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jueves, 20 de febrero de 2014

la Ministra Gutiérrez firme en la línea de denunciar la corrupción en la Justicia. firme en ratificar que la Justicia tiene hasta fin de año para cambiar...es problema interno el tema de renuncias. queremos mejoras y coordinar el tema, afirma

¿A qué atribuye la renuncia del presidente del TCP?
Me imagino que es por temas eminentemente personales. Por ahí se tergiversó que mi persona habría pedido la renuncia del señor. Jamás se hizo. Lo que se hizo es pedir que, como magistrado, como presidente del Tribunal Constitucional, ante las declaraciones que hizo de que sus teléfonos estarían pinchados, haga la denuncia correspondiente. Desconocemos totalmente cuáles fueron los motivos de que él hubiese solicitado su renuncia.
¿Se ahonda más la crisis de la justicia, cuando algunos diputados del MAS piden la renuncia del magistrado Gualberto Cusi?


Sabemos que existe una crisis dentro del Poder Judicial, tanto dentro del Consejo de la Magistratura, dentro del Tribunal Agroambiental, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional. Son temas que como poderes independientes, yo pertenezco al Poder Ejecutivo, ellos al Poder Judicial, son temas que yo creo que ellos tienen que superar.
El vicepresidente dijo que por la retardación de justicia debería haber sanciones para los jueces, como la cárcel. ¿Qué posición tiene?
Se está trabajando en ello, porque no podemos tolerar, no podemos jugar con los litigantes que están años. Conocemos casos que están, no un mes, están años ya tras de algunos procesos y son aquellas personas humildes. Y eso no podemos tolerarlo. Sin embargo, vemos otros casos que son de la misma clase y son súper ágiles. Existe corrupción dentro del Poder Judicial, me parece que sí. 
Algunos representantes del Poder Judicial indican que no tienen las condiciones para trabajar.
Eso es falso, es totalmente falso. Cuando conversamos con ellos su primer pretexto es que quieren mayores ítems. Segundo caso, que no tienen infraestructura. Yo creo que cuando tenemos la convicción y cuando asumimos un cargo tan especial y un cargo en el que tenemos que servir al pueblo, tenemos que tener la convicción, la ética, la idoneidad y sabemos a dónde nos estamos metiendo. Entonces, yo creo que no hay pretextos de que no tenemos personal o no tenemos infraestructura. No tienen que entrar solo por ganar el sueldo o por otro plus que por ahí reciben…
Sobre la renuncia de Flores, hay quién ha dicho que esto por la injerencia política en el TCP…
Para nada. En lo más absoluto. Nosotros estamos muy tranquilos, cuando por ahí se nos indicaba que nosotros habíamos pedido la renuncia del señor Ruddy Flores. Al contrario, nosotros hemos solicitado que él presente la denuncia correspondiente ante el Ministerio Público. Tal vez de ‘denuncia’ a ‘renuncia’ por ahí se equivocaron. El más que nada, como jurista, lo debería haber hecho. Si yo creo que me están pinchando los teléfonos y con simple indicios debió presentar la denuncia. Luego escuché que se ha retractado. Son problemas que ellos tendrán que resolver. Nosotros como Órgano Ejecutivo estamos prestos a coordinar para que la justicia mejore y en ese sentido se les ha dado un plazo hasta fin de año para que se de una muestra de que la justicia tiene que cambiar. Sabemos que esto viene de décadas atrás, de épocas neoliberales.
 ¿Qué va ocurrir después de la renuncia?
Eso ya es una situación que tienen que ver los tribunales. Eso ya sería injerencia, nosotros solo estamos dando una opinión.
Usted habla de un plazo hasta fin de año. De no encontrar soluciones en la justicia, ¿qué es lo que va a pasar?
Realmente, van a ser temas muy duros. Primero estamos coordinando, tenemos un plan estratégico de justicia y por eso es que estamos visitando a todos los departamentos, recogiendo sus insumos, viendo cuáles son los problemas de cada Tribunal Departamental de Justicia.
¿Se va a pedir la renuncia de magistrados al terminar este plazo?
Nosotros como Poder Ejecutivo no podemos pedir la renuncia de nadie. Son poderes diferentes. Es como que ellos quisieran pedir la renuncia de algún ministro, no. Veremos de tomar algunas otras alternativas muy duras. Sin embargo, vamos a seguir trabajando con mano muy dura contra la corrupción y contra la retardación de justicia.
A estas alturas, ¿diría que la elección de magistrados fue un error?
Yo creo que ha habido falencias. Saben que en la historia de Bolivia ha sido la única vez que se hizo una elección de estos altos magistrados. Yo creo que ha habido algunas falencias, las que se pueden subsanar. Sin embargo, se están viendo otras alternativas que se están viendo.
Ruy D'Alencar / EL DEBER

