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martes, 26 de mayo de 2015

con pleno conocimiento de causa Carlos Miranda asegura "estamos sufriendo un doble impacto preciso bajos del gas y no tener reservas" lo que hay es anuncio de perforación de nuevos pozos. olvidan que tenemos que vivir con las vacas flacas.

Nuestra industria petrolera está atravesando tiempos confusos y difíciles. Hay un rearreglo de los actores principales energéticos mundiales y el mercado del petróleo está funcionando con precios geopolíticos que han ocasionado fuertes rebajas en los precios del gas natural.
Nosotros estamos sufriendo un doble impacto: la disminución de los precios de nuestro gas de exportación y el no tener reservas para poder firmar nuevos contratos con  Brasil y Argentina el 2020 y 2027 respectivamente.
El año pasado, la administración de YPFB aparentemente decidió superar las críticas acerca de la falta de reservas anunciando un gran programa de perforación de 18 pozos exploratorios, concluyendo en esta gestión 12 y 6 de ellos el 2016.
El sucesor-heredero del extinto presidente de YPFB, ahora autoridad máxima de la empresa estatal, en una de sus primeras declaraciones indicó que se llevaría a cabo este programa. No se extrañe estimado lector, que use la denominación sucesor-heredero para la actual presidencia de YPFB. El licenciado Villegas al ausentarse en su último viaje de salud, nombró como presidente a.i. al licenciado Guillermo Achá Morales. Ante el sensible fallecimiento de Villegas, el Gobierno mantuvo ese nombramiento argumentando que había sido hecho por su antecesor.
La perforación masiva de pozos exploratorios fue una decisión bien intencionada, pero equivocada. YPFB ya no tiene la disponibilidad de fondos que tenía el 2014. No toma en cuenta que las vacas gordas ya pasaron y ahora tenemos que vivir con las vacas flacas. En el primer trimestre de este año, los ingresos de YPFB han disminuido en un 35% comparado con los que tuvo el año pasado en ese mismo periodo. Sería totalmente injustificado que esta empresa recurra nuevamente a las reservas netas del BCB para costear esta vez, inversiones altamente riesgosas como son la perforación de pozos exploratorios y además porque YPFB es a la fecha la empresa más adeudada con el BCB. La enorme deuda de YPFB al BCB es irreversible porque ha sido utilizada, entre otras cosas, para financiar contratos de construcción de las plantas del programa de industrialización.
Por otro lado, la perforación en un año, de más de una decena de pozos exploratorios en Bolivia, sería insólita. Toda nuestra historia petrolera no registra algo similar. La perforación diseminada en diferentes cuencas no muestra una política en busca de objetivos geológicos definidos y da la sensación de una reacción desesperada de perforar indiscriminadamente pozos exploratorios con la esperanza de que alguno de ellos logre localizar un campo y futuras producciones.
No se tiene noticias sobre los 18 pozos exploratorios anunciados, tan sólo se informa que el pozo exploratorio de Lliquimuni LQC-X1 ha llegado a más de 1.700 metros de profundidad estimándose que hasta fin de año llegue a su profundidad final.
Qué paradoja. El apresurado anuncio y ubicación de 18 pozos exploratorios en diferentes cuencas, dan la impresión que son ubicaciones que no han sido debidamente estudiadas para definir su perforación.
En cambio Lliquimuni es una ubicación que fue señalada por la empresa estatal el 2006, demorando ocho años hasta que sea efectivizada y en ese tiempo se gastaron casi $us 100 millones en sismología para definir la ubicación del pozo. Es probablemente la ubicación más estudiada antes de perforar un pozo que se ha hecho en YPFB. Por otro lado, Lliquimuni es el pozo más lejano de los centros de trabajo de YPFB.
Consecuentemente si se logra producción de Lliquimuni más que bienvenida, pero aun si así no fuera, ese debería ser el inicio de un programa sistemático de exploración en el área no tradicional y no una búsqueda desesperada e indiscriminada esperando que la suerte acompañe el esfuerzo.
Por 70 años hemos perforado el área tradicional y creo que estamos muy cerca a su total rendimiento. Mirando hacia el futuro, debemos ir más allá de Lliquimuni en ubicación geográfica y concepción geológica.
El autor es ingeniero petrolero.

