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domingo, 25 de noviembre de 2012

Franceso Zaratti tiene un modo "muy elegante y de fina ironía de decir las cosas" como que hace notar que el decomiso de combustibles del que hace gala Evo, es apenas el 3 por mil del contrabando que sale por diversas fronteras y ello "pese al control de la FFAA y de los movimientos" y acontinuación añade "O será por esta causa que el decomiso es tan pobre?

Después de escuchar al Vice declarar que el Presidente Evo logra ahorrar más del 90% de su sueldo - lo que implicaría que el Jefe de Estado no paga impuestos, ni a las AFP, ni subsidios familiares - la credibilidad de los números de la economía que proporciona el Gobierno ha bajado al nivel geológico Huamampampa (6 km bajo tierra).

Para empezar, se ha informado que la subvención a los combustibles para el presente año bordearía los mil millones de dólares (1000 M$) y que, para el 2013, subiría en un 8%. Asimismo, como medida paliativa, se ha dispuesto la reducción del crédito fiscal de las facturas de gasolina y diesel en un 30%. De inmediato, ante el hermetismo de datos e información al cual nos tiene acostumbrados la empresa “pública” YPFB, se han suscitado varias dudas las cuales aún no han encontrado respuesta.

La primera duda surgió del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA): los montos oficiales no corresponden a la subvención sino tan sólo al costo de importación de los combustibles. En efecto, el diesel, GLP y gasolina importados recuperan parte de su costo con la venta al detalle, además sin transferir el impuesto IEHD a los gobiernos locales. En breve, según el CEDLA, la subvención real al diesel y a la gasolina llegaría apenas  a 223 M$ el siguiente año. Hasta ahora nadie, que yo sepa, ha rebatido esa objeción.

Del mismo modo se afirma  que la subvención a la termoelectricidad alcanza 433 M$ por año, tomando como referencia el precio del gas de exportación. ¡Craso error! La comparación debería hacerse con el precio real de la fuente de energía competitiva que es la hidroelectricidad (costo de oportunidad). Se estima que el precio del gas que justifica el desarrollo de la hidroelectricidad está entre 6 y 8 $/MMBTU, de modo que la subvención se reduce a 240 M$. Me asalta una duda: ¿se reducirá proporcionalmente el IVA recuperable de las facturas de electricidad? Esta subvención eléctrica sirve, entre otras cosas, para mantener la recesiva “tarifa dignidad” que de digna tiene sólo el nombre, porque condena a los pobres a seguir pobres si quieren seguir pagando una tarifa baja. Al mismo tiempo impide diversificar la generación eléctrica y destinar más gas al consumo interno en su nicho de mercado (GNV, domiciliario, industrial) y a la exportación.

Sin embargo, lo que llama poderosamente la atención es que se prevé incrementar la importación de gasolina en un 8% para 2013. Es cierto que la descabellada medida de legalizar cien mil autos “chutos” ha incrementado el consumo de gasolina, pero mucho más se ha incrementado la producción de petróleo condensado, del cual se extrae gasolina. Basado en datos del portal www.hidrocarburosbolivia.com, es posible afirmar que, gracias a los campos Margarita e Itaú, la producción de condensado debería estar hoy en torno a 60 mil barriles por día, 30% más de lo que se producía hace un año, cantidad suficiente para dejar de importar gasolina. ¡Un misterio más que YPFB y la ANH deberían explicar ante la opinión pública!

Otra revelación de esta semana es que a lo largo del año que termina se ha incautado  al contrabando 700 mil litros de combustibles. Es un logro seguramente, pero un logro que le hace cosquillas a la subvención oficial, debido a que el valor recuperado no llega ni al 3 por mil de la misma. Por otro lado, se sabe que, como las drogas,  por cada volumen incautado, cien logran cruzar la frontera, de modo que ese dato revela la ineficacia de la lucha contra el contrabando, a pesar del control confiado a FFAA y movimientos sociales. ¿O será por eso?

viernes, 23 de noviembre de 2012

emisor de población es Bolivia, porque no son todos los que están y los bolivianos de Argentina, España, Estados Unidos, Brasil no cuentan, simplemente no sabemos cuantos son. después del Censo analiza Daniel Pasquier con realismo y capacidad.