miércoles, 19 de febrero de 2014

impresionante multitud en Caracas, no habían sido "unos cuantos loquitos" como declaró Choquehuanca que apoyan a Leopoldo López líder oposición que será puesto en libertad horas más, porque Maduro no encuentra asidero legal para encerrarlo. victoria del pueblo venezolano.

@infocifras tiene información de que el líder opositor Leopoldo López, se encuentra en el Palacio de Justicia, donde será declarado en Audiencia de Presentación ante el Tribunal 16º de Control. Según fuente del Palacio de Justicia, López sería declarado y le otorgarían una medida cautelar sustitutiva de la privación de libertad. El ex burgomaestre de Chacao, se encuentra acompañado de sus familiares y de sus abogados.

La sesión de la Asamblea Nacional, dónde se iba a allanar la inmunidad parlamentaria de la diputada María Corina Machado y otros diputados opositores,  por parte de la bancada oficialista, fue suspendida.
Está mañana se conoció que el Director del SEBIN, fue destituido con apenas 26 días en el cargo y varios agentes de esa dependencia, han sido puestos a la orden de los tribunales de justicia, como presuntos responsables materiales de las muertes en Caracas, el pasado 12 de febrero, día de la juventud.
Los dos últimos puntos de este análisis ya se concretaron, solo falta la libertad de Leopoldo López, para corroborar que el gobierno está retrocediendo debido a la magnitud de las protestas, que hasta ahora, gracias a Dios, han sido convocadas con carácter pacífico. Seguimos a la espera de más información, son noticias en desarrollo que se las iremos entregando al instante.
Es momento de diálogo, de alta política, Venezuela se esta jugando su Paz Social, está visto que los estudiantes no darán un paso atrás, la clase media ya no aguanta más sacrificios ni recetas comunistas que le tienen bien deteriorada su calidad de vida y los sectores populares: La Vega, Caricuao, Antimano, El Valle y Coche, comenzaron a salir a protestar y con fuerza, desde anoche.
El interior del país, hay que agregarlo a la cuenta del descontento nacional. Es momento de diálogo, los venezolanos, todos, queremos y apostamos a la Paz Social, pero este no es un pueblo al que se le doblan las rodillas, mucho menos es cobarde. En entregas anteriores hablamos de los testículos de nuestros abuelos que sembraron la libertad en cinco países del Continente. Esos residuos de coraje están sembrados en los venezolanos y venezolanas, en toda la geografía nacional.

domingo, 16 de febrero de 2014

del texto de Alvaro Vargas Llosa (hijo de Mario Vargas) que publica en Santiago, sobresale la proximidad de un corte en la compra de petróleo de EEUU a Venezuela, lo que pone nervioso a Maduro. si dejan de comprarle o le reducen el volumen, la cosa será muy seria. sin petrodólares, Maduro se cae y ésto causa pánico.