sábado, 23 de mayo de 2015

nos echan del tren bioceánico por ser "país tranca" o por una pésima acción diplomática de embajadores en China, en Brasil, en Perú? El Deber clarifica el tema

Hace ya un par de décadas, un grupo de visionarios empresarios promovía la idea de conectar los océanos Atlántico y Pacífico con un corredor bioceánico que, por supuesto, tenía que atravesar el territorio nacional en dirección este-oeste. No había por dónde perderse: si se considera que la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos, pues resultaba difícil excluir a Bolivia de un proyecto que vinculara los poderosos centros de producción de Brasil con los puertos del Pacífico, pasando por el eje central boliviano.

Si bien ya se completó el tramo carretero que faltaba de tan añorado corredor, ahora resulta que tres países están llevando adelante un estudio de factibilidad para construir el primer ferrocarril transoceánico que, curiosamente, hace una especie de bypass al territorio boliviano. En efecto, Brasil y Perú, con el apoyo de China –el principal destino de las exportaciones brasileñas–, ya han acordado impulsar dicho proyecto, cuyo costo se calcula en unos 10.000 millones de dólares.

¿Cómo se explica que esas tres naciones estén dispuestas a trazar rieles por media selva amazónica y Cordillera de los Andes, con un exceso de más de 1.000 kilómetros que si lo hicieran a través de Bolivia? Quizá busquen desarrollar regiones deprimidas del norte de Brasil y del sur de Perú, además del referido propósito de vinculación interoceánica, y, de ser así, están en su pleno derecho de hacerlo. Lo preocupante sería que hayan justificado la realización de ese trazado en semicírculo –en lugar de línea recta– por el alto grado de conflictividad e inestabilidad que representa el movimiento de productos y de personas por Bolivia.

Es posible que nuestra fama de ser ‘país tranca’ haya tenido algo que ver en tales determinaciones. De hecho, algunos empresarios, conocedores de comercio exterior, han expresado su sorpresa de que ese primer tren transoceánico no pase por Bolivia. Si bien nuestro país también lleva adelante un estudio de factibilidad para otro proyecto bioceánico, valdría la pena que se retomara el ímpetu de otras épocas para colocar a Bolivia en el mapa de todo proyecto de integración continental. Debería ser una política de Estado, secundada por los sectores exportadores del país, la búsqueda de las vías más expeditas para llevar los productos nacionales a los grandes mercados mundiales. No perdamos el tren. Pongamos manos a la obra para posicionar la idea de que Bolivia es un eslabón fundamental de esas iniciativas integradoras

martes, 19 de mayo de 2015

las medias verdades del Gobierno sobre el gas, que al ser desmenuzadas por el experto Hugo del Granado, caen al vacío y muestran inseguridad y hasta falsedad lo cual es alarmante tratándose del negocio número UNO del Estado.