El 21 de noviembre 2012 será fecha a recordar por muchos años. El Censo, una actividad del Estado a cumplirse por ley rigurosamente cada diez años, se realiza finalmente después de once. En esta ocasión, más como resultado de la presión de la sociedad e instituciones estatales subnacionales, que de la voluntad del propio gobierno central. Al final se hará, ajustado a los intereses políticos e ideológicos del gobierno, hasta ahora, hasta donde se ha podido. De ahí la inquietud, y hasta la suspicacia que acompaña al actual proceso censal, ¿cómo tomará el gobierno del MAS los resultados? La experiencia de siete años es de un comportamiento totalmente manipulador de los cambios administrativos, en toda circunstancia, siempre a su favor. Qué hará con los números del Censo 2012, es la incógnita.
El anterior de 2001 dejó insatisfechos a pueblos y regiones, ya que la manipulación de los datos y la “reinterpretación” en función a nuevas presiones, terminó por desvirtuar los resultados. La cantidad de ciudadanos y su distribución en el territorio nacional, no era todavía plurinacional sino multiétnico y pluricultural según la definición de la anterior CPE. Aunque salida del Censo, no fue respetada. La consecuencia inmediata de un censo, es constatar objetivamente que la población de Bolivia ha crecido o ha disminuido. Los intensos movimientos migratorios sufridos por diversas razones respondían en especial a los índices de pobreza, la falta de empleo y de oportunidades, al boom de las economías en países vecinos, EEUU y en especial Europa. Todos ellos captaron el mayor interés en cientos de miles de ciudadanos bolivianos que contando con cierto grado de preparación profesional, se sentían capaces de buscar reconocimiento en otra parte. Esto es uno de los aspectos más graves: el recurso humano mejor calificado, aunque sea en trabajos manuales y oficios, abandonaba al país. El fenómeno fue tan intenso que afectó la calidad de los trabajos y la escases de mano de obra disparó los precios. Sólo de Santa Cruz partían uno y dos aviones diarios a diferentes destinos, con intención de no retorno.
Una estela de corrupción funcionaria dejó el negocio de los pasaportes. Inmigración se convirtió en un “chaquito” apetecible por toda clase de empleados venales, al punto que conseguirlo era cuestión de coima o de favores de “gente con mucha influencia”. Como resultado, para unos fue causa de enriquecimiento y para otros fue la fuente de líos y hasta de cárcel. La migración adquirió tal ritmo que bien la población del país podía haberse estancado o hasta haber disminuido. Cerca de 200.000 arribaron a países de Norteamérica, 400.000 a Europa, más del millón se trasladan especialmente a Argentina y Brasil. La migración casi siempre está lejos de un cuento de hadas. La tragedia golpea fuerte. El número de casos la multiplica de diferente manera e intensidad a la población boliviana. Pueblos enteros vivieron y viven los coletazos, expresada en familias separadas, rotas, y muchas abandonadas, dejando a menores a cargo prematuramente de las responsabilidad de cuidar y mantener hermanos o familiares mayores.
Un trabajo serio que recoja el precio afectivo, emocional, psicológico y material de la migración desde el país, todavía está ausente. Además de las tradicionales salidas del país por razones políticas, que siempre las hubo, las migraciones de los años noventa y dos mil fueron diferentes. Las tradicionales migraciones masivas por razón de trabajo, hacia el norte argentino o hacia el oriente boliviano, en época de zafra, tenían la característica de ser temporales o estacionarias. Sin embargo, la migración que pudo haber afectado los resultados del Censo 2001 y, sobre todo, el de ahora, reflejará la migración que se convirtió en gran porcentaje en migración definitiva. Es la historia de lo que el país ha perdido.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Los Tiempos clarifica el tema de la multimillonaria subvención al precio de la gasolina y la inevitable toma de decisiones aún a costa de "la popularidad del régimen" so pena de ir a una quiebra financiera pese a la bonanza