Mientras la causa emblemática de la oposición venezolana fue, en el imaginario colectivo, la democracia, las posibilidades de erosionar al régimen chavista resultaron muy limitadas. Hay que admitirlo: es una causa que enfrentó en todos estos años el desdén de un amplio número de ciudadanos a quienes el estado de derecho no motiva mucho y el dinero del populismo, que tenía cooptadas a millones de personas. Ahora eso está cambiando, como lo muestran las manifestaciones de esta semana. A la causa democrática se han sumado otras, agrupadas en dos asuntos, el descalabro económico y la inseguridad, que permiten a la oposición agitar sentimientos más extendidos que la adhesión a los principios democráticos.
Para los extranjeros, es una novedad que la protesta haya vuelto a las calles, ampliada. Dentro de Venezuela, no lo es. Desde hace mucho rato hay hechos espontáneos en todas partes que apuntan a eso. Brotan como setas grupos que se organizan como mejor pueden para expresar alguna forma de rechazo al drama cotidiano: la carestía, la violencia, la inflación, la uniformidad informativa. Eso es lo que han entendido muy bien quienes, en los últimos días, han pedido a la oposición de la que forman parte complementar sus diversas actividades con una permanente convocatoria a las calles. Los más visibles, pero no los únicos, son, por supuesto, Leopoldo López (líder de Voluntad Popular), María Corina Machado (diputada) y Antonio Ledezma (alcalde de Caracas).
El origen directo de lo ocurrido esta semana, cuando las marchas por el Día de la Juventud acabaron con la vida de tres personas y arrojaron un saldo de decenas de heridos, se remontan a inicios de mes, cuando un grupo de manifestantes protestó frente a un hotel de Isla Margarita contra la presencia del equipo cubano de béisbol y abucheó a Nicolás Maduro en el estadio. Poco después, en Táchira, varias personas expresaron en las calles su repudio al gobernador José Vielma Mora, uno de los “duros” del régimen. Las autoridades acusaron a los manifestantes de irrumpir en la sede de la gobernación, lo que sirvió de motivo para la detención de muchos estudiantes cuyos compañeros aseguran que nunca ingresaron allí. Este hecho, junto a otros ocurridos en lugares como Mérida, donde hubo detenidos con diversos pretextos, detonó la protesta estudiantil que el miércoles pasado, respondiendo a la convocatoria de líderes conocidos pero sobre todo de sentimientos que se van extendiendo espontáneamente, llenó las calles de Venezuela de manifestantes.
Todo transcurrió pacíficamente por varias horas, incluyendo la entrega de un documento en la Fiscalía General para exigir la liberación de los estudiantes detenidos. Pero, cuando los jóvenes se retiraban luego de una jornada multitudinaria y exitosa, fueron atacados por distintos grupos. Unos pertenecían a las fuerzas de seguridad oficiales pero otros formaban parte de eso que el eufemismo gubernamental llama “colectivos” y que no son otra cosa que versiones tropicales de los Fasci Italiani di Combattimento de Mussolini. Son muchos y tiene identidades cambiantes, pero el último en cobrar notoriedad internacional es el de los “Tupamaros”. De forma más genérica, se conoce en Venezuela como “motorizados” a los chavistas que aterrorizan a la población desde sus motos. Los enfrentamientos causados por estos grupos y por provocadores infiltrados entre los estudiantes -algo que Maduro había tenido la cortesía de anunciar antes de las manifestaciones a modo de amenaza- dejaron el saldo luctuoso.
Lo ocurrido es instructivo. Aunque ese día tanto el gobierno como la oposición convocaron marchas, las oficiales fueron pequeñas y estuvieron focalizadas en un par de ciudades, mientras que las de la oposición extendieron sus alas a escala nacional. La propaganda oficial, encabezada por Maduro y su rival, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, criminalizó la presencia callejera de la oposición y puso sobre las figuras antes mencionadas -López, Machado y Ledezma- todo su acento. Las llamó “terroristas”, “violentos”, “golpistas” y demás. El ministro del Interior, Justicia y Paz (sic), que declaró a López “autor intelectual de las muertes y de los heridos”, fue premonitorio: “Todo el que tenga que ir preso, irá preso”. La orden de captura contra López se dictó 24 horas más tarde. ¿Por qué? Porque el gobierno entiende bien que el escenario actual es propicio para que el liderazgo de quienes piden acentuar la protesta callejera adquiera dimensiones peligrosas para la supervivencia de Maduro.
El nerviosismo del régimen quedó en evidencia también en lo ocurrido con los medios audiovisuales. La presión política logró que ningún medio audiovisual venezolano diera cuenta de las manifestaciones; las compañías de televisión por cable o satélite (Movistar y DirectTV) sacaron del aire la señal de NTN24, el canal colombiano que estaba transmitiendo lo que ocurría en las calles. Nada de eso impidió que, usando todas las formas de comunicación que la era digital permite, como ha sucedido en años recientes en Irán, Egipto y otras partes, los ciudadanos dieran a conocer al mundo los alcances de la represión y la forma en que los encapuchados del oficialismo cometían desmanes que luego el gobierno atribuyó a la oposición, siguiendo el clásico libreto autoritario.
Con respecto a esto también había habido noticia anticipatoria. A inicios de semana, el Directorio de Responsabilidad Social de Radio y Televisión había advertido que sancionaría a los medios que dieran cobertura a las protestas. Invocó para ello el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos que permite acusar a los periodistas de hacer apología de la violencia.
