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martes, 13 de agosto de 2013

el Régimen no está interesado en el desarrollo pleno del Internet ya que como sus pares, le teme al crecimiento de las redes. Bolivia permanece desconectada, el porcentaje de quienes utilizan "banda ancha" por ejemplo es ridículo, los costos son altos para el usuario lo que debe disminuírse como sucede en el resto del mundo. El Dia, SC

Uno de los datos más impactantes del Censo 2012 está relacionado con el porcentaje de la población que accede a la red internet. Según los primeros cálculos, esta cifra bordeaba el 12 por ciento, sin embargo, en base a la encuesta nacional realizada en noviembre pasado ha podido evidenciar que solo el 9,45 de los hogares bolivianos tiene una conexión a la denominada “carretera de la información”, uno de los elementos más determinantes de la cultura moderna.

Los datos de Bolivia son alarmantes, pues se encuentran cuatro puntos por debajo del promedio de África, el más bajo del mundo y a 30 puntos porcentuales de la media latinoamericana que se encuentra equilibrada pues los números son casi idénticos al promedio de América del Sur.

La situación es aún más dramática si abordamos los datos de manera fragmentada. En Santa Cruz, por ejemplo, la penetración de internet alcanza al 15,79 por ciento, mientras que en Potosí, apenas el 3,12 por ciento de la población tiene acceso a la red.

Esta información no debería llamarnos la atención, después del debate que se ha instalado en Bolivia acerca de la manera cómo hemos encarado la revolución tecnológica. En los últimos años, organismos de la talla de la CEPAL han estado haciendo fuertes llamados de atención para que nuestro país elimine las barreras existentes y se abran las puertas a la sociedad del conocimiento, componente importante del desarrollo de los pueblos.

En diferentes ocasiones se ha observado que Bolivia tiene los precios más altos de conexión y uso de internet del mundo, pese a que la velocidad de navegación es una de las más bajas del planeta.

Aunque este diagnóstico tiene ya varios años y que las quejas han dado origen al nacimiento de organismos destinados a concienciar a la población y sus líderes sobre la importancia de ponerle remedio a este atraso, el Gobierno recién comienza a reaccionar con anuncios que prometen modernización de las redes y de la tecnología usada para la conexión, al mismo tiempo que se demanda mayor supervisión a las empresas prestadoras del servicio, pues se ha comprobado que la velocidad que promocionan en los anuncios no siempre son las que llegan a los dispositivos de los usuarios.

De acuerdo a un estudio de la Fundación Milenio, apenas el 1,16 por ciento de las personas que usan Internet en Bolivia acceden al sistema de banda ancha y el resto se conecta mediante módem, un método que ya no existe en gran parte del planeta. Lamentablemente esta información no fue requerida en el Censo, lo que refleja el desinterés de las autoridades por este tema, algo que se puede entender tomando en cuenta que el régimen político está llevando adelante un esquema tendente al aislamiento del país, en el que la circulación de la información tiende a ser muy restringida.

El acceso a la información y al conocimiento, no solo es hoy un factor decisivo a la hora de medir el grado de democratización de una sociedad, algo que desde ya es un factor de prosperidad, sino también mide el grado de potencialidad del desarrollo, por su gran impacto en la educación. Pero es obvio que estos elementos no son prioritarios para el “proceso de cambio”, absorto en otros aspectos que supuestamente nos conducirán a “vivir bien”. Hasta ahora nadie sabe cuál es el método.
El acceso a la información y al conocimiento, no solo es hoy un factor decisivo a la hora de medir el grado de democratización de una sociedad, algo que desde ya es un factor de prosperidad, sino también mide el grado de potencialidad del desarrollo, por su gran impacto en la educación.

lunes, 12 de agosto de 2013

cientista como es, Mario Rueda Peña tiene un análisis certero. la agregación rural a lo urbano, reduce al máxico las etnias con claro predominio de "lo mestizo"

Según los resultados del cuestionado Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, solo el 41% de los más de diez millones de habitantes que hoy tiene Bolivia respondió afirmativamente a la pregunta de la boleta censal sobre pertenencia a una de las 36 comunidades indígenas reconocidas por la actual Carta Magna. El 58% hizo marcar el ‘no’ en la respectiva casilla.