Nuevamente las autoridades de Gobierno intentan reducir la subvención a los carburantes, bajo el racional criterio de que se trata de una erogación de dinero que no es sostenible, pues en la siguiente gestión alcanzará a más de 1.000 millones de dólares.
Llegar a este punto es consecuencia de dos perversas decisiones: una, en el ya lejano 1997, cuando el gobierno del general Hugo Banzer decidió eliminar el incremento paulatino y con bandas límites inferiores y superiores de estos precios. La otra, la visión ideológica de las actuales autoridades que se desentendieron del tema hasta finales del año 2010, cuando en un rapto de entusiasmo y convencidas de la fuerza personal del Primer Mandatario incrementaron los precios en un promedio de más del 70 por ciento, provocando una contundente reacción que las obligó a dar un paso atrás, al costo de una fuerte pérdida de legitimidad, de la que hasta ahora no se reponen, porque, además, se dejó sin sustento el discurso triunfalista sobre el manejo de la economía. Es decir, se mostró que la bonanza económica no se debía tanto a la gestión como al aumento de los precios de las materias primas.
Pero, al mismo tiempo, desde enero de 2011 buscan fórmulas para reducir o eliminar el subsidio sin provocar una eclosión social. Hay por lo menos tres razones fundamentales para atacar este subsidio. Primero, que es ciego, lo que afecta la equidad social. Segundo, los que más se benefician de éste son  los contrabandistas —por la diferencia de precios respecto a los países vecinos— que, además, establecen sólidas alianzas con comunidades fronterizas cada vez más empoderadas. Por último, porque pagar este subsidio significa retacear recursos a proyectos de desarrollo y servicios cada vez más demandados.
En este contexto, la iniciativa gubernamental de reducir el descargo de impuestos por el consumo de carburantes es racional, así sea que, por ahora, el monto a recaudarse sea ínfimo en relación al total, pero se trata de un primer paso al que debería seguir otros que tengan como objetivo no gravar a los más pobres.
Bajo esa lógica, asombra la reacción tradicional de algunos dirigentes opositores para deslegitimar la decisión sin proponer alternativas que permitan enfrentar un tema que saben que es insostenible, y olvidando, muchos de ellos, lo que hicieron en este campo cuando estaban en el poder y tenían capacidad de decisión, todo ello para aprovechar, con una visión de corto plazo, un resquicio (de los muchos que tuvieran si actuaran con nuevas lógicas) para ser ellos mismos parte de la agenda pública.
Pero, de la misma manera en que actúa esta oposición, las autoridades, pese a que están conscientes de que es importante eliminar equitativamente este insostenible subsidio, mantienen un irresponsable discurso triunfalista sobre la economía que contradice y deslegitima el objetivo mayor. De ahí que también es hora de que, con un poco de autocrítica y humildad, expliquen con transparencia el tema a la sociedad y las limitaciones estructurales de nuestra economía. De lo contrario, ellas mismas conducirán, pese a buenas ideas, a provocar nuevas reacciones en contra.

martes, 13 de noviembre de 2012

un país sin energía, titula El Dia su editorial cuando trata de responder a la pregunta de Evo. de qué vamos a vivir?


La pregunta “¿de qué vamos a vivir?” que se hizo el presidente Morales hace unos años es la más trascendente que se haya hecho en los últimos tiempos. Y aunque hubiera sido lanzada por motivos coyunturales, cuando los indígenas de oponían a las penetración de las petroleras en su territorio, es una lástima que no haya profundizado en esta interrogante fundamental.

Resulta vital responder esa pregunta en este día que transportistas y gremiales, dos sectores que conforman esa inmensa “patria informal” que es Bolivia, saldrán a bloquear y paralizar con el objetivo de defender sus actividades y su “derecho” a trabajar al margen de las leyes, sin importar que eso signifique implicarse en actividades tan dañinas como el contrabando y el narcotráfico.

Y es que en este país que no ha logrado consolidar una estructura productiva y ni siquiera avanzar un paso más allá en el esquema primario y monoproductor que nos legó la colonia, vivir del binomio informalidad-ilegalidad se ha vuelto una respuesta para más del 70 por ciento de la población. Esa es una realidad que no se va a cambiar con una ley, por más draconiana que sea; hay que pensar en un proceso de largo aliento, sostenible e integral.