Está muy claro lo que se viene ahora. Hay unos 60 detenidos en Caracas, más de un centenar en Barquisimeto, y así sucesivamente. Maduro necesita abortar la criatura que está naciendo: la resistencia popular convocada ya no por la aspiración de ser una democracia y de tener un gobierno civilizado, sino por un sentimiento de desesperación y un instinto de supervivencia que alcanza a sectores que antes veían a la oposición con desdén y distancia.
Un papel central en todo esto lo juegan la violencia y la economía. De lo primero se habla desde hace mucho tiempo. Las estadísticas que hacen de Caracas una ciudad con cifras de homicidios propias de una guerra civil son conocidas. El Observatorio Venezolano de Violencia afirma que hay 79 muertos por cada 100 mil habitantes, cuatro veces más que cuando Hugo Chávez asumió el poder en 1999. El propio Maduro tuvo hace pocas semanas que reconocer “la deuda con el pueblo venezolano en crear un esquema de seguridad pública”. Pero lo otro, la economía, es un asunto que sólo en tiempos recientes ha empezado a llamar la atención fuera de Venezuela, gracias a esas noticias que parecen salidas de una novela real-maravillosa y no de un país con las mayores reservas de petróleo del mundo, como la ausencia de papel higiénico. Es un factor que, en aleación con el de la inseguridad, encierra un potencial desestabilizador de gran magnitud para el régimen.
La economía lleva buen tiempo en graves problemas, pero las cosas dieron un salto cualitativo para peor en 2012, cuando la pérdida de reservas llevó al Banco Central a una escasez aguda de dólares: sólo quedaban divisas para cubrir tres semanas de importaciones. Se produjo entonces una devaluación y el gobierno restringió la entrega de divisas a los importadores privados. El dólar del mercado negro se disparó; la escasez de las cosas más básicas se volvió noticia -y, hay que decirlo con pena, hazmerreír- mundial. Las cosas siguieron color de hormiga desde entonces, al punto que la Cámara de la Industria de Alimentos denunció hace poco que por culpa del gobierno, que no le suelta 2.400 millones de dólares para importar, está en peligro la producción de comida. El caso de Polar, principal grupo empresarial del rubro de la alimentación, al que el organismo que asigna las divisas debe casi 500 millones, es el más conocido pero no el único. A los alimentos se suma, como explicaba hace unos días en un detallado análisis el economista Leonardo Vera, el de los equipos médicos y los medicamentos más básicos, también escasos por la falta de dólares oficiales para pagar a los proveedores. No hay industria que no esté afectada. Algunas, como la de la aviación, ya colapsaron del todo. Otras, como la automotriz, han tenido una caída a niveles cuartomundistas.
No hace falta ninguna imaginación o malicia para entender por qué todo esto está traduciéndose en un descontento popular bullente. Sólo en un año el gobierno ha tenido que hacer -medio a escondidas- cuatro devaluaciones.
Las perspectivas económicas para Venezuela a mediano plazo son, para colmo, muy negras por la situación del petróleo. Como se ha explicado en esta columna antes, el aumento de la producción de crudo por parte de Estados Unidos -ha subido un tercio desde 2010 aproximadamente- ha reducido las necesidades de importación de ese país, incluyendo la originada en Venezuela. La producción va a seguir aumentando, a lo que hay que añadir que si la extensión del famoso oldeoducto Keystone XL se termina aprobando y ejecutando, algo que es muy probable, las refinerías estadounidenses verán sus necesidades de crudo venezolano reducidos a una expresión mínima en comparación con la que llegaron a tener en otro momento.
Una economía que depende por completo de un petróleo cuyo mercado está encogiéndose augura graves problemas. Esto, Maduro y compañía lo saben bien. Su instinto de poder le dice que el empeoramiento inevitable de la situación económica abonará en favor de quienes, en la oposición venezolana, le ponen hoy a Henrique Capriles, el líder que la representó en los comicios presidenciales de octubre de 2012 y abril de 2013, una presión creciente para adoptar la táctica de la protesta callejera como parte de la estrategia democrática.
Esto mismo ha abierto, por cierto, un importante debate al interior de la oposición, parecido al que se ha dado bajo otros regímenes de fuerza. Capriles se resiste a salir a las calles, argumentando que ello conduce a la violencia y que ya el golpe fallido de 2002 demostró lo inútil de la táctica agresiva. Los críticos le responden que ninguna dictadura se cayó sin presión popular y que la violencia se origina en el gobierno, como parte de un chantaje que busca paralizar a quienes pretenden hacer uso del derecho a manifestarse.
No está claro cómo acabará ese debate ni es difícil prever que el gobierno de Maduro intentará sembrar toda la cizaña posible al interior de la Mesa de la Unidad Democrática. Pero con un calendario electoral que no prevé comicios legislativos hasta finales de 2015 y presidenciales hasta 2019, no sería de extrañar que sean las circunstancias las que decidan y no los líderes. Otra cosa es que, forzados por ellas, se afiancen los liderazgos existentes o sean reemplazados por otros más adecuados al escenario apocalíptico de la realidad.
La Tercera – Chile