En el afán de publicitar incrementos en las exportaciones, el Ministro de Energía e Hidrocarburos ha anunciado la exportación de gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural licuado (LNG por sus siglas en inglés). La exportación de GLP no es extraordinaria porque existen excedentes de este producto procedente de las plantas de separación de Río Grande y en breve también de la Planta Gran Chaco.
Lo extraordinario es el anuncio de exportar LNG por el pequeño volumen de su producción local y por su inviabilidad.
Veamos estos dos factores.
El proyecto de LNG tenía el objeto de llegar con gas a localidades alejadas de los gasoductos con el fin de coadyuvar al cambio de la matriz energética y de incrementar el consumo del gas natural. Es lo que se ha venido en denominar “gasoducto virtual”.
La capacidad de producción de LNG en la planta de Río Grande es de 210 toneladas diarias (T/D) que requiere de alrededor de 300 mil metros cúbicos diarios de gas, es decir, el 3% del consumo nacional de gas. La pretensión inicial del proyecto es la de llegar a 27 poblaciones intermedias en seis departamentos. En cada una de estas poblaciones el gas será regasificado e inyectado a redes domiciliarias de distribución local. Este gas podrá ser utilizado también en estaciones de servicio de GNV y en generación eléctrica, sustituyendo de esta manera, el consumo de gasolina en vehículos y de diésel en la generación eléctrica de  sistemas aislados.
En las 27 poblaciones se atendería a 140 mil usuarios domésticos y 5 mil usuarios comerciales.
Posteriormente, se dijo que la segunda fase del proyecto llegaría a otras 33 poblaciones (el vicepresidente García afirmó que con la segunda fase se llegaría a 100 municipios más (LR 14-07-2014)
La exportación de LNG es un negocio de gran magnitud, de miles de toneladas y es exitoso porque las economías de escala reducen constantemente sus costos. Los barcos metaneros que transportan LNG son gigantes, su capacidad está por encima de las 100.000 toneladas y el mercado mundial está sobreabastecido debido a la irrupción del gas no convencional, razón por la que los precios del LNG han caído en más del 30 por ciento en los últimos meses. Por lo anterior, se puede deducir que la idea de exportar LNG en cisternas de 20 toneladas es poco seria.
Otra modalidad de “gasoducto virtual” es el transporte de gas comprimido (GNC) que permite reducir el volumen en 200 veces, pero el más caro de todos los “virtuales” es el de LNG debido a las inversiones en la planta de enfriamiento para licuar el gas a menos 161ºC, por el alto costo de los equipos de transporte (cada uno de los 32 cisternas criogénicos del proyecto cuesta alrededor de 300 mil dólares) y por las inversiones en las estaciones de regasificación.
La inversión inicial en el proyecto fue de 145.8 MM$us sin contar las estaciones de regasificación que costarán 39.6 MM$us, con lo que la inversión rondará los 200 MM$us. Adicionalmente el precio del gas al usuario final tendrá que ser fuertemente subvencionado para ser competitivo con el gas de garrafa o la gasolina automotor que pretende sustituir. El costo de transporte será elevado por las grandes distancias que las cisternas tendrán que recorrer y además tendrá que enfrentar los riesgos de malos caminos, inaccesibilidad en época de lluvias, transbordos y otros. No hay que olvidar que a la fecha incluso el corto tramo de 60 km entre la planta de Río Grande y la ciudad de Santa Cruz es aún un camino de tierra.
La exportación de LNG tendrá que afrontar otros costos más. Tendrá que llegar a Puerto Suarez, por un camino también de tierra y transbordar los tanques criogénicos de los camiones a barcazas para el recorrido fluvial por la hidrovía a Paraguay y/o Uruguay para un recorrido de varias semanas con la consiguiente inmovilización de los tanques.
Pero lo más grave es que actualmente y hasta el año 2019 por lo menos, no existirá ninguna estación de regasificación ni en Paraguay ni en Uruguay por lo que no se entiende como se puede hablar de exportar LNG sin tener infraestructura alguna en la otra punta del recorrido.  
Todo indica que las condiciones básicas para emprender este proyecto de exportación han sido tomadas de manera desprolija y poco profesional. Como el ministro de Hidrocarburos ha indicado que las negociaciones con Uruguay están avanzadas y que se proyecta iniciar las exportaciones hasta fin de año (LR 27 04 2015), lo aconsejable sería no avanzar más  en tanto no se  estudien y analicen  los problemas señalados.
El autor es ingeniero químico y petroquímico.

lunes, 18 de mayo de 2015

se adviertencambios en Cuba, algo lentos gracias al deshielo con EEUU,la expansión de los negocios y un "embrionario mercado de consumo" según El Deber que puso a trabajar a sus redactores. visitas ilustres muestran un cambio de actitud hacia Cuba, latelefonía anuncia expansión, aunque se reclaman inversiones para mover las finanzas de la isla.