El ministro de Economía, Luis Arce, se ufana del gran peso del Estado en la economía nacional y dice que su aporte es mayor que el sector privado. Habría que ver cuál es el costo de esa ecuación y en todo caso, analizar cuáles han sido las consecuencias de 186 años de estatismo, modelo que no ha cambiado sustancialmente, pese a algunos periodos en los que se ha tratado de hacer un viraje hacia la economía de mercado, esa misma que le permite al Gobierno colocar sus bonos soberanos en Wall Street o al presidente Morales, tasar sus ponchos y monetizarlos en dólares.

El día en que los bolivianos nos demos cuenta que ese viejo modelo, que promueve la corrupción, el clientelismo, el centralismo y todos los males de la política nacional, será también el origen de nuestro atraso y tal vez sea el inicio del verdadero proceso de cambio que necesitamos.

“¿De qué vamos a vivir?” es una pregunta que fue respondida satisfactoriamente en el oriente boliviano, especialmente en Santa Cruz, la única “región-isla” del país donde cobró una vigencia notable la iniciativa privada en función de la producción agropecuaria, que ha logrado nada menos que producir más de dos tercios de los alimentos que consume el país, consolidar varias cadenas productivas, convertirse en un polo de atracción nacional y de inversión extranjera y por supuesto, servir de receptora de las oleadas inmigratorias internas que desecha la “patria rentista” que ni siquiera en los periodos de gran bonanza, como el actual, consigue atender las necesidades de la gente que no aspira a vivir bien, sino a comer una comida decente al día.

Por eso es absurdo que mientras esta pregunta no esté respondida el Gobierno insista en prohibiciones y restricciones que ahogan al agro, cuando lo que debiera es potenciar la producción, conseguir la seguridad jurídica, para que todos aquellos que hoy bloquean en defensa de lo ilegal, tengan una alternativa a mano. Por eso es que mientras no haya una repuesta adecuada, seria y responsable a la pregunta “¿De qué vamos a vivir’”, el delito seguirán siendo una alternativa inexcusable para muchos bolivianos, hecho que a su vez posterga la formación de un Estado en este territorio.

El día en que los bolivianos nos demos cuenta que ese viejo modelo, que promueve la corrupción, el clientelismo, el centralismo y todos los males de la política nacional, será también el origen de nuestro atraso y tal vez sea el inicio del verdadero proceso de cambio que necesitamos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

OPINION plantea con seriedad un razonamiento para terminar con la subvención a los combustibles que aumentó de 33 a 982 millones de dólares con Evo. valioso


El problema está en los modos de aplicar la medida que, como se ha visto, no puede ser unilateral o solo con el respaldo de organizaciones sociales a fines al Gobierno.

Recientes datos proporcionados por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, dan cuenta que la subvención a los combustibles en el país se multiplicó por 29.72 veces en seis años durante el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). De 33 millones de dólares en 2006 aumentó hasta 981 millones en 2012 y para el próximo año se estima un incremento hasta 1.060 millones.

Se trata, como dicen las autoridades de Gobierno, de una verdadera “sangría” a los recursos estatales que subvencionan al diésel oil, GLP, gasolina especial, gas oil, de los cuales el país produce poco por el gas seco.

Nadie duda de la necesidad de buscar opciones para frenar esta subvención o cuando menos disminuirla, pero tal como afirman dirigentes del transporte nacional, que reaccionaron de inmediato ante la posibilidad de abrir un debate en estos meses de fin de año, parece innecesario plantear en la agenda, precisamente cuando los precios de alimentos y otros bienes tienden a incrementarse por la época. Es lógico lo que dicen los transportistas, que tan solo un anuncio sobre la posibilidad de quitar la subvención a los carburantes, ya origina una escalada de especulación de precios lo que va en perjuicio de la población.

En este asunto de la subvención a los hidrocarburos, lo que se requiere son estudios serios que contemplen alternativas y que midan con mucho cuidado los efectos que pueden originar en la economía popular. Se tiene que conocer con mucho cuidado cuáles son los índices de consumo de gasolina, por ejemplo, en los segmentos del transporte público, en el parque automotor particular, y en el sector agroindustrial productivo.