martes, 11 de febrero de 2014

hasta provoca risa, los epítetos que lanza Evo en el tema de Justicia, siendo el primero en no cumplir la CPE con su postulación tercera fuera de toda Ley, dice que la retardación es un cáncer y la corrupción" siendo que el mismo EVO ha dado lugar a este caos criticado en el mundo entero

"La retardación y la corrupción es el cáncer dentro de la justicia boliviana", sentenció el mandatario en su discurso y consideró que en el país hace falta un cambio de mentalidad de parte de los operadores de la justicia.

corresponde la toma a la Escuela de Comando en la que Evo busca apoyo y critica a la Justicia

Morales aseveró también que estos dos problemas son recurrentes, sin embargo, dijo que la retardación de justicia se constituye en una de las amenazas a la credibilidad del sistema judicial y del Ministerio Público.

Asimismo, señaló que la elección de magistrados por voto popular en 2011 tampoco logró resolver los problemas de la justicia en Bolivia.

"Creo que en vano incorporamos poncho, pollera, sombrero en la justicia y no cambia nada', aunque 'tienen todavía tiempo para cambiar la justicia y en verdad hacer justicia en Bolivia", manifestó.

En ese contexto, Morales inauguró la infraestructura del Servicio Integrado de Justicia Plurinacional en Villa Vaca Guzmán o Muyupampa, construida con el apoyo de la Embajada de Dinamarca en el marco del proyecto 'Pro Justicia, Apoyo al Acceso a la Justicia en Bolivia'.

viernes, 7 de febrero de 2014

continuamos con el tema de la multimillonaria indemnización que Bolivia tendrá nomás que pagar aunque los aulicos de Evo digan lo contrario. El Deber estudia el caso Guaracachi y enumera los múltiples errores del proceso de esta Empresa y que aún no concluyeron.

La nacionalización de la planta generadora de Guaracachi, el 1 de mayo de 2011, resultó en una historia llena de errores y accidentes que ahora el país debe pagar, en una sucesión interminable. El manejo de ese caso tuvo errores, comenzando por la decisión del Estado boliviano de asumir una deuda de 90 millones de dólares que había dejado la empresa británica Rurelec, que desarrolla y posee plantas generadoras de energía eléctrica a nivel internacional y de la que Guaracachi era su subsidiaria en el país.

Luego vinieron los errores referidos al manejo profesional de la planta, ya nacionalizada, con accidentes técnicos que han costado muchos millones de dólares. También hubo errores administrativos: una planta que era manejada por 40 personas terminó siendo manejada por 160, sin que se hubiera incrementado en esa proporción la efectividad, sino todo lo contrario.