Cabe recordar que conforme a los datos del censo de 2001, el 62% de la población precisaba ser indígena y un poco más del 38% se ubicaba en una latitud étnica diferente (mestiza, principalmente). O sea que en solo diez años, en Bolivia, la identidad étnico-cultural registró una considerable baja.

¿A qué factores atribuir tan sorprendente descenso? La respuesta a esta pregunta es referible a los efectos culturales de la imparable migración campo-ciudad que, sobre todo, atiborra los barrios populares de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Tarija. La pérdida de la identidad cultural es una consecuencia típica en la agregación rural a lo urbano. Los hijos y nietos de los indígenas que se asientan en barrios populares se vuelven citadinos e hispanoparlantes que ya no entienden el aimara o quechua de sus padres y abuelos, de muy poca funcionalidad en las ciudades.

A consecuencia de la migración campo-ciudad, los aimaras que viven en poblaciones rurales apenas sobrepasan el millón de personas, mientras los quechuas se apuntan cifra parecida. Desde la época colonial hasta principios del siglo XX estas etnias eran aplastante mayoría en la demografía nacional (más del 80% de la población total). Hoy solo son una pequeña parte de una demografía nacional en la que predomina lo mestizo.

La agregación rural a lo urbano reduce igualmente al máximo el tamaño demográfico de las demás etnias reconocidas por la Constitución Política del Estado. Son los casos de los ayoreos, tapietes, machineris y guaraníes, principalmente. En definitiva, lo indígena va en declive, demográfica y culturalmente hablando, mientras que lo boliviano o ‘mestizo’ se afirma

sábado, 10 de agosto de 2013

el Defensor del Pueblo Villena está recibiendo apoyo del pueblo por dos actuaciones suyas. primero cuando demanda Justicia por las muertes de conscriptos en algunos cuarteles del Ejército. segundo por su defensa de los pueblos indígenas acosados por "leguleyos y fiscales"

Si bien no se puede negar los "grandes avances" alcanzados en bien de los pueblos indígenas, Villena enfatizó que "la mayoría de los pueblos indígenas originario campesinos que viven en Bolivia continúan siendo instrumentalizados por los intereses sectarios y las ambiciones de poder en medio de las mismas privaciones y abusos que sufrían en el pasado".


Prueba de ello, desmenuzó, son los "altos índices de pobreza extrema y negación de oportunidades" de las que son víctimas los pueblos indígenas. Sumado a que "siguen siendo los grupos más discriminados y segregados por sectores de la sociedad y del propio Estado".

Villena menciona que aún continúan las acciones de despojo de las tierras de los pueblos indígenas por parte de grupos de poder empresarial y político, ante la inerte vista de las instituciones del Estado.

"Sufren el hostigamiento de algunas autoridades que amenazan con flexibilizar la normativa para permitir el ingreso a Áreas Protegidas, Territorios Indígenas y Parques Nacionales para desarrollar actividades hidrocarburíferas y mineras", cuestionó.

En materia judicial, el Defensor del Pueblo señaló que los indígenas aún son privados de un trato igualitario, pues mientras la justicia se muestra "deficiente" en las investigaciones por la violenta intervención a la marcha del Tipnis, se presenta "eficiente" en otro tipo de procesos, como el de supuesta agresión al gran cacique mayor del Consejo Indígena del Sur (Conisur), Gumercindo Pradel.
Fuente: ANF

viernes, 9 de agosto de 2013

Lupe Cajías cuenta su experiencia que es la nuestra. Gringos que no hablan español, tripulación que de deja entender por señas, venta de chicharrón y chaque kan, estilo provinciano en embarque de "equipaje de acompañamiento". Tiene razón Lupe, también aquí se cumple la consigna "metéle nomas o hago lo que me de la gana, total los turistas aguantan todo".