Una de las razones del incremento del monto de subvención se debería al aumento de autos que ingresaron al país y fueron nacionalizados y al aún creciente ingreso de los denominados “chutos”. No se puede ignorar, que la situación obedece también a políticas oficiales que en determinado momento autorizaron la nacionalización de vehículos ampliando medidas que ya habían dado por terminado estos trámites, lo que fue advertido como un motivo que desencadenaría el aumento de la subvención.

Llama la atención a los transportistas la propuesta del debate justo a fin de año, porque sostienen, es un periodo donde por las fiestas de fin de año las organizaciones están desmovilizadas. Puede ser cierto o no, aunque la experiencia pasada señala que una medida de tal naturaleza por su implicancia en la economía de la gente, originó reacciones extremas.

En diciembre de 2010 el Gobierno decretó un aumento de precios de los combustibles líquidos entre ellos el diesel, la gasolina, la gasolina especial y la gasolina de aviación, aunque no del gas licuado y del gas natural vehicular. En el caso de la gasolina de 3.74 a 6.47 bolivianos lo que representaba un incremento de 73 por ciento . El argumento sostenía la necesidad de proteger la economía boliviana y cortar la subvención a los contrabandistas y los poderosos que tienen cinco carros o seis.

Es cierto que el dinero de la subvención puede ser empleado en proyectos de desarrollo y de beneficio para los bolivianos. El problema está en los modos de aplicar la medida, que como se ha visto, no puede ser adoptada de manera unilateral y ni siquiera solo con el respaldo de organizaciones afines al Gobierno. Prueba de ello fue la reacción popular de diciembre de hace dos años que obligó al Gobierno a retroceder.

el debate prosigue con una clara conclusión. nadie quiere "un gasolinazo" es la Administración que debe poner orden en la economía. (Previus)

Previus. Oh maravilla del Internet. con un click volvemos "al gasolinazo" y entre los argumentos que pretendieron justificarlo está "la derecha nos ha dejado esta lacra de la subvención a los carburantes" y como siempre "nosotros no tenemos la culpa" ahora sabemos que la subvención anual era de 80 millones. en el tiempo evista trepó a UN MIL MILLONES DE DOLARES de cobertura financiera para que todos tengan una gasolina a precios increíblemente bajos. y es que el tiempo le da "un revés al evismo" por demagogia y por conveniencia electoral, Evo pretende que el pueblo resuelva, el pueblo no lo va a hacer, tiene que hacerlo el administrador. es irracional, es intolerable, no tiene perdón que Bolivia siga gastando esa suma astronómica para evitar una medida impopular pero necesaria. Evo no lo hará por "no descolocarse ante los electores" o sea por demagogia  electoralista.M.Aira


El presidente de la Comisión de Política Económica y Finanzas de la Cámara de Diputados, Marcelo Elio (MAS), afirmó este viernes que en base a los datos que maneja el Gobierno del incremento a la subvención de carburantes año tras año, debe ser la población que defina una política para acabar con esta subvención, que según los gobernantes afecta a la economía del país.

El partido en función de Gobierno descartó un encuentro nacional para tratar este tema, mientras la oposición responsabiliza al Gobierno por el incremento de la subvención que ascenderá a más de 1.000 millones de dólares el año 2013, debido a que autorizó en dos ocasiones la nacionalización de vehículos indocumentados. 
  
Por su parte, el Jefe de Bancada de Convergencia Nacional en diputados, Luis Felipe Dorado, aclaró que la propuesta de una cumbre social para debatir este tema no surgió de la oposición sino de diputados y senadores del MAS. “No es de nosotros que han sacado este tema, Marcelo, ha sido tu colega Galo Bonifaz que habla de hacer una cumbre para retirar el subsidio al carburante, habla el senador David Sánchez y el senador Eugenio Rojas, ellos han sido los que han estado tocando este tema”, dijo Dorado.  

miércoles, 7 de noviembre de 2012

pregunta clave pllante Humberto Vacaflor Gas o Constitución?


