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lunes, 26 de julio de 2010

Argentina requiere de 40 millones de m3 de gas por día. Bolivia no puede venderle más porque no está en condiciones. Así será por mucho tiempo.

Oliver Galak
LA NACION

La crisis energética, que en las últimas semanas volvió a pegar fuerte en la industria y en los domicilios que consumen gas en garrafas, reabrió el debate sobre la brecha que existe en el país entre la oferta y la demanda de gas.

Según varios expertos consultados, durante el invierno la Argentina tiene un déficit de por lo menos 40 millones de metros cúbicos diarios de gas, entre lo que deja de consumir la industria por los cortes y lo que se debe reemplazar en el sector de la generación eléctrica con combustibles líquidos (menos eficientes y más costosos). Si se quisiera pensar en importar esa cantidad de gas, ya sea por gasoducto desde Bolivia o por barco, el país tendría que estar dispuesto a gastar entre 3000 y 5000 millones de pesos extra durante todo el invierno.

Actualmente, se inyectan en los gasoductos del país poco más de 120 millones de metros cúbicos diarios. Además de la oferta local, unos siete millones provienen de Bolivia y alrededor de diez millones (con fluctuaciones) llegan en la forma de gas natural licuado (GNL) por barco al puerto de Bahía Blanca. Pero mientras los productores locales reciben entre 2 y 3 dólares por millón de BTU (una medida que equivale a unos 27 metros cúbicos de gas), el fluido boliviano cuesta US$ 7,21 en la frontera y el del barco regasificador se acerca a los 11 dólares.

"La Argentina está en una situación de extrema vulnerabilidad energética", sostuvo Gerardo Rabinovich, especialista del Instituto Argentino de Energía (IAE) General Mosconi. Según estimó esa organización, para este año el país destinará unos 3000 millones de pesos en gas importado. Y aun así, las industrias y los usuarios de garrafas están expuestos a las restricciones.

"Si se pudiera, habría que importar más", reflexionó, pero aclaró que de Bolivia no se puede traer mucho más porque ese país no puede producirlo (y envía unos 30 millones de m3 a Brasil), y la operatoria en el puerto bahiense impide una frecuencia mayor a la de un buque metanero cada diez días.

Para Rabinovich, con unos 40 millones de metros cúbicos las centrales generadoras de electricidad y las industrias podrían tener gas suficiente y no necesitarían reemplazarlo con combustibles alternativos como gasoil o fueloil.

El economista y especialista en energía Francisco Mezzadri cree que la cifra puede ser todavía superior. De los 50 millones de m3 que están en condiciones de quemar por día las usinas, hoy están recibiendo alrededor de 15 millones. A esa diferencia de 35 millones, hay que agregarle otros 20 millones que se le están retaceando a la industria. "Hace tiempo que el país necesitaría al menos 150 millones de metros cúbicos", afirmó Mezzadri.

Oferta y demanda

Según un estudio que hizo sobre la proporción de combustibles utilizados por la generación eléctrica térmica, en junio último "se ha llegado a cubrir con gas menos de un 40% de las necesidades de combustible". Como ése es un promedio mensual, hubo días en que la situación fue peor. "En 2003 y 2004, había 100% de abastecimiento de gas", recordó Mezzadri.

Cuando el gas no alcanza, se lo reemplaza por combustibles líquidos. En los últimos inviernos, el fueloil representó aproximadamente el 30% del combustible para la generación eléctrica. Pero año tras año está creciendo la presencia del gasoil (aún más caro), que ya incluso supera al uso del fueloil. El fueloil, medido en toneladas equivalentes de petróleo, es 4,7 veces más caro que el gas proveniente de la cuenca neuquina. El gasoil es 6,3 veces más caro.

Según Emilio Apud, ex secretario de Energía de la nación, "en siete años creció la demanda y bajó la oferta". El crecimiento "alocado" de la demanda, explicó, reconoce orígenes tanto en el crecimiento económico como en el congelamiento tarifario. "Para los próximos cinco o seis años, la perspectiva de la Argentina es importar todo lo que falte", dijo, y lo contrapuso a la planificación a largo plazo que encararon otros países. "Chile hace cuatro años se dio cuenta de que ya no podía contar con la Argentina, de la que recibía 20 millones de metros cúbicos por día. Puso dos plantas de regasificación y hoy está en condiciones de exportarnos."