Ahora ocurre que, según la empresa británica, un fallo de la Corte Permanente de Arbitraje, de La Haya, le dio parcialmente la razón y el Estado boliviano le debe pagar 41 millones de dólares. Si a esa suma se añaden los 90 millones de la deuda asumida en el momento de la nacionalización, resulta que el país estaría pagando 131 millones. Después del fallo, se han registrado nuevos errores. El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, proclamó que el Gobierno nacional desconocía al mencionado tribunal, pero luego el propio presidente Evo Morales dijo lo contrario, que el fallo sería tomado en cuenta, a pesar de que él siempre desconfía de esta clase de tribunales. 

No es cualquier cosa el Tribunal Permanente de Arbitraje. Forma parte del sistema jurídico de la ONU, creado en momentos críticos del mundo, para resolver controversias sobre el cumplimiento de los tratados entre Estados y entre ellos y las empresas. Se trata, casualmente, del tribunal al que, según los hermanos del exministro de Gobierno Wilfredo Chávez, Bolivia debería acudir con la demanda marítima porque, al fin y al cabo, se trata de un convenio bilateral que Chile no cumple.

En un mundo globalizado, en que las inversiones no tienen barreras, los Estados respetan a este tipo de tribunales. Lo que corresponde ahora, sacando enseñanzas de este caso, es que los gobernantes, los presentes y los futuros, tengan cuidado cuando tomen decisiones que puedan afectar al país. Es cierto, las cuentas las tienen que pagar los bolivianos, pero sería bueno que alguien se ocupara de que los montos sean menores y de que los bienes sean manejados de manera eficiente.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Gary Antonio Rodríguez que suele ser más bien "amable con el Régimen" se atreve a glosar a The Economist y titula "se acabó la fiesta" en términos criollos podría decir "se acabó la farra" ahora a pagar cuentas...y en efecto llegan facturas por las indemnización y dice serán más de mil millones de dólares...podrá Evo resistir?

La prestigiosa revista británica The Economist –en circulación desde 1843– lanzó la apocalíptica afirmación de que “se acabó la fiesta” para Venezuela y Argentina, países que “han estado viviendo a lo grande durante años, repartiendo alegremente el producto de un irrepetible auge de los ‘commodities’ (petróleo en Venezuela, soya en Argentina)”, creando condiciones económicas artificiales valiéndose de sus bancos centrales y de controles administrativos para mantener tipos de cambio sobrevaluados e impedir que la inflación suba.

Si “la fiesta ha terminado” parece ser una dura sentencia, The Economist va aún más allá al dejar entrever que ambos no solo tienen las economías más débiles de la región latinoamericana, sino que lo que les está pasando lo tienen merecido (The party is over, 01/02/14, www.economist.com).
El sombrío panorama futuro para ambos países tiene que ver con ostentar las más altas tasas de inflación del continente, además de un permanente descenso de sus reservas internacionales netas, en el caso de Venezuela a poco más de $us 21.000 millones y en Argentina a cerca de $us 30.000 millones. Ambos han debido recurrir en las últimas semanas al impopular expediente de tener que devaluar sus monedas a fin de no perder más divisas, una verdadera paradoja en naciones con ingentes recursos naturales, pero mal administradas durante uno de los mejores momentos económicos de la historia.

“Venezuela se está quedando sin dólares para pagar sus facturas”, dice la revista especializada, y es verdad. El problema no solo atañe ahora al papel higiénico, sino que la escasez alcanza también al papel para los periódicos, mientras que los medicamentos y repuestos para equipos médicos y alimentos escasean.

“Sin una gran inyección de dólares de la empresa petrolera estatal –Pdvsa–, que trae el 96% de los ingresos en divisas, la crisis continuará”, predice The Economist y anuncia que, “a menos que el Gobierno abandone su antipatía hacia el capital privado, la perspectiva de la nueva inversión es exigua”.
Similar reflexión podría hacerse para Argentina, que con una política de confrontación con su sector agroproductivo, de restricción y castigo impositivo a la exportación de alimentos, pensó que lo ‘macro’ bastaba pero descuidó lo ‘micro’: mala siembra, pésima cosecha.