Un nuevo clima se vive hoy en Cuba, aunque lejos todavía de una primavera. Los cambios económicos y geopolíticos impulsados por Raúl Castro despertaron a los cubanos del letargo y la incertidumbre en que estaban inmersos en las últimas décadas. 

El inicio del deshielo con Estados Unidos, el resquebrajamiento del embargo comercial, la expansión de los negocios independientes y la aparición de un embrionario mercado de consumo señalan que la isla gobernada por el régimen comunista de los Castro está embarcada en un proceso de cambio sin retorno.

La sensación de que el escenario se ha modificado radicalmente se ha profundizado con las visitas internacionales, que dan la impresión de que Cuba está de moda. Comenzando por la inesperada llegada del presidente de Francia, François Hollande, el martes pasado, la primera de un premier francés a Cuba, y el programado arribo en septiembre del papa Francisco, muestran que el mundo se abre a la isla aprovechando el restablecimiento de las relaciones con Washington que culminará en el mediano plazo con la reapertura de embajadas una vez que el gigante americano retire a la isla de los países promotores del terrorismo internacional.

Pero no solo eso. El clima de apertura ha permitido, incluso, una histórica marcha por el orgullo gay en Cuba que ha movilizado a cientos de personas con nuevas banderas que reclaman una apertura en el plano de las libertades sexuales. 

Explosión de la telefoníaLas transformaciones más sustanciales, por ahora, están en el plano económico. Solo para dar un ejemplo, la telefonía móvil en Cuba superó los tres millones de usuarios en abril pasado, cuando una promoción del monopolio estatal de telecomunicaciones Etecsa logró en cinco días casi un 40% de los contratos de líneas previstos para 2015, informó el diario oficial de la isla Granma.

De acuerdo con el reporte, el plan de la compañía para el período 2015 y 2018 prevé crecimientos anuales de unas 800.000 líneas celulares, una cifra que este año ya se cumplió en un 38% con las contrataciones cerradas en abril pasado.

"La cifra prevista este año casi llegó a la mitad con la promoción Si activas ganas 30, realizada hace unas semanas, durante la cual se adquirieron más de 300.000 líneas nuevas en solo cinco días", confirmó la empresa a Juventud Rebelde.

En una actualización efectuada en diciembre pasado ante la Asamblea Nacional, Etecsa informó de que el país contaba con un total de 3,7 millones de líneas fijas y celulares, sin precisar por separado los datos de cada tipo de servicio.

Además, anunció que para 2015 se preveía, en efecto, un crecimiento de unas 800.000 nuevas líneas móviles, 300.000 fijas y 1.300 "servicios públicos".

Faltan inversionesLos cambios más rápidos en Cuba se están dando en el plano económico, y son más lentos en el plano político.
Omar Everleny Pérez Villanueva, economista de la Universidad de La Habana y asesor de la comisión de reforma económica del Gobierno cubano, expuso que "para resolver los problemas acumulados durante tanto tiempo" Cuba necesita una inyección de inversión extranjera: según sus datos, para crecer al 6% tendrían que llegar entre 2.000 y 2.500 millones de dólares al año. 

Pérez Villanueva previó un crecimiento sustancial en 2015; subrayó que desde el anuncio del deshielo entre EE UU y Cuba del 17 de diciembre la llegada de turistas no ha dejado de aumentar, y puso un ejemplo del proceso de apertura económica: entre 2015 y 2016 el sector de la gastronomía pasará de gestión estatal a cooperativa, lo que implica que unos 3.000 establecimientos, como restaurantes y cafeterías, serán dirigidos por particulares, sin dejar de ser bie-nes públicos.
"El camino puede ser largo y empedrado", explicó Dagoberto Rodríguez, el embajador cubano en México

lunes, 11 de mayo de 2015

Don Francesco muestra el dilema por el que está pasando YPFB si vender más,o dismuir las ventas. en uno y otro caso producir y producir...ya existe problema por el plrecio menor de exportación a la Argentina, luego de varias consideraciones el experto convoca al debate para superar el dilema que no es fácil.