El problema de la oferta, indicó, está relacionado con los bajos precios que reciben los productores locales en relación con lo que cuesta el gas importado. "Se paga poco acá, entonces se invierte poco, se explora poco y se produce poco", resumió.

us$ 11

  • Es lo que cuesta el gas (por millón de BTU) importado en los barcos regasificadores, contra los 3 dólares que reciben por un producto similar los productores locales.

6,3 veces

  • Es la relación de precios entre el gas proveniente de la cuenca de Neuquén y el gasoil que están utilizando las industrias para reemplazarlo, más caro.

LOS POBRES SON LOS QUE PAGAN MAS

  • La mayoría de las familias de menores recursos no tiene acceso al gas natural y, por lo tanto, está condenada a pagar entre cinco y ocho veces más para poder calefaccionar sus hogares. De acuerdo con un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), el 71% de los hogares urbanos tiene acceso a la red, aunque los porcentajes presentan fuertes variaciones de acuerdo con el nivel de ingresos. Entre las familias con un mayor ingreso, el 92% accede a gas por red, mientras que el porcentaje cae al 40% entre el 20% más pobre. "El descenso de las temperaturas pone en evidencia las injusticias que trae asociada la mala calidad de las regulaciones

sábado, 10 de julio de 2010

desmenusando la historia de la guerra del Chaco, Capobianco nos ofrece una resumida historia de El Mutún con Puerto Busch

Tres años después de finalizada la Guerra del Chaco, los héroes militares de la contienda, los socialistas curtidos en las batallas cuya figura mítica fue el chiquitano Germán Busch Becerra, libraron una intensa batalla diplomática y, con la ayuda de Brasil, conquistaron una salida soberana en la margen occidental del río Paraguay.
A esta salida soberana hacia el Atlántico se la conoce como el Triángulo Man Césped ó corredor Dionisio Foianini, en homenaje al creador de YPFB. Tiene 48 km de playa donde se pretende construir desde hace décadas Puerto Busch.
El Ejército invasor de los años 30 enfiló primero sus cañones hacia la cuenca del río Paraguay en laguna Chuquisaca, cerca de la frontera con Brasil. Perseguía como toda guerra de conquista la fabulosa reserva de hierro y manganeso concentrados en el cerro de Mutún.
En el transcurso de la contienda cambió el rumbo de su agresión y enfiló hacia el Chaco Boreal tras otra supuesta fabulosa riqueza, esta vez hidrocarburífera, pues las transnacionales del petróleo decían que la zona era un ‘mar de petróleo’.
La Standar Oil Company, de Nueva Yersey, que hizo de Argentina su base de operaciones y de sus gobernantes sus cómplices, instigó la contienda fratricida entre dos pueblos hermanos hasta ese memorable 14 de junio a las 12 del día, cuando los combatientes de ambas trincheras se confundieron en un abrazo, disparando sus armas al aire y estremeciendo la conciencia de América del Sur.
El Ejército invasor se llevó 220.000 km cuadrados, casi todo el Chaco, pero ni una sola gota de gas ni de petróleo cuyos yacimientos fueron defendidos heroicamente en las faldas del Aguaragüe por el Ejército boliviano de indígenas, mestizos e intelectuales de clase media en la gloriosa batalla de Villa Montes.
Tres años de intensa batalla diplomática culminaron con la consolidación del Triángulo Man Césped, el litoral sobre el río Paraguay, esperando desde entonces la explotación del hierro y manganeso del cerro de Mutún y sus 40.000 millones de toneladas métricas.
Desde los tiempos del Gobierno militar nacionalista del Gral. Juan José Torres, Mutún fue siempre una quimera, hasta que el presidente Evo Morales firmó el contrato de explotación con la Jindal Steel por 40 años.
El avance fundamental, en este tiempo, es que con financiamiento de seis millones de dólares de la transnacional india, una empresa constructora boliviana ha construido ya la carretera de 140 km, por el momento ripiada, desde Puerto Suárez y Mutún hasta el mismo Puerto Busch sobre el río Paraguay.
Todo hace suponer que, como en el pasado, gigantescos intereses económicos se cruzan en el camino de Mutún y Puerto Busch, pues lo que correspondería en este momento es licitar la pavimentación de la carretera y la construcción del propio puerto.
La multinacional india no se retirará del megaproyecto así el Estado plurinacional cobre todas las boletas de garantía que se le antoje.
Los ímpetus nacionalistas patrióticos de las primeras épocas del ‘proceso de cambio’ en este caso ya no tienen la misma intensidad de antes.