¿Es bien recibido el turista que llega a Bolivia? El Gobierno declara permanentemente la importancia de ese rubro para la economía nacional e inició una amplia divulgación de sus atractivos naturales y culturales. Algunos, como el salar de Uyuni, se venden por sí solos desde hace lustros.
En el día a día, el discurso se contradice con la realidad. El turista que arriba por vía aérea enfrenta colas inútiles, como en Viru Viru, pese a que tan sólo hay uno o máximo dos vuelos, y constantes pérdidas de maletas.
La salida es más desordenada. En ese aeropuerto, la entrada más moderna al país, todo depende de horarios arbitrarios. Hace unas semanas, los pasajeros de BoA a España tuvieron que esperar a que se despache a personal militar venezolano de un vuelo Charter. Después los funcionarios se fueron a cenar, mientras la gente sudaba en un estrecho pasadizo, niños incluidos. Llegaron los de la Felcn y obligaban a abrir maletines mientras hurgaban los objetos personales y no dudaban de sacarse al mismo tiempo los restos de comida con el dedo meñique. Ninguno tenía guantes. De ahí, al control personal, con cacheo indecoroso y manos sudorosas sin ninguna protección; fácil pasar sarnas de unos a otros.
Unos ingleses no sabían si reírse o llorar mientras pasaban después a la fila para que los perros husmeen bolsos y pasajeros, incluyendo bebés asustados ante los mastines adictos a la cocaína. Nadie se salva, ni el avión oficial del Gobierno brasileño, menos los migrantes. Mientras más rostro indígena, más preguntas; ¡así se combate al racismo! El viajero boliviano aprende que lo maltratan afuera y también adentro. Una cara no occidentalizada, una vestimenta modesta sirven para levantar sospechas.
Los vuelos de BoA, principal comunicación con Europa para la llegada y salida de turistas que supuestamente dejarán más divisas que los mochileros, parecen flotas interprovinciales. Las tripulaciones son extranjeras, de jubilados gringos que no hablan español, no se respetan reservas de asientos ni hay organización en el abordaje.
La salida de Madrid es vergonzosa por el comportamiento de los paisanos  intentando burlar el peso del equipaje de mano (bolsas de mercado). En las filas de espera venden chicharrón, charkekan, sin autorización. No es una anécdota cómica, sino muestra del “hago lo que me da la gana” que los turistas encontrarán a lo largo de su estadía en Bolivia.
La autora es periodista

miércoles, 7 de agosto de 2013

El autor sale en defensa de la tierra, condena el olvido y más aún la agresión del masismo en contra de la tierra y muestra las contradicciones del régimen en esta materia. LT

En una columna pasada ya expresé mi rechazo a la idea de que el planeta sea visto como un ente con vida y voluntad, acreedor de derechos que pudieran estar –como en alguna ocasión lo dijo el Presidente de Bolivia– por encima de los Derechos Humanos.
Manifesté, además, que la urgente necesidad humana por preservar un medio ambiente sano y cuidar especies y ecosistemas del planeta, no obedece al interés de ninguna entidad llamada “Madre Tierra”, sino a nuestra propia necesidad de sobrevivencia y salud como especie, puesto que necesitamos un planeta donde vivir de la mejor manera posible, y muchas especies de nuestro mundo podrían contener la clave de graves enfermedades presentes y futuras, por lo que destruir tanto el medio ambiente como a ellas, sería equivalente a destruirnos a nosotros mismos.
Los seres humanos tenemos el privilegio de poder aprovechar de todos los recursos de la tierra, pero esa posibilidad también conlleva la responsabilidad de cuidarla y preservarla, para nosotros mismos, por nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Es por ello que no podemos admitir que la defensa del medio ambiente sea transformada en un mero discurso político; una perorata vacía, hipócrita y cínica, destinada solamente a cautivar electores, mientras que en los hechos llevamos adelante las más irracional explotación y destrucción de la naturaleza y sus bondades, actuales y potenciales.
Desde la forma estúpida de mutilar a los árboles cada invierno hasta la idea destructora de construir una carretera a través del corazón de una reserva natural, nuestros actos no coinciden en absoluto con discursos políticos gubernamentales y declaraciones constitucionales referidas a que somos respetuosos y armoniosos con la naturaleza.
Y no es por falta de recursos económicos ni por la ausencia de tecnología y conocimiento técnico. A estas alturas de la historia, el ser humano ha desarrollado la ciencia, la tecnología y la inventiva a extremos tales, que somos perfectamente capaces de encontrar soluciones que complementen la modernidad y el bienestar con la preservación de nuestra Tierra.
No, el problema no es de ausencia de recursos, sino de exceso de impostura e hipocresía. Igual que el discurso indigenista, nuestro Gobierno ha utilizado el pachamamismo como un símbolo, una marca para el mercado electoral, que no tiene la más mínima intención de asumir de manera auténtica.
Y no es sólo esa inefable carretera  que se pretende construir por el corazón del Tipnis, pudiéndosela hacer bordeando los límites del mismo, sino la contaminación y pérdida sin remedio de la laguna Alalay y el río Rocha en Cochabamba debido a la incompetencia de nuestras autoridades locales y departamentales, y a la falta absoluta de conciencia de la ciudadanía que no para de contaminarlas con escombros, basura y toda clase de deshechos.
Otro ejemplo son los ríos orureños, destruidos y contaminados por la actividad minera, que están comprometiendo seriamente la salud y el agua de todo un departamento, sólo porque nuestro Gobierno “pachamamista” no es capaz de imponer y hacer cumplir condiciones de responsabilidad ambiental a la minería, porque son sus aliados políticos.
Cada vez que veo a funcionarios de gobierno hablando de respeto a la “Madre Tierra”, me encuentro frente a mentirosos que cínicamente utilizan el discurso medioambiental mientras no mueven un dedo por transformarlo en hechos.
El autor es analista político
www.lizandrocolmos.com