Salomón dijo que lo mejor de un negocio no es cómo empieza, sino cómo terminará. Cuando hay platita el populismo hace fiesta, pero cuando el gasto sube y la plata no alcanza, acaba mal

domingo, 2 de febrero de 2014

va Bolivia como Venezuela de convertirse en "una sociedad ociosa e improductiva"? es lo que le pasó, a diferencia de Colombia que en lo pequeño acaba de dar un ejemplo en contra del extractivismo y la explotación.

El año pasado, Las Piedras, un pequeño pueblo colombiano se convirtió en noticia mundial cuando sus pobladores sometieron a consulta popular el ingreso de una empresa minera para la explotación de los yacimientos de oro de la región. Pese a las promesas de entregar inmensas regalías, la gente rechazó la inversión y la compañía tuvo que irse con sus máquinas y sus dólares a otro lado. 

La reacción parece un sacrilegio en un continente que supuestamente vive de la exportación de sus materias primas, de la inmensa riqueza natural que ha brindado la madre tierra, pero la historia les ha enseñado que aquello de "vivir" es relativo y puede ser una simple figuración al igual que el concepto de "riqueza". 

Para justificar tan drástica decisión, los colombianos no tienen nada más que mirar a su vecina Venezuela, dueña de una de las riquezas más grandes del planeta, pero que apenas sirve para que vivan bien unos cuantos acomodados con el poder. Lo peor de todo es que el daño es generalizado, pues tanto los que viven bien como los que malviven con bonos y migajas que le caen del Estado extractivista se acomodan a esa situación y por lo general la sociedad se vuelve perezosa e improductiva. En Venezuela nueve de cada diez dólares que ingresan al país provienen del petróleo y con esa lógica no es raro que falte el papel, la leche, el queso y tantos otros productos básicos. 

Pero hay algo peor todavía, cuando los huevos están en una sola canasta el riesgo es grande porque todos quieren apoderarse del cesto y no son pocos los casos en los que se ha matado a la gallina ponedora. Países que llegan a ese extremo necesitan indispensablemente gobiernos autoritarios para controlar la riqueza y en lo posible regímenes populistas, con caudillos muy pintorescos y verborrágicos que den la sensación de que la riqueza alcanza para todos y que se la está distribuyendo con mucha justicia. En época de vacas gordas como la que están atravesando los países que viven de exportar sus materias primas, los caudillos se ponen de moda y se vuelven más populares que nunca. Prometen repartir mejor la riqueza e iniciar procesos revolucionarios imposibles, pues la verdadera revolución consistiría en que la población sea la que aproveche esos recursos naturales o cuando menos figure en primer lugar y no de último, después de satisfacer al apetito del mundo desarrollado, que siempre será primer mundo, mientras naciones como la nuestra sigan asumiendo el papel de proveedores que adquirieron hace más de 500 años.

Enfatizamos en el ejemplo venezolano porque nos parece atroz y por las injustas penurias que está pasando ese pueblo. Pero veamos nuestro caso. Acaban de publicarse las estadísticas de las exportaciones bolivianas que indican que siete de cada diez dólares que ingresan al país provienen del gas y la minería, situación que tiende a mantenerse y tal vez a agudizarse ya que nuestro país produce cada vez menos e importa cada día más. 

El Gobierno no se ha preocupado por cumplir sus promesas de industrializar el gas y de devolvérselo a los bolivianos para que lo usen en la producción de otros bienes, para cocinar o para calentar sus casas, pues los altos precios le han permitido una gran cantidad de ingresos para importar productos y repartir dinero con el fin de mantener a la gente en relativa tranquilidad. Pero todo indica que esa bonanza podría verse afectada por la caída de los precios de las materias primas, lo que nos lleva al último de los factores que tomaron en cuenta aquellos pobladores de Las Piedras para decidirse por echar a la empresa minera: la fragilidad. "Pan para hoy, hambre para mañana", esa es una lección que no terminamos de aprender. Felices los que sí la entendieron.
En época de vacas gordas como la que están atravesando los países que viven de exportar sus materias primas, los caudillos se ponen de moda y se vuelven más populares que nunca. Prometen repartir mejor la riqueza e iniciar procesos revolucionarios imposibles, pues la verdadera revolución consistiría en que la población sea la que aproveche esos recursos naturales o cuando menos figure en primer lugar y no de último.