* memocapobianco@gmail.com


jueves, 8 de julio de 2010

Carlos Miranda es uno de los petrolistas mejor informado tanto por su formación académica cuanto por las responsabilidades que tuvo en el sector. Ojo!

Hace un par de semanas, YPFB ha publicado un Boletín Estadístico de sus actividades por el año 2009. ¡Al fin YPFB ha empezado a cumplir la ley! La Ley 3740 del 31 de agosto de 2007 y otras disposiciones de menor rango establecen la obligación que tiene la empresa estatal de informar sobre sus actividades. Pero hay más. Esta semana, el Ministerio de Hidrocarburos y Energía, en cumplimiento de la tan anunciada transparencia en la gestión pública, también ha publicado el “Boletín Estadístico Producción, Transporte, Refinación, Almacenaje, Comercialización e Industrialización de Hidrocarburos”. El boletín de YPFB ya ha sido comentado por otro columnista (“Sobre información de YPFB”, H. del Granado, el 16 de junio de 2010); por tanto, estas notas son con relación al boletín de Ministerio.

El boletín del Ministerio tiene la virtud de actualizar los datos hasta mayo pasado, mostrando, sin decirlo, a YPFB que puede y tiene la obligación de presentar datos sin tanta demora.

Dejando a un lado la forma y pasando al fondo de la información que se nos ofrece, salen nítidamente tres temas de particular importancia: la exploración, el abastecimiento de carburantes y la industrialización del gas.

En ambas publicaciones el tema de exploración está totalmente ausente, confirmando la preocupación general que desde el año 2005 se ha dejado de buscar nuevas reservas de hidrocarburos. Este es un tema muy preocupante porque, como veremos más adelante, la falta de petróleo y/o condensados para refinar y abastecer de carburantes al país se ha tornado crítica.

El boletín del Ministerio, en su sección Otras Estadísticas, Tendencia de Comercialización de Carburantes en Bolivia, muestra una serie sobre el crecimiento del consumo de gasolina, diesel, GLP y gas natural comprimido desde el 2005 hasta el 2009.

Conjugando esa información con la de volúmenes refinados, se puede ver claramente que la demanda de productos ha sobrepasado la capacidad de refinación. La importación de diesel y gasolina ya no es resultado de la falta de crudo por la disminución de ventas de gas a Brasil.

Este incremento de la demanda es fruto del aumento del número de vehículos. El parque automotor ha crecido en un 70% del 2005 al 2009. El aumento del uso del GNC no ha conseguido modificar la matriz energética en transporte.

Las soluciones son aumentar la producción y capacidad de refinación. El aumento de producción se logrará con mayor exploración. Aumentar la refinación conlleva una serie de definiciones muy difíciles para el país, en cuanto a su futura capacidad, ubicación, tipos de procesos, correlación con la industrialización del gas, etc. Adicionalmente, se recomienda que el aumento refinero cubra necesidades por los próximos 20 años. Mientras se toman esas decisiones, por un tiempo tendremos la figura de exportar gas, importar refinados y exportar condensado más el consabido recon. Todas las entregas de gas a la Argentina serán de Margarita, que aumentarán la producción de condensado.

La información sobre industrialización es desoladora. Se muestra cómo el tema ha pasado de una repartición a otra, y de ésta a otra, y así sucesivamente. Por falta de espacio no transcribo, pero recomiendo que la lean. Es pintoresca, parece un clásico documento de pesada e ineficiente burocracia de la ex URSS.

En síntesis, se informa sobre el avance del programa de industrialización que consiste en la fabricación de viviendas ensambladas con paneles de vinilo venezolano o iraní en Caracollo. Una planta de tapones para garrafas (sí lector, tapones para garrafas) y otra para fabricar tubería y accesorios en polietileno, ambas en El Alto. Todas éstas deberían estar funcionando a fines de año.

Por lo visto, nadie les ha enseñado que el rol petroquímico del Estado es realizar la primera y segunda transformación del gas. La industria privada debe instalar las plantas que utilizan esos productos.

El único proyecto genuinamente petroquímico es el de una planta de fertilizantes en el Chapare. La capacidad es de un 90 por ciento de exportación. No creo que ni fertilizando los cultivos de coca cubra la capacidad de la planta. Se informa que estaría en operación el 2014.

Pero seamos optimistas, esperemos que la publicación de estos dos boletines sea el inicio de suministro de información, no propaganda, del sector de esa ya sobra.