lunes, 5 de agosto de 2013

dígase lo que se diga, Goni logró atraer inversiones al por mayor cuando licitó la tarea de exploración gasífera que dio lugar al auge de la explotación. veamos:

Sin proponérselo, el presidente Morales hizo un diagnóstico de lo sucedido con aquellos países que optaron por el socialismo, sistema que se derrumbó en 1989, con la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética. Pese a todas las teorías que existen, muchos historiadores coinciden en que el régimen comunista comandado por Moscú se cayó por la falta de maíz y otros cereales. El esquema productivo soviético se había deteriorado al punto de amenazar con una hambruna, hecho que finalmente fue inevitable en los años posteriores, pues el cambio político y económico no alcanzó a revertir la situación. Evo Morales acaba de decir en el cierre del Foro de Sao Paulo, que la ideología no sirve cuando falla la economía y no existen la energía y los alimentos suficientes. Eso parece un análisis de lo que ocurre hoy en Cuba, de lo que pasa en Venezuela, donde falta de todo, incluyendo leche, pan y papel higiénico y de lo que podría suceder en Bolivia, donde el Gobierno no logra darle una solución definitiva al problema energético, después de haberse perfilado como una potencia gasífera.

sábado, 3 de agosto de 2013

una "hermosa reunión para culpar a los imperialistas, colonialistas, capitalistas, transnacionales, pulpos chupa sandre, esquilmadores de nuestra riqueza" de ser responsables de nuestros males, mientras que el Mas, Evo y los seudo izquierdistas chupamedias son INOCENTES.

Lo más hermoso de las reuniones del estilo de la “cumbre antiimperialista” inaugurada el jueves en Cochabamba es que todo se resume a echar culpas. Nadie ahí es responsable de nada, todo es culpa de los gringos, de los países industrializados, de los de aquí y los de allá. ¿Quién tiene la culpa de nuestra pobreza? Ellos. ¿Quién permite que nuestros niños se mueran de hambre? Ellos. ¿Quién ocasiona que no haya escuelas, hospitales y personas que se mueren de diarrea, dengue y neumonía? Por supuesto que ellos y nadie más que los imperialistas, colonialistas, capitalistas, transnacionales, pulpos chupa-sangre y esquilmadores de nuestra riqueza. En Cochabamba, ninguno de los sesudos estudiosos, académicos y teóricos del marxismo, leninismo, antiimperialismo y el izquierdismo más preclaro se atreverá a analizar la realidad, porque, obviamente eso no forma parte de su rara dialéctica, consistente en que los hechos o lo que ellos interpretan de los hechos se adapten a sus teorías. Un datito nomás para que se entretengan: en Bolivia el gas no alcanza para los bolivianos, porque el Gobierno popular, liberador y revolucionario se lo vende a las transnacionales que operan en San Pablo. Tan feliz se siente de hacer esa transacción el Gobierno que nunca se ha quejado y en todo caso, su intención es callar a los que observan esta incoherencia.