El Gobierno del presidente Evo Morales ha decidido que, en vista de que falta gas natural para el consumo interno, el proyecto siderúrgico de Mutún usará carbón.
Las autoridades de la Empresa Siderúrgica Mutún (ESM) han anunciado que se proponen comprar los equipos que la brasileña EBX tenía en la zona, equipos diseñados para usar carbón vegetal.
Es decir que para el ingreso del país a la era del acero hará falta importar carbón mineral o seguir talando los bosques del país para fabricar carbón vegetal.
Este es un nuevo tema que debería ser remitido al Tribunal Constitucional (TC), como acaba de hacer el presidente con el caso de la ley de extinción del dominio de la propiedad privada.
El art. 367 de la Constitución Política del Estado dice: “La explotación, consumo y comercialización de los hidrocarburos y sus derivados deberá sujetarse a una política de desarrollo que garantice el consumo interno”.
Y si esa frase no fuera suficiente, habría que considerar la segunda: “La exportación de la producción excedente incorporará la mayor cantidad de valor agregado.”
Las cifras del gas son conocidas. En enero los envíos a Argentina deberán ser de 19 millones metros cúbicos por día (MM m3/d), mientras que a Brasil se mantendrá el volumen de 31MM m3/d, sumando 50MM m3/d. La producción actual es de 56MM m3/d, lo que solo deja un excedente de 6MM m3/d para el consumo interno, que es insuficiente incluso sin tomar en cuenta los requerimientos de la industria.
Mutún necesita 10MM m3/d, y un volumen similar el sector cementero, mientras que el déficit para el consumo domiciliario y el GNV suma por lo menos 5MM m3/d.
Las alegres cifras de YPFB dicen que la producción aumentará en 10MM m3/d el próximo año, pero no aclaran que ese volumen adicional está ya comprometido, porque Argentina deberá recibir un total de 27,7MM m3/d.
En 2003, el dilema sobre el destino del gas natural, de si exportarlo o destinarlo al consumo interno, fue resuelto mediante la democracia participativa.
Ahora sería suficiente que el Gobierno se proponga leer la constitución, pero si no tiene tiempo, enviar todas sus iniciativas al TC. Salvo que prefiera la democracia participativa.
* Periodista  vacaflor.obolog.com

viernes, 2 de noviembre de 2012

resulta siendo incomprensible. por demagogia, por ausencia de responsabilidad, por cálculo político el Presupuesto General contempla entre 800 y un mil millones de dólares de subvención a los combustibles. el MAS jamás asumirá su responsabilidad.puebl


Pueblo indignado en 2010 por el "gasolinazo". populismo manda.
El presidente de la Comisión de Planificación y de Política Económica de la Cámara de Diputados, Marcelo Elio, informó que el Presupuesto General del estado 2013, contempla un estimado entre 800 a 1.000 millones de dólares para la subvención a los carburantes, así como un incremento en la inversión pública.

“Estimamos un monto de entre 800 a mil millones de dólares para la gestión 2013 en el tema de la subvención de los carburantes”, informó el diputado Elio, presidente de la Comisión de Planificación y de Política Económica de la Cámara baja.

Harold nos previene. Brasil sigue encontrando enormes cantidades de gas natural...se acabará el negocio de venderle nuestro gas...parece que sí. cuestión de tiempo.

¿A poner las barbas en remojo? Petrobras acaba de informar que en tres pozos perforados en la bahía del Madre de Dios ha descubierto cantidades ingentes de gas natural que, cuantificadas, representan dos trillones de pies cúbicos, medida inglesa. Como comparación, la totalidad de las reservas bolivianas de gas natural era, el año pasado, de un poco menos de 10 trillones de pies cúbicos. Es decir, en tres pozos Patrobras ha descubierto un quinto de todas las reservas bolivianas actuales, lo que exhibe el potencial gasífero del vecino país.El escueto comunicado de Petrobras dice que los tres pozos (Urubamba, Picha y Taini) contienen también 113,7 millones de barriles de condensado. En la misma zona se trabaja en otro pozo, el Paratori, cuya perforación deberá concluir en diciembre. Se espera encontrar volúmenes adicionales de gas natural. Petrobras opera aquella zona en exclusividad.