El autor es ingeniero petrolero
www.columnistas.net

lunes, 5 de julio de 2010

Harold Olmos nos está mostrando la realidad en el campo de Gas y de Petróleo. Nadie duda que se acercan tiempos muy difíciles para Bolivia

Uno de los fundadores del desaparecido ‘imperio soviético’ decía que revolución equivalía al poder soviético más electricidad. Es decir, poder político agregado de energía. La voz de Lenin fue sólo parcialmente escuchada: hubo poder total, pero la energía quedó distante de los planes originales. Cuando estuvo disponible, fue más para la exportación.


La ex URSS necesitaba de divisas fuertes para financiar su comercio con las naciones capitalistas. La ex URSS dependía fuertemente de sus ventas de petróleo y vació gran parte de sus campos para sostener su economía. Una situación parecida tiene lugar en la Bolivia de 2010. La British Gas y Pan American Energy informan de que invertirán hasta $us 500 millones más hasta 2012 para garantizar la exportación de gas a Argentina, vecino con el cual no logramos cumplir un compromiso anterior que obligaba a exportar, a partir de este año, 27,6 millones de m3 de gas natural. Un acuerdo rediseñado prevé llegar a ese volumen sólo en siete años más. Es decir, las inversiones de las dos empresas son para asegurar las exportaciones al vecino país. Un experto petrolero me dice que aun así no es muy seguro que los planes de producción hasta 2012 en el campo Margarita lleguen a cumplirse. Las reservas del campo son grandes, pero en petróleo nunca se extrae la totalidad que yace en el subsuelo. Este ingeniero me dice que un promedio regular llega al 30% de las reservas. El resto es, en gran parte, extraíble, pero a costos mucho más elevados.


YPFB está en deuda con los bolivianos. Dio lugar a esperanzas de industrialización, gas para Mutún, petroquímica y plantas termoeléctricas. Se la suponía una garantía de apoyo sólido para impulsar el desarrollo. Pero su gestión es hasta ahora deficitaria. Ya no se habla de petroquímica ni de termoeléctricas. Apenas de cumplir compromisos incumplidos. La razón es matemática: la producción gasífera no se ha movido desde hace casi cinco años. Los planes iniciales mencionaban que para estos días el país tendría que estar produciendo unos 72 millones de m3 de gas, pero sólo sobrepasa los 40 millones, con los que apenas mantiene la cabeza fuera del agua.
Para llegar a esos volúmenes es necesaria una exploración intensiva, que no está en el horizonte inmediato. El plan quinquenal de la empresa prevé para este año dos pozos (cierto: dos), número ínfimo cuando hace 40 años YPFP llegó a perforar más de 50 pozos en 12 meses. Y el primero de esos dos ya está atrasado: hace pocas semanas las autoridades anunciaron la importación de equipos, lo que hace verosímil pensar que la exploración con ese pozo empezará a fines de este año o comienzos del próximo. El presidente Morales tuvo razón en su impaciencia de hace unas semanas, cuando reclamó que la empresa estatal no invertía. A esto se agrega un aluvión de automóviles que ahogan calles y carreteras del país, lo que presiona por más importaciones de gasolina y diésel. Lo que, a su vez, presiona sobre los recursos nacionales.


Entre tanto, Perú ya inauguró su planta de licuefacción de gas cerca de Lima. Y adivinen quién es el comercializador exclusivo para llevar el producto hasta México (¿les suena familiar el mercado mexicano?): Repsol. México era uno de los mercados del Pacífico al que se esperaba llegar con gas boliviano.

* Periodista, http://haroldolmos.wordpress.com

domingo, 20 de junio de 2010

"El litio, entre la cocaína y el opio" excelente composición de Marcelo Gonzáles a propo del litio de Afganistán

Marcelo Gonzales Yaksic*
En días pasados, el periódico New York Times ha informado que en Afganistán se habrían descubierto enormes yacimientos de litio, entre otros minerales valiosos.

Todos ya sabemos que Afganistán es un país sin historia en minería; pero destaca por los altos niveles de corrupción, el tráfico de opio y estupefacientes; las luchas internas entre el gobierno central y los regionales, los intereses que lo gobiernan, y el gran entusiasmo de los talibanes por defender sus recursos naturales de los ocupantes imperialistas.

Esta imagen de un país devastado por la guerra y las invasiones resulta muy similar a la que Bolivia ha vendido los últimos cinco años con mucho éxito pero con algunos matices diferenciadores.

El nuestro es un país con mucha historia en minería; también tiene litio en abundancia, altos niveles de corrupción, exporta cocaína; soporta luchas de poder entre el gobierno central y los regionales, estimula contactos con intereses extranjeros oscuros, y se jacta con orgullo por haber luchado contra la “rapiña” de los invasores imperialistas, para defender sus recursos naturales.