Ante el persistente descenso del precio del petróleo y del gas, YPFB está frente a una disyuntiva: producir y vender más gas o mantener – e incluso disminuir - su producción y exportación.
Desde mediados del año pasado la cotización del barril de petróleo y de los otros combustibles se ha desplomado, arrastrando consigo el precio del gas que Bolivia exporta a Brasil y Argentina.
Simultáneamente, se ha desmoronado también la información oficial al respecto, de modo que no es fácil medir el impacto sobre la economía nacional.
Con base en los escasos datos disponibles, se estima que la caída del 25% del precio del WTI en el último trimestre del 2014 ha provocado, en enero pasado, una baja del 16%, del precio del gas exportado a la Argentina. Este descenso, sumado a la reducción de los volúmenes exportados a ese país, ha generado una caída de los ingresos fiscales del 12%, según declaraciones oficiales. Sin embargo, la cotización promedio del WTI en el cuarto trimestre de 2014 (referencia para el cálculo del precio del gas en el primer trimestre de 2015) era todavía de 73.40 $/bbl. Como anticipé en este espacio de opinión, el precio del WTI ha oscilado en el primer trimestre de 2015 en torno a 50 $/bbl, de modo que se podría fácilmente prorratear el creciente impacto negativo sobre nuestra renta petrolera. Adicionalmente, como remarqué, si el golpe tarda en manifestarse, la recuperación también tomará su tiempo.
Frente a esta reducción de la renta se abre el dilema de mantener los ingresos aumentando los volúmenes de exportación o dosificar la producción a la espera de la recuperación de los precios. El Gobierno, en su afán tranquilizador, ha decidido optar por lo primero, es decir, compensar la baja del precio con el incremento de los volúmenes. En este contexto hay que leer el anuncio del incremento de 3 MMm3/d del campo Margarita, que en parte se irá a compensar la declinación de la producción de San Alberto y de otros campos menores.
La otra alternativa merece ser considerada con base en la pregunta: ¿es bueno para el país  incrementar las exportaciones cuando los precios bajan? Tres criterios nos pueden guiar para responder esa pregunta.
El primero se origina en la expectativa de recuperación del precio del petróleo: si, como ha vaticinado el Ministro del ramo (y yo también creo), el precio del petróleo volviera a 80 $/bbl hasta fin de año, no habría por qué apresurarse en incrementar la producción. De hecho, cuando Evo Morales asumió el Gobierno en enero de 2006 el precio del WTI era el mismo que el actual.
El segundo criterio viene del tamaño de nuestras reservas. A pesar de anuncios y buenos deseos, las reservas siguen estancadas en torno a 10 TCF, monto que no permite negociar la renovación del contrato en firme con Brasil, próximo a vencerse. En este contexto, ¿se justifica vender más gas a precio barato? ¿Acaso la prioridad de la política hidrocarburífera, en esta coyuntura, no debería ser atraer inversiones para incrementar las reservas antes que exportar más gas de lo comprometido en los contratos?
Existe, finalmente, un tercer criterio que consiste en revertir el derroche de gas natural entregado a las termoeléctricas para producir electricidad subvencionada. Una política responsable se aferraría al providencial pelo de esta calva oportunidad para sincerar el precio de la energía en el mercado interno y promover proyectos energéticos alternativos a la quema de gas natural, como son los hidroeléctricos, eólicos y solares. Consecuentemente, se podría exportar el gas ahorrado a un precio seis veces superior sin necesidad de extraer más gas.
Un debate al respecto no está por demás en las presentes circunstancias.