. Tendría que haber alguien que le explique que, en este momento, las petroleras están del otro lado del mostrador, y que solo van a invertir donde les aseguren buenos precios, no solo incentivos, como ‘costos recuperables’ y bonos especiales. En Bolivia, los precios están ahora muy bajos y deberá subirlos para satisfacer a las empresas. Ese alguien tendría que decirle que, ahora, las petroleras tienen en Bolivia mejores condiciones que cuando estaba de presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. O decirle que sus anuncios de que los parques naturales o las áreas protegidas están para ser violadas, no han sido dichos ni siquiera por los más recalcitrantes neoliberales del mundo. Ni los Bush lo han dicho en EEUU 

miércoles, 22 de julio de 2015

si Argentina produce 12 veces más soya y Brasil 16, Bolivia con apenas 13 mil toneladas/dia, no podrá competir y terminará siendo "engullida por los colosos vecinos" afirma El Dia y se pregunta, "para qué entonces MERCOSUR? existe una justificación aceptable?

Si lo que pretende el Gobierno boliviano es seguir en el tren actual, es decir, profundizando el extractivismo hasta llegar a los extremos de Venezuela, sin capacidad para producir ni siquiera lo más elemental de la canasta familiar, entonces está muy bien el ingreso del país al Mercosur, puesto que de esa forma conseguiremos precios preferenciales y ventajas arancelarias en la compra de alimentos.
Los hechos no mienten: en los últimos cinco años la importación de alimentos se duplicó por varios factores, sobre todo por los frenos a la inversión en los sectores agropecuarios y agroindustrial, ocasionados por la inseguridad jurídica, las prohibiciones y los vetos del Estado a los productores. Entre 2010 y 2014 las compras bolivianas de alimentos crecieron de $us 357,3 millones a $us 689 millones en 2014, lo que representa un aumento del 92,81%.
En realidad, ni siquiera hace falta un acuerdo formal para que Bolivia se convierta en el mejor destino de los alimentos brasileños y argentinos, pues gracias a las diferencias cambiarias, el contrabando ha crecido de forma alarmante y la desidia de las autoridades permite el ingreso incluso de maíz transgénico, prohibido para nuestros agricultores, que ahora tienen un nuevo factor que desincentiva sus actividades, pese a que el teoría, los gobernantes están buscando como impulsar el sector rural. Puras pamplinas.
Algunos podrían afirmar que Paraguay ha tenido éxito con el Mercosur, pero no es por solo por esto, que no deja de ser una interesante palanca de integración económica, sino por el trabajo que hicieron los paraguayos para convertirse en una potencia soyera y ganadera capaz de pelearle de igual a igual a Argentina y Brasil. Lamentablemente en nuestro país llevamos una década haciendo un trabajo inverso, es decir, poniéndole palos a la rueda del desarrollo agropecuario y en esas condiciones se nos yergue el gran peligro de ser engullidos por dos grandes monstruos.
Bolivia tiene una baja capacidad productiva, no solo por la inadecuada política estatal, sino también por los bajos rendimientos, deficientes medios de transporte, burocracia y altos costos. Para colmo, Bolivia tiene una economía abierta, permisiva y altamente permeable al contrabando y la corrupción, mientras que en el caso de nuestros vecinos enfrentamos grandes barreras porque se trata de países que protegen a ultranza su sector agropecuario.  Para darse una idea de las dimensiones, mientras que Bolivia produce apenas 13 mil toneladas diarias de aceite vegetal, Argentina alcanza 185 mil y Brasil 175 mil toneladas.
Nuestro país ha rechazado varios procesos de integración y de adhesión a mecanismos de libre comercio que tenían como premisa básica la gradualidad y la proporcionalidad y extraña que esta medida sea adoptada sin haber diseñado una estrategia previa capaz de asegurar que el Mercosur, un bloque que se ha politizado al extremo, no signifique un atentado a la actividad económica, el trabajo y la sostenibilidad de nuestro país que desde ya se ha puesto muy frágil por la caída de los precios de las materias primas exportables.
Algunos podrían afirmar que Paraguay ha tenido éxito con el Mercosur, pero no es por solo por eso, que no deja de ser una interesante palanca de integración económica, sino por el trabajo que hicieron los paraguayos para convertirse en una potencia soyera y ganadera capaz de pelearle de igual a igual a Argentina y Brasil. Lamentablemente en nuestro país llevamos una década haciendo un trabajo inverso, es decir, poniéndole palos a la rueda del desarrollo agropecuario y en esas condiciones se nos yergue el gran peligro de ser engullidos por dos grandes monstruos.

domingo, 19 de julio de 2015

Carlos Valverde hace referencia a la última encíclica de Francisco sobre la ecología y los recursos naturales y sobre la obligación del Jefe de Estado de consultar con los originarios para iniciar nuevas exploraciones hidrocarburíferas o iniciar su explotación. importante punto de vista