Los talibanes afganos y los masistas bolivianos pueden alegrase recordando la trama de la película “Avatar” de James Cameron, que destaca la lucha de un pueblo, originariamente extraterrestre, por la defensa de sus riquezas naturales frente al avasallamiento de una empresa transplanetaria y capitalista que, acompañada de una potente fuerza armada, fracasa en su empeño de obtener un precioso y lucrativo mineral.

Pero lo irónico del caso es que ni los talibanes o menos los masistas saben qué hacer con semejantes riquezas, luego de haber defendido esos recursos naturales de sus territorios. En la paradoja boliviana, los cortesanos masistas ya se dieron cuenta del monumental error cometido cuando se perdió la gran oportunidad en pleno auge del petróleo (2005-2008) y que ahora saben que necesitan de fuertes inversiones para explotar el mineral y de una avanzada tecnología que sólo el imperio tiene, y que los socios iraníes, norcoreanos, venezolanos y cubanos no la conocen ni la poseen.

El enigmático equipo asesor de Evo Morales muy subrepticiamente le ha sonreído al enemigo imperialista, proponiéndole inaugurar una embajada en Corea del Sur, un “satélite del imperio”, desde la que se introducirá en Bolivia el modelo industrial que permita aprovechar al máximo los recursos de litio. Pero el imperio ya le puso una condición: 100% litio - 0% cocaína, que en términos reales resulta imposible de cumplir. Con la cocaína hasta el cuello, sólo cabe suponer que los bolivianos perderemos, otra vez, una gran oportunidad para lograr la industrialización local de más de la mitad de las reservas mundiales de litio. Entre tanto, nuestros vecinos están empeñadísimos en crear incentivos para atraer inversionistas y operadores internacionales para la industria del litio. Seguro que Chile y Argentina tendrán más éxito a la hora de enriquecer a sus gobiernos y aumentar el nivel de vida de sus poblaciones con la explotación de este mineral, entre otros factores de desarrollo que no son patrimonio del resentimiento político de aquellos socios antiimperialistas.

Afganistán tiene su tubería para exportar opio y Bolivia tiene la suya para despachar cocaína, lo que los ha convertido en países con serios problemas de estabilidad y con democracias muy contaminadas. Nuestra excesiva dependencia de los recursos naturales, incluida la coca, parece ser una maldición irreversible y permanente. Este escenario nos coloca otra vez ante el dilema: atraso con cocaína o desarrollo con litio. Evo tendrá que decidir bien o lo haremos todos los bolivianos y bolivianas haciendo uso de esos mecanismos democráticos que él nos ha enseñado.

miércoles, 9 de junio de 2010

La Razón de LP ha puesto ante nosotros la situación de emergencia que afecta a Aerosur como resultado de la presión oficial

Conviene repasar lo que ocurría antes de la aparición de Boliviana de Aviación (BoA) en el mercado nacional, hace no mucho tiempo. Como consecuencia de la pérdida de los vuelos nacionales e internacionales del LAB, las rutas más importantes quedaron a expensas de una sola empresa: AeroSur.

La compañía dirigida por Humberto Roca no tuvo culpa alguna de haber ofrecido sus servicios sin competencia; al contrario, pese a los altos costos de operación y a otras condiciones desfavorables, mantuvo los vuelos regulares llenando un vacío que hubiese sido catastrófico para los usuarios de este medio de transporte. Es justo señalar también que tal cobertura no estuvo exenta de molestias, aunque esporádicas, para el viajero.

El monopolio nunca es bueno. Los pasajeros se benefician cuando tienen la posibilidad de elegir entre dos o más opciones para trasladarse de un destino a otro, y no solamente se trata de escoger entre ofertas económicas. El servicio mismo se optimiza con la competencia.

Por otro lado, vale la pena recordar que la experiencia en el mundo demuestra que la empresa privada suele eximir a los estados de los perjuicios ocasionados por eventuales brotes de corrupción en la administración pública.

En este sentido, la incursión de BoA en el mercado, como aerolínea subvencionada por el Gobierno, de inicio, es susceptible de todo tipo de suspicacias. Allí radica el mayor reto de la gestión del presidente Morales, en justificar la creación de esta compañía y no sólo volverla sostenible económicamente, sino probar que la gerencia estatal puede ser eficiente. Eso sí sería revolucionario.

Pero además, el Ejecutivo tiene la obligación de tratar de la misma forma a todas las firmas de la aeronáutica comercial. Lo opuesto, el favorecimiento hacia alguna de ellas, sería alentar la competencia desleal en el sector privado y, todavía peor, desde el ámbito público.

Si se busca hacer justicia con AeroSur, la misma vara debería utilizarse para todas las aerolíneas del país. ¿Por qué Transporte Aéreo Militar (TAM) no es sujeto de fiscalización, como lo ha reconocido la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Telecomunicaciones y Transportes?

Que AeroSur trabaje en regla y cumpla la ley, y que el Gobierno no aplique fórmulas arcaicas para ahuyentar a la empresa privada. Ejemplos sobran de países socialistas que toman a ésta por aliada, no por enemiga.


lunes, 7 de junio de 2010

"Que viene el Lobo", nos refiere Harold Olmos al referirse a la crisis energética cuando Bolivia importa lo que antes producía

Hace 32 meses, con un decreto supremo, nacía Papeles de Bolivia (Papelbol), empresa considerada estratégica. Debía estar en funcionamiento en Cochabamba en un plazo de 14 meses, es decir, en marzo del año pasado, y, aunque no se conoce un estudio de factibilidad, se suponía que utilizaría básicamente materia prima nacional. El plazo no se ha cumplido y el uso de materia prima nacional es incierto. El decreto autorizó el desembolso por parte del Estado de Bs 162.393.000 (poco más de $us 20 millones) que, en verdad, es dinero de todos. Pero el 2 de mayo, una empresa con el nombre de Papelbol, Empresa Pública Nacional Estratégica, publicó un aviso en EL DEBER requiriendo propuestas de ‘empresas nacionales e internacionales’ para suministrarle materia prima: fibra virgen, fibra reciclada (papel reciclado blanco de primera y de segunda, cartón reciclado) e insumos químicos. Las propuestas debían ser presentadas hasta el 6 de mayo. Se desconoce si las hubo y si fueron satisfactorias. Llama la atención que más de un año después del plazo en que la obra debía estar funcionando, con materia prima nacional, sus operaciones industriales son aún desconocidas.
Uno de los problemas bolivianos más agudos es la mediocridad (término a veces generoso) en la gestión administrativa oficial. Es un problema relacionado con la educación y la capacitación, y viene de mucho tiempo, es cierto. Pero no se nota que haya esfuerzos en la escala requerida para siquiera paliarlo. Es el caso de los hidrocarburos, industria que genera gran parte del sueldo de los bolivianos. No se conoce de aumentos significativos en la producción de gas o de petróleo, pero sí de la disminución lenta e inexorable, respecto a los volúmenes de hace cinco años.
Un ingeniero petrolero me decía que Bolivia empezó a importar diésel, en 1992, con 64,5 millones de litros. La proyección que él hace para este año es de 780 millones de litros. Comenzamos con un equivalente a 1.127 barriles diarios, cuando empezó a faltarnos ese combustible, para llegar ahora a más o menos unos 13.000 barriles diarios. Por cada barril que importábamos entonces, importamos hoy once y medio barriles. Y eso representa un gasto de aproximadamente un dólar por litro, pero como lo vendemos a precio subsidiado, lo que realmente le costará al Estado esta importación en 2010 serán casi $us 400 millones. El horizonte no es nada halagador. Gran parte de ese diésel viene de Venezuela y, con los aprietos económicos de ese país, nadie asegura que los suministros continuarán como requiere Bolivia. Pues ocurre que no se conoce cuánto se debe por estas importaciones ni tampoco ha sido hecho público algún contrato regulador de ese comercio.
El Gobierno conoce la sensibilidad de los carburantes en toda economía. Por eso hace todo lo posible por no tocarlos. Cuando en años pasados alguien lo intentó, tuvo que dar una acelerada marcha atrás. Pero el camino seguido, con subsidios y declinante producción (deberíamos estar produciendo 67 millones de m3 de gas natural, pero producimos sólo entre 37 mm3 y 41 mm3), equivale a querer pasar la cuesta empujando la pelota con la barriga todo el tiempo, como dirían los brasileños.
Con una agenda política intensa, el Gobierno ha logrado disminuir la atención nacional sobre asuntos vitales. Pero eso no significa que la estrategia funcionará indefinidamente. Los recientes reclamos de los transportistas por aumento de tarifas equivalen al grito: ¡viene el lobo!

* Periodista, http://haroldolmos.wordpress.com