Cuando el presidente Evo Morales dijo que “se pierde tiempo en consultar a pueblos indígenas”, porque está urgido de ‘brincarle’ a los territorios indígenas, me pareció que actuó como si fuera el presidente de una empresa petrolera importante, para quien el famoso discurso de que las exploraciones y posteriores explotaciones “serán de gran beneficio para el país” le viene bien a sus bolsillos. Está claro que las exploraciones y las explotaciones sin consultas, sin establecer compromisos con los moradores de las zonas por intervenirse, terminan haciendo daño. En el pasado se ha causado tanto daño al mundo que gran parte del problema del calentamiento global se lo debemos (o debiéramos cobrárselo) a los que piensan solo en el lucro y no en los derechos de los que estaban ahí y de los que vendrán.
Nunca se me ha ocurrido la idea de la ‘cero exploración’ o, peor aún, ‘cero explotación’ porque sé y entiendo que la naturaleza debe ser ‘aprovechada’ por la humanidad. Y cuando escribo ‘aprovechada’ no digo destruida ni agredida, porque sé, además, que todo se puede hacer si hay respeto al espacio donde se trabaja, respeto que implica, antes de nada, pedir permiso a los moradores para entrar a trabajar. La consulta previa es una necesidad y un derecho y es inadmisible que el presidente diga: “No es posible que en las llamadas consultas se pierda tanto tiempo, esa es la gran debilidad que tiene nuestro Estado”, porque esa “debilidad es la garantía de un proceso de racional uso de los recursos naturales”, y tampoco es correcto que se hayan modificado “algunas normas con el único objetivo de acelerar la inversión y cómo obtener más recursos naturales y eso beneficie al pueblo boliviano”, ya que los derechos de los ciudadanos no pueden ser “modificados por intereses de unos cuantos (petroleras y administradores del Estado).
Puedo estar perdiendo el tiempo escribiendo esto, pero no importa; como sea, cierro con las acertadas palabras del papa con relación al tema: “Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles y, a la vez, recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano” (Laudatum si).

don Francesco refiere sus percepciones del discurso de Francisco sobre la ecología y la referencia eventual a "la clase media boliviana" para sacarla de su apatía y situarla en el plano de responsabilidad que la Iglesia y la Sociedad esperan del sector.

A la clase media pertenecen los ciudadanos que se sitúan entre la alta burguesía, dueña de los medios de producción y la finanza, y el proletariado, dueño de su fuerza trabajo. En general son profesionales, funcionarios, pequeños comerciantes y emprendedores, cuyo número se ha incrementado notablemente a partir de la Revolución Industrial o, en general, a medida que se genera y distribuye la riqueza, gracias al acceso a la educación y a la compra de bienes.
La clase media ha resuelto sus necesidades básicas a tal punto que se ha vuelto hoy en el objeto del deseo de la política electoral, la moda, la banca y en general de la oferta de bienes y servicios. La pertenencia a la clase media no es susceptible de medición cuantitativa uniforme, es más un fenómeno cultural, relacionado con la conciencia del poder: poder elegir, poder viajar, poder comprar, poder ser escuchado. De hecho, una persona en Bolivia puede poseer vivienda y carro, usar el transporte aéreo, tener acceso a la Internet y tiempo para actividades sociales, en suma gozar de un alto grado de bienestar, aun cuando sus ingresos califiquen en Europa sólo para la sobrevivencia.
En Bolivia el 53 por ciento de la población se declara de clase media, esa misma clase que entre 1999 y 2013 se habría incrementado en un 50 por ciento. De hecho, Evo Morales se atribuye el logro de haber incorporado nuevos sectores sociales a la clase media y no es casual que la gran mayoría de las altas autoridades del Estado pertenezcan a esa clase. Además, según se nos repite a diario, el modelo de desarrollo boliviano está basado en el incremento del consumo de la nueva clase media, la mejor aliada del proceso.
La Iglesia, a su vez, ha privilegiado tradicionalmente a la clase media con la pastoral, la educación y la salud. Hoy en día esas clases siguen siendo el sustento, también económico, de la Iglesia, en todo el mundo, sin que eso signifique exclusiones o discriminaciones. Sin embargo, es suficiente comparar la presencia de la Iglesia en las ciudades con su presencia en el campo para caer en la cuenta que hoy en día siguen existiendo preferencias.
En los años ’60 y ’70, especialmente en América Latina, muchos religiosos y laicos abrazaron la “Teología de la liberación”, una corriente de pensamiento y acción que el papa Francisco parece haber despojado del influjo marxista y resucitado bajo otras apariencias, mediante su crítica socio-ecológica a la sociedad moderna. De hecho, en los discursos de su reciente visita a Latinoamérica, difícilmente se encontrarán referencias o alusiones al rol de la clase media en el “proceso de cambio integral” que Francisco propone a la humanidad.
Se podría asumir que, con base en la experiencia europea, Francisco ve el peligro de aburguesamiento de las clases medias (“el discreto encanto” que retrataba Luis Buñuel). No creo que ésa sea su intención; pienso más bien que el actual Papa todavía no ha desarrollado una clara reflexión acerca del rol de la clase media en su programa de la ecología integral y humana. En mi criterio esa clase es la que mayor sensibilidad tiene por ese cambio gracias a su nivel de instrucción, la atención al bien común y a la ecología y su simpatía desinteresada por las causas de los indígenas y su entorno.
Para ser justo, es posible que a esa novata clase media boliviana también estaba dirigido el llamado a ser “memoriosos”, hecho a los religiosos en Santa Cruz; un llamado a “cultivar la memoria” de dónde venimos, del idioma que hablamos, de nuestras raíces culturales, de la sobriedad de nuestros padres y abuelos, de la sabiduría popular con que se nos amamantó y del amor “franciscano” a la hermana madretierra.

El autor es físico.

domingo, 5 de julio de 2015

Francesco Zaratte profesor de física ha leído la encíclica ecolódica de Francisco es profunda, integral y sin duda, está poniendo en apuro a muchos que pretenden su acción destructiva de la naturaleza y la explotación inmisericorte de las riquezas naturales. no lo dice, pero Evo es de los primeros en darle las espaldas a su famosa "pachamama" y quiere sacar minerales e hidrocaurburíferos sólo para tener recursos y alimentar su "angurria de poder" invita Franesco a leer el texto completo de Francisco.

Se ha definido a la primera encíclica del Papa Bergoglio como “ecológica” y lo es sin duda, pero en el sentido que la Iglesia y la religión judeo-cristiana conciben a la ecología. En ese mensaje dirigido “a todos los hombres” Francisco toma posición, dando razón del nombre que escogió y del título de su encíclica, prestado del primer poema en lengua italiana, escrito por San Francisco hace 800 años. De manera valiente el Papa apoya el paradigma científico comúnmente aceptado que atribuye el deterioro ambiental del planeta principalmente a la acción del hombre y a la poca voluntad de emprender acciones urgentes que impidan llegar a “puntos de no retorno” previos a catástrofes ambientales.
Sin embargo, por más prestigiosa e influyente que sea la opinión de un Papa, no considero que enfatizar su apoyo a unas verdades científicas haga justicia a la riqueza y profundidad de su pensamiento. Después de haber leído toda la encíclica, me atrevo a definirla como “profética”, en el sentido bíblico de la palabra que no apunta a prever el futuro, sino a leer correctamente el presente para orientar las acciones futuras.
Por tanto, la lectura que nos propone Francisco de la crisis ecológica no es meramente científica, ni económica, tampoco social, ni siquiera ética. Es una lectura integral, profética, esencialmente espiritual, de la cual emanan algunas verdades que incomodan a todos. En el limitado espacio de esta columna, mencionaré algunas, a partir de una metáfora.
En varias películas que reflejan ambientes sociales degradados, las imágenes se centran en la suciedad y el desorden que existen por doquier, pero esa desgracia “ambiental” presentada es apenas una muestra de una degradación más dolorosa y profunda: pobreza, hambre, miseria, desempleo, abandono, violencia, entre otros.
Eso, subraya Francisco, es lo que está sucediendo con nuestro mundo: la degradación ecológica es sólo la muestra y consecuencia de la degradación espiritual, el extravío de los valores fundamentales de la existencia humana por parte un “antropocentrismo desviado”.
Reconocemos algunos ejemplos de lo anterior, particularmente locuaces e incómodos para la realidad boliviana, en la inversión de jerarquías entre política y economía, el rol protagónico del reduccionismo tecnocrático, el consumismo asumido como motor de la economía, la globalización destructora de las culturas locales, el urbanismo agresivo de la belleza y las personas, la irresponsabilidad intergeneracional, la angurria extractivista de la riqueza del subsuelo y de los bosques, el culto del mercado y el desprecio por el embrión humano, la pobreza y la discapacidad incluso por parte de quienes suelen defender otras manifestaciones de la vida.
En suma, el Papa invita a mirar, más allá y más adentro del “calentamiento global”, el “calentamiento espiritual” producto de la quema de “fósiles civilizatorios” que envenenan el pensamiento moderno con el individualismo, hijo del relativismo práctico, el dominio despótico sobre la naturaleza y el culto del “poder” en todas sus manifestaciones.
Más allá de un aparente pesimismo, casi catastrofismo, la última palabra en esa hermosa encíclica la tiene la esperanza, fundada en muchas “semillas” sembradas en diferentes campos, a imitación de la espiritualidad franciscana que nace del amor por la Creación en cuanto don de Dios antes que objeto de aprovechamiento económico y que ve en todas las criaturas, hasta en la muerte, unas “hermanas” amorosas.
En fin, no dejen que se la cuenten. Les invito a leer la encíclica con calma, respeto y recogimiento, a proclamarla ante los poderes y a aplicarla para contribuir a “recrear”, mediante el amor, nuestro único mundo.

El autor